• Lunes, 20 de Noviembre de 2017

LA VIVIENDA COLABORATIVA O COHOUSING ES UN MODELO DE CONVIVENCIA QUE SE ABRE CAMINO EN ESPAÑA

Cohousing, una nueva forma de envejecer entre amigos

En España tan sólo hay siete experiencias de viviendas colaborativas en funcionamiento.

Aurora Moreno es una visionaria que ha visto cumplido su sueño. Siempre quiso gestionar su futuro, y desde que era joven se planteó cómo quería vivir su madurez de manera independiente. En los años 70, cuando en algunas localidades de Dinamarca y Holanda empezaba a germinar lo que hoy denominamos cohousing, o viviendas colaborativas, ella impulsó en Málaga, con un grupo de 16 amigos, la Cooperativa Los Milagros, desde donde diseñaron Residencial Santa Clara. Sin saberlo, estaban poniendo en marcha el primer espacio residencial comunitario autogestionado por mayores de España. 

Santa Clara abrió sus puertas en el año 2000, y a día de hoy, los 76 apartamentos de que dispone están ocupados, y existe una larga lista de espera de personas que quieren seguir este estilo de vida. "Hemos querido invertir en nuestro futuro. Se trataba de conseguir para nuestra vejez un lugar que fuese la prolongación de nuestra propia casa. Uno aquí decide venir. Nadie le arrastra ni le saca de donde vive. Aquí podemos seguir disfrutando al máximo de nuestra autonomía personal y, cuando nuestras condiciones empeoren, estaremos cuidados y atendidos sin depender del Estado ni de la familia. No queremos ser una carga para nadie", declara Aurora.

Los cooperativistas de Santa Clara son los pioneros de un modelo que intenta abrirse camino en España, no sin dificultades. Se trata del cohousing, covivienda o viviendas colaborativas, conceptos que se articulan en torno a comunidades que se autogestionan, desarrollan mecanismos de apoyo mutuo y de participación en la comunidad y en el entorno.

De qué se trata

Para José Luis Suárez Mielgo, Socio de Living Cohousing, "el Cohousing consiste en formar comunidades de vecinos, manteniendo cada persona su independencia económica en un sistema de Cooperativa en Cesión de Uso sin ánimo de lucro. Los socios Cooperativistas adquieren un derecho de uso de su inmueble y de las zonas comunes e infraestructuras del edificio, con la forma jurídica del usufructo vitalicio, que es un derecho trasmisible a sus herederos. La propietaria del edificio en su totalidad es la Cooperativa".

"El objetivo social de la Cooperativa -continúa Suárez- es crear, utilizar, mantener y gestionar el complejo residencial diseñado y realizado para dar servicio de atención socio-sanitario a los cooperativistas, que son los usuarios del complejo residencial. En estas cooperativas, los vecinos son los dueños de todo el proceso y mantienen el control del desarrollo del proyecto desde el inicio. Diseñan y conviven en viviendas y edificios que han diseñado conjuntamente con sus futuros vecinos para que sea eficiente, sostenible y esté optimizado al uso real que se va a hacer de él, pensado para dar servicio y comodidad al propietario a unos costes ajustados".

Al tratarse de un sistema de gestión en cooperativa, los costes de todo el proceso y de los gastos mensuales son mucho más baratos que en cualquier otro sistema planteado, ya que los usuarios, al ser los dueños y realizar el proyecto, eliminan el factor beneficio que cualquier promotor privado tiene como finalidad, tanto en la construcción como en la gestión de los servicios. Al ser una iniciativa en cooperativa, todas las decisiones se toman en asamblea; es pues un sistema participativo donde todos los socios deciden en conjunto en todos los aspectos que les afectan.

No es fácil, ni vale todo el mundo. Para que el modelo funcione tiene que haber una conciencia de pertenencia al grupo y de trabajo colectivo para el bien de la comunidad. Debe haber un compromiso de participación.

Iniciativas en funcionamiento

Pese a las ventajas que ofrece el modelo, su desarrollo en España está siendo lento y difícil. En la actualidad, pueden contarse con los dedos de una mano los proyectos de este tipo que ya están funcionando. Si bien presentan diferencias de concepto, desarrollo y organización, los proyectos cooperativos que mencionamos a continuación cumplen los requisitos propios del cohousing en cuanto a iniciativa y participación de los residentes. Además de la mencionada Residencial Santa Clara, está Travensol, en Torremocha del Jarama, Madrid; Puerto de la Luz, en Málaga; La Muralleta, en Tarragona; Convivir, en Horcajo de Santiago, Cuenca; Sol Dorado en Pizarra, Málaga; y Profuturo en Valladolid.

Fuente de la Peña, en Jaén, y Servimayor, en Losar de la Vera, Cáceres, también son residencias en régimen de cooperativa, pero el modelo es diferente, más enfocado a atención a personas con alguna dependencia, y con menos carácter participativo y de autogestión por parte de los residentes.

Hay otras experiencias en marcha, con cooperativas constituidas y proyectos avanzados, como Residencial Antequera y Salobreña Tropical, en Málaga; Edeta Nova, en Liria, Valencia; la Residencia San Hermenegildo, en Teruel; Egunsetia en Bilbao; Brisa del Cantábrico en Meruelo, Cantabria; Vitápolis, en Toledo; y varios proyectos impulsados por la cooperativa Sostre Cívic en Cataluña. Y se están formando grupos de gente interesada en otros lugares de España.

Un camino espinoso

Pero el camino no es fácil. El tiempo que se tarda en ver completado el proceso, desde la constitución de los grupos hasta que se dan las llaves de las viviendas, puede llegar a los diez años. "El primer problema y quizás el principal, está en encontrar gente comprometida con el proyecto y que tenga la suficiente energía, impulso, paciencia y capacidad para superar los obstáculos que surgen en el camino", comenta a MayorActual Cruz Roldán, presidente de la cooperativa gestora de Convivir, en Horcajo de Santiago, Cuenca. "Es habitual, que en principio se apunte mucha gente, pero a la hora de empezar a comprometerse en serio, a pagar las cuotas y demás, muchos se borran" declara Cruz. "Y luego está el problema de la financiación. Los bancos no ven con buenos ojos a las cooperativas, y en ocasiones piden avales particulares. Nosotros conseguimos financiación a través de la banca ética, en nuestro caso Fiare, pero también Triodos Bank nos la ofreció". 

Los problemas con el desarrollo del proyecto arquitectónico también pueden complicar el proceso. Y están también los desencuentros que puedan surgir con las administraciones, que en ocasiones no entienden el componente social de estas iniciativas. No hay normativas específicas, en cada territorio se aplican reglamentos diferentes, y también hay problemas fiscales no resueltos.

Cuánto cuesta

También hay que tener en cuenta que no todos pueden permitirse este modelo. En todos los casos hay que hacer un desembolso importante para poder tener derecho a las viviendas. En Santa Clara hay que aportar 9.000 euros a fondo perdido como cuota de socio, y luego para poder vivir en los apartamentos se pagan 57.000 euros. Además, hay que afrontar unos gastos mensuales de unos 1.000 euros.

En Sol Dorado el precio está en los 90.000 euros, en Puerto de la Luz se pagan 105.000 euros, en Convivir, entre 90.000 y 140.000 euros según los apartamentos... Con esta inversión se consiguen los títulos que dan derecho al uso del apartamento y de las zonas comunes, y cada complejo tiene además unos gastos mensuales de mantenimiento y comunidad que van de los 300 a los 1.000 euros en función de los servicios ofrecidos. Estos títulos pueden venderse, o dejarlos a los herederos.

Algunas cooperativas también ofrecen la posibilidad de vivir en sus complejos en régimen de alquiler, ya que no todas las cooperativas tienen una ocupación del 100%.

Pero la economía es un camino de dos direcciones, y los pueblos y ciudades donde se asienta una comunidad de este tipo se ven enormemente enriquecidas. Las viviendas colaborativas generan empleos, se necesitan auxiliares, médicos, personal de limpieza, cocineros, jardineros, etcétera. Y los nuevos vecinos generan consumo que repercute en la economía de la zona, pero también generan una riqueza social que es más difícil de cuantificar, pero igualmente valiosa. Estos grupos suelen ser dinamizadores sociales, y propician toda una serie de actividades que animan y dan vida a las comunidades donde se asientan.

Una opción de futuro

Algunas empresas y entidades relacionadas con el mundo de la arquitectura han visto el potencial de estos proyectos. Se necesitan arquitectos que conozcan el concepto y entiendan la necesidad de crear los proyectos en colaboración con los futuros residentes.

Rogelio Ruiz es socio director de eCohousing equipo Bloque Arquitectos, el estudio que diseñó Travensol, junto a los socios de la cooperativa. "Para nosotros supuso una experiencia tan positiva que decidimos apostar por este modelo. Para un arquitecto no hay nada mejor que diseñar espacios de alojamiento junto con los usuarios que los van a habitar. Con este modelo en el fondo lo que estás construyendo son formas de vida". En su página web se puede ver un mapa con todas las iniciativas en marcha y su estado de ejecución.

La asociación Jubilares también promueve este modelo de convivencia, y orienta y asesora a cualquier persona o grupo que esté interesada.

Cuando llamamos a Ana Márquez, socia fundadora de Residencial Puerto de La Luz, la cogimos en el taller de pintura. "Aquí estoy más feliz que un pollo en una era" nos dice. "Tenemos libertad para hacer lo que queramos, nadie nos dice cómo organizar nuestro tiempo. Tengo a mi marido que anda todo el día de aquí para allá, tengo a mis amigas, que cuando me hace falta cualquier cosa puedo contar con ellas, si alguien necesita algo, pues se le ayuda... Estamos siempre acompañados, pero si quieres estar a tu aire, te metes en tu apartamento y ya está. Yo no vivo aquí como en un lugar extraño, esta es mi casa". 

Para Cruz Roldán "esto es el futuro, estoy totalmente convencido. Aquí elegimos la casa y el entorno donde queremos vivir y cómo queremos vivir. La experiencia es espléndida, y todo el mundo que viene a conocer el complejo y entiende nuestra filosofía, se queda".

Aurora Moreno, la pionera del cohousing en España, regresaba este verano a su casa en Santa Clara después de una operación de riñón. Allí la esperaban sus amigos, sus vecinos, sus compañeros, para cuidarla y animarla a seguir trabajando en esa idea hecha realidad, que le ha permitido envejecer de manera activa, con un proyecto de vida, por el que merece la pena levantarse cada día.