• Sábado, 24 de Febrero de 2018

ESTUDIO REALIZADO EN RESIDENCIAS DE PAÍSES BAJOS, EEUU, SUECIA, NORUEGA, NUEVA ZELANDA, IRLANDA Y AUSTRALIA.

15 factores que hacen que los residentes se sientan como en casa

Un estudio publicado por la revista Journal of Aging Research ha identificado 15 factores que hacen que las personas usuarias de centros residenciales se sientan como en casa. Artículo publicado en NGD.

Un estudio publicado por la revista Journal of Aging Research ha identificado 15 factores que hacen que las personas usuarias de centros residenciales se sientan como en casa.

El estudio analiza los resultados de otros informes que recogían las opiniones de los residentes de 15 centros residenciales de distintos países de todo el mundo: seis de los Países Bajos, cuatro de Estados Unidos, dos de Suecia y Noruega y uno en Nueva Zelanda, Irlanda y Australia.

Los autores del estudio agrupan los 15 factores en tres grupos: factores psicológicos, sociales y entorno.

Entre los factores psicológicos analizan cuatro aspectos:

1.El reconocimiento.

Uno de los aspectos que hacía que los residentes estuvieran más a gusto era el sentirse reconocidos. Para la consecución de este reconocimiento son esenciales una relación cercana y sincera con el personal, de tal forma que puedan llegar a conocer a la persona que hay detrás de situaciones de demencia o deterioro cognitivo, y mejorar la comunicación entre la familia y el personal estableciendo conversaciones periódicas.

Tener cosas en común con otros residentes contribuye a establecer nuevas relaciones, por lo que los profesionales deben fomentar y promover estos espacios compartidos. En los estudios de campo, los cuidadores cambiaron su estilo de trabajo, al proporcionar a los residentes más control y posibilidad de elección dentro de las rutinas diarias, al escuchar con más atención y al consultar a los residentes.

2. La preservación de los hábitos y valores

Se detectó que para poder sentirse como en casa los residentes necesitaban participar en los quehaceres domésticos, tratando así de vivir de la misma manera que siempre.

Las mujeres en particular sintieron que su papel había sido alterado incómodamente cuando ingresaron en una residencia, ya que sus hábitos de toda la vida se vieron afectados. Parecía haber una tensión entre las rutinas institucionales necesarias y los hábitos personales que los residentes querían continuar realizando.

También se concluyó que es importante respetar la dignidad de una persona mientras se le atiende y que es importante para los profesionales que les tratan ver a los residentes como individuos únicos.

3. La autonomía y control

Te sientes como en casa cuando puedes hacer lo que quieras hacer. Coger tus cosas, un libro cuando quieras leer, reproducir música cuando quieras escuchar música, o pintar cuando quieras. Las percepciones de libertad y movilidad fueron identificadas como elementos esenciales para sentirse como en casa.

Ser capaz de hacer cosas por uno mismo y de cuidarse a sí mismo, también fueron considerados factores importantes por los residentes, así como la libertad de movimientos, por ejemplo, tener acceso a un servicio de taxi. Descubrieron que el transporte era un problema para los residentes que lo describieron como "sentirse atrapado".

Con respecto a la decoración de sus propias habitaciones, los residentes deberían poder colgar cosas en las paredes y se les debería permitir taladrar agujeros. También es importante poder decidir a quién incluir y excluir, poder invitar a un residente a su habitación equivale a invitar a alguien a su casa. Los residentes deben tener la capacidad de enorgullecerse de administrar incluso las tareas más pequeñas por sí mismos.

4. Y afrontar la situación

El cuarto factor psicológico es hacer frente a la nueva situación que supone cambiar de modo de vida. Los participantes declararon que “vivir en la residencia nunca será como vivir en casa, pero aceptaban la situación y estaban satisfechos en líneas generales”.

Algunos residentes se avergüenzan de su “deterioro corporal”, algo que contribuye a su aislamiento y fortalece los sentimientos de ser un extraño. Las autoconcepciones negativas sobre ser una carga para los demás, incluido el personal de la residencia, también pueden obstaculizar la sensación de hogar. En el periodo de aclimatación es bueno destacar las ventajas de vivir en un entorno que aporta seguridad y ayuda inmediata de emergencia, en caso de necesitarlo.

En cuanto a los factores sociales destacaron la importancia de:

5. La interacción y relación con el personal

Las relaciones interpersonales estrechas con los miembros del personal se relacionan directamente con una mayor sensación de estar en el hogar. La manera afectuosa en que se atiende a los residentes contribuye a crear esta sensación.

Los participantes en los estudios, indicaron que los cuidadores no siempre cumplen con las promesas. Aún así, preferían recibir ayuda de un profesional en lugar de recibir soluciones tecnológicas. Un cuidador es un punto de contacto y proporciona una sensación de privacidad y seguridad.

En uno de los estudios analizados, a muchos residentes les gustaba hablar y pasar tiempo con los cuidadores. Como el personal del estudio no usaba uniforme, no había distancia visual. Las interacciones redefinieron las relaciones entre cuidadores y residentes, cerrando la brecha entre ellos y equilibrando las relaciones de poder, convirtiéndolos en partes más iguales.

Para aumentar la participación de los residentes en las decisiones sobre su tratamiento y atención, se les permitió participar en las reuniones multidisciplinarias, programando distintas actividades con el personal. Como por ejemplo, compartir recuerdos autobiográficos y fotografías antiguas, hablar de los eventos cotidianos y en el hogar; para ellos era importante mantener una conexión con el pasado, y conocerse mejor. "Los residentes estaban ansiosos por responder preguntas y debatir asuntos cotidianos con el personal. Esto a veces terminó en discusiones alegres con risas y sonrisas, lo que hemos llamado momentos dorados ".

Para experimentar estos "momentos dorados", existen numerosos aspectos relacionados con el personal que deben cumplirse. La falta de personal adecuado para brindar atención individualizada y atenta es perjudicial para crear esta sensación de estar en casa. El personal a veces está sobrecargado por el número de residentes que cuidan, de tal forma que muchos de ellos sintieron que no podían pedir más ayuda porque siempre había alguien que necesitaba más atención.

Esta noción también es compartida por los profesionales, que estaban preocupados por la falta de personal para proporcionar suficiente atención a sus residentes o que indicaron que les gustaría prestar más atención a cada residente.

En este último estudio, llevado a cabo en alojamientos para grupos a pequeña escala, el personal también indicó que es importante saber cómo vivían los residentes y su biografía personal.

Y se identificaron tres factores clave que afectaron la experiencia de los residentes en cuanto al trato con el personal: su disponibilidad, su confiabilidad y su flexibilidad. Siendo muy importante que el personal fuera física y emocionalmente accesible para ellos.

Además se destacaron algunas características personales de los trabajadores que se cree que contribuyen a la conexión con los residentes, tales como habilidades de observación bien desarrolladas, interés personal en cada residente, sentido del humor, capacidad para tomar decisiones en su competencia, atención a los detalles, cuidado, amabilidad y respeto por los residentes como personas. El miembro del personal debe ser polivalente, tener tiempo para dedicarse a sus relaciones con los residentes y las familias, y ser capaz de tomar decisiones informadas sobre la forma más efectiva de brindar atención individualizada.

Además de la relación directa entre el personal y los residentes, también la relación del personal con la familia es de gran valor. Los familiares creían que era una responsabilidad del personal invitar, animar o guiar al residente a participar en actividades diarias saludables. Apoyaban que los residentes no fueran forzados a realizar actividades, pero no creían que la única alternativa era dejar que el residente hiciera lo que prefería cuando claramente no era lo mejor para ellos. La comunicación transparente entre el personal y los familiares, por lo tanto, es de gran importancia para equilibrar las expectativas mutuas.

La reciprocidad en las relaciones de cuidado es un aspecto importante a la hora de relacionarse con el personal. En este sentido, se descubrió que no había ningún rol para los residentes, aparte de ser los destinatarios pasivos y agradecidos de la atención. Experimentar relaciones de poder simétricas con el personal de enfermería contribuyó a la sensación de autoestima. Esto podría organizarse mediante la participación de los encuestados para que se unan a actividades hogareñas, como poner la mesa y doblar la ropa. Los residentes podrían ayudar en la preparación de comidas en la cocina. Esto crea circunstancias y sentimientos domésticos, y los residentes hacen una contribución positiva.

6. La interacción con otros residentes

Las relaciones sociales con y entre los residentes son muy importantes para sentirse como en casa en una residencia. Varios residentes valoraron la atmósfera del comedor, especialmente en relación con estar sentados alrededor de una mesa juntos. Los participantes describieron a sus compañeros como conocidos y no como amigos, aunque una pequeña cantidad de residentes dijo que había algunos residentes con los que se llevaban bien.

Los investigadores observaron que algunos residentes podían sentirse perturbados por su relación con los demás. Pasar tiempo con los otros residentes era una oportunidad para ser socialmente activo, pero también una fuente de irritación. Por ejemplo, ser el único residente cognitivamente intacto en una unidad, le puede hacer imposible mantener una conversación con ellos.

7. La interacción con familiares y amigos

En el estudio varios participantes indicaron que valoraban su contacto con familiares como el más positivo, en particular tener contactos cercanos y ser visitados de forma regular. Descubrieron que los miembros de la familia eran considerados los mejores cuidadores de personas con demencia. Las visitas de amigos y parientes deberían incorporarse a las actividades planificadas, y de visitas ocasionales.

8. La interacción con mascotas

La interacción con mascotas puede complementar la interacción con otros seres humanos y puede ser una gran fuente de distracción y alegría durante el día. Las mascotas brindan oportunidades para participar cuando otras personas no están disponibles. Un animal da una sensación de consuelo y calidez y hace que un residente se sienta menos solo.

9. Las ocupaciones

Las actividades son esenciales para pasar el día y darle sentido a la vida. Se pueden llevar a cabo solo o con miembros del personal, familiares, compañeros residentes y otros. Algunos residentes se involucraron en actividades organizadas por la comunidad, lo que les ayudó a preservar sus vínculos sociales y con el pasado, así como a ir más allá de la institución.

La incapacidad de salir de las instalaciones para disfrutar de los lugares comunitarios era una queja común. En la instalación en sí, los residentes pudieron participar en actividades sociales que incluyeron bingo, clases grupales de ejercicios, comidas al aire libre, debates en el club de lectura y otros eventos planeados. Pero, al mismo tiempo, los residentes informaron que los problemas de planificación de actividades inhibían la sensación de estar en el hogar.

Varios estudios encontraron que las actividades y la estimulación deberían ser apropiadas a las necesidades, capacidades, nivel educativo y habilidades de los residentes, incluida la necesidad de actividades personalizadas o actividades más privadas con familiares. Las salidas, por ejemplo, con cónyuges, novias o niños también son actividades importantes.

En el caso del alojamiento en grupos a pequeña escala, las actividades programadas se han incorporado a la vida cotidiana, lo que aumenta la satisfacción y evoca una sensación más hogareña. Los residentes participan activamente en actividades significativas, por ejemplo, tareas domésticas como cocinar.

El tercer grupo de factores que contribuían a crear sensación de hogar en centros residenciales, dependían del entorno donde el espacio privado y el espacio público, las pertenencias personales, la tecnología, el aspecto y la ubicación son aspectos relevantes.

10. El espacio privado

El espacio privado, ya sea una habitación para una sola persona o una habitación compartida, es esencial en la creación de una sensación de hogar. Un dormitorio compartido era inaceptable para la mayoría de los residentes. Para la aclimatación y la creación de apego al lugar se manifestó prioritario pasar tiempo a solas en la habitación y dedicarse a las tareas domésticas. Ambos hallazgos enfatizaron la necesidad de estar por su cuenta y retirarse a la habitación, de tener la oportunidad de crear su propio entorno. La necesidad de privacidad parece ser un factor principal para tener una habitación privada. Las habitaciones privadas dan la oportunidad de hablar con otras personas en privado o de retirarse de las áreas comunes.

La apertura espontánea de las puertas de las habitaciones privadas es una de las acciones que obstaculizan la privacidad.

Los residentes también indicaron que se debe facilitar la interacción social con los vecinos a través del diseño del edificio. Algunos de los residentes pidieron habitaciones más espaciosas, en particular las áreas de ducha y cocina. Muchos residentes sintieron que sus habitaciones privadas estaban saturadas y querían un espacio más grande. También existía el deseo de tener varias habitaciones, una habitación libre que se puede usar cuando los invitados se quedan a pasar la noche, una sala de herramientas o un rincón de trabajo con un escritorio.

11. El espacio público

Los encuestados declararon que la sala de estar reflejaba expectativas poco claras y algo inconsistentes. Los límites entre las esferas pública y privada son ambiguos y, por lo tanto, difieren de los límites relativamente definidos que caracterizan a un hogar.

El diseño en espacios compartidos con muebles de salón y mesas de comedor puede crear una atmósfera acogedora para compartir una taza de café y algunas charlas con el personal de enfermería y los cuidadores. También se mencionó que los residentes deberían tener que salir de su habitación privada para relacionarse con los demás.

Los símbolos interiores en la sala de estar, como fotografías familiares, alfombras y manteles, deben ser claros y consistentes y hacer que la habitación parezca una sala de estar en lugar de una sala de espera. Por lo tanto, mantener un cierto grado de privacidad requería que los residentes salieran de la sala de estar y fueran a sus propias habitaciones o al pasillo.

Un diseño ideal presentado por un participante en el estudio sería un círculo para que la gente no llegue a un callejón sin salida.

12. Los objetos personales

Las pertenencias personales parecen elementos esenciales en el desarrollo y mantenimiento de un sentido de hogar. Personalizar el entorno, dejar espacio para objetos personales con muebles y recuerdos puede transformar una habitación privada en un lugar de reconocimiento y familiaridad que simboliza y fortalece la propia identidad. La posibilidad de llevar historias personales al espacio a través de artículos queridos y muebles queridos puede contribuir a sentirse como en casa.

Entre los artículos que se consideraron más importantes se encuentran las imágenes, pinturas y muebles. Las pertenencias personales reflejan el valor emocional que le aportan al individuo, porque recuerdan a las personas su antiguo hogar o porque fueron comprados junto a alguien. Además, los residentes valoran la libertad en la elección y la colocación de los muebles para que la habitación sea más acogedora. Para algunos las pertenencias personales (aún) no contribuyen a una sensación de hogar, porque la nueva situación es bastante abrumadora.

13. La tecnología

Las soluciones tecnológicas son necesarias para la movilidad o para pedir ayuda después de un incidente de caída. Algunas tecnologías que ya estaban en uso se consideran aceptables, mientras que los desarrollos futuros se abordaron con escepticismo. Es necesario abordar el uso de la tecnología, de modo que sea comprensible y aceptable para la persona independientemente de la capacidad cognitiva de uno. En el estudio de campo, los investigadores encontraron que los televisores eran considerados el elemento más valorado en la habitación privada. Proporcionó a los residentes un vínculo con el mundo exterior y distracción.

14. Los sentidos

Para que los residentes se sientan como en casa, las instalaciones deben verse y sentirse como en casa o tener un ambiente hogareño. La decoración, el color, el calor y la luz de la instalación también fueron importantes para los residentes. Algunos mencionaron que el acceso a la luz del día, el color y una apariencia "fresca" sin olores malolientes eran importantes. Un entorno parecido a un hospital es algo que todos los residentes que participaron en el estudio querían evitar. Además, los edificios con largos corredores y "rincones y grietas" se consideraron inseguros.

Un entorno físico que hace accesibles las actividades y promueve el placer y la estimulación de todos los sentidos con la iluminación y el apoyo de la percepción visual es especialmente importante para las personas con movilidad limitada.

Las descripciones de los muebles con características hogareñas eran de un estilo antiguo y madera como material. No eran deseables los entornos institucionales con interiores neutralizados de una sola tonalidad sin contrastes y muebles de madera natural lacada.

15. Aire libre y ubicación

Las residencias ubicadas en ciudades grandes o muy grandes tenían una mayor proporción de residentes que no se sentían como en casa. Se preferían los hogares ubicados en el propio pueblo o en el antiguo barrio. La presencia de seres queridos y niños juega un papel en esta preferencia. La inaccesibilidad o la pérdida de lugares familiares que proporcionan recuerdos de experiencias pasadas se considera un factor negativo para desarrollar el sentido del hogar. Los residentes también pueden tener el deseo de ir a tiendas en el vecindario para hacer pequeñas compras.

El paisajismo debe hacerse con cuidado. Una valla sólida que bloqueaba una vista era una razón para la insatisfacción. Muchas familias expresaron su insatisfacción con la falta de conexión con la naturaleza y la ausencia de un jardín. El uso de espacios externos para disfrutar con los sentidos fue considerado como muy importante por los cuidadores, y los residentes expresaron su deseo de salir de las instalaciones con mayor frecuencia. Tener buenas vistas también era importante para los residentes. Se apreciaba cualquier tipo de vista, ya fuera un parque, el tráfico, un parque infantil con niños, una calle animada o un edificio. Los residentes valoran los balcones y las vistas desde la habitación.

Conclusiones

En definitiva, lo que demuestra este estudio es que la sensación de los residentes de estar en un hogar, está influenciada por una multitud de factores psicológicos y sociales, así como por el entorno. El entorno construido es un tema esencial que debe considerarse al tratar de mejorar esta sensación entre los usuarios de los centros residenciales. Estos factores ambientales no siempre se abordan en la práctica, ya que no se consideran un elemento central en la provisión de atención médica. Por lo tanto, se debe estimular el trabajo conjunto de arquitectos, diseñadores y profesionales de atención para la creación de diseños óptimos de entornos en residencias.

En relación con los factores sociales y psicológicos, parece importante un enfoque centrado en la persona, y este enfoque también debe incluir a los familiares de los residentes. La calidad de la interacción con el personal de atención y las actividades que se llevan a cabo merecen más atención en la práctica diaria y ofrecen un medio para mejorar el sentido del hogar.

Finalmente, el estudio recomienda abordar la interacción entre los componentes psicológicos, sociales y ambientales de la vida en el hogar del anciano de una manera holística. Al final, el sentido del hogar se centra en equilibrar estos tres aspectos. En la práctica, se hace hincapié en la calidad de la atención y la interacción o en la calidad del entorno construido. Una mejor manera de avanzar puede radicar en estimular a los profesionales del cuidado a utilizar el edificio y su diseño interior para aprovechar al máximo su tarea profesional y mejorar así la vida de los residentes.

Consultar artículo completo (en inglés) aquí.