• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

ENTREVISTA CON ANTONI SALVÀ, DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN SALUD Y ENVEJECIMIENTO

"La Atención Centrada en la Persona es el modelo a seguir"

A sus 58 años, Antoni Salvà acaba de recibir el Premio Acra 2017 a la Mejor Trayectoria Profesional. Ahora vuelca sus esfuerzos en la dirección de la Fundación Salud y Envejecimiento de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Antoni Salvà, director de la Fundación Salud y Envejecimiento
Antoni Salvà, director de la Fundación Salud y Envejecimiento

Antoni Salvá es doctor en medicina y especialista en geriatría. Trabajó 16 años en el Hospital de Mataró y el Centro Geriátrico Cabanelles. Luego, en la Administración fue director del programa "Vida a los Años", de la Generalidad de Cataluña, y fue co-director del Plan Director Sociosanitario y posteriormente presidente de su consejo asesor. Tras sus etapas clínica y de gestión, ahora está más enfocado a la investigación como director de la Fundación Salud y Envejecimiento de la Universidad Autónoma de Barcelona. 

¿Acaba de recibir un premio a toda una trayectoria. Pero la motivación que proporcionan los proyectos y retos porvenir son imprescindibles para ejercer un envejecimiento activo. ¿Cuáles son los retos profesionales pendientes del doctor Antoni Salvá?

En la Fundación Salud y Envejecimiento tenemos muchos retos por delante. Estamos desarrollando dos líneas principales de trabajo como son la promoción de la salud y del envejecimiento activo, y por otra parte, la atención en cuidados de larga duración. En los próximos años seguiremos desarrollando proyectos en las diferentes líneas de actuación que sean útiles para los profesionales.

¿Cómo ejercita el doctor Salvá un envejecimiento saludable?

No de una manera muy planificada. Pero sí practico ejercicio moderado regularmente, trato de cuidar mi alimentación, aunque no siempre lo consigo, y el trabajo me proporciona otros dos aspectos muy importantes para añadir años satisfactoriamente, como son mantener la actividad mental y los contactos sociales. 

¿Cómo está la geriatría hoy en España?

Hay algunas diferencias territoriales notables. En Cataluña hay un desarrollo muy importante de la geriatría que empezó en el terreno sociosanitario, luego se extendió a los hospitales de agudos, y ahora tenemos geriatría de una manera, yo diría que muy homogénea, en todas las zonas de Cataluña. En otras zonas como Madrid hay un buen desarrollo de la geriatría hospitalaria, pero en otras comunidades la geriatría ha tenido un desarrollo menor. Aunque no soy capaz de hacer un diagnóstico con precisión.

¿Y en comparación con Europa?

En conjunto la geriatría española en comparación con la europea no está mal. En algunos aspectos hay países que están por delante. Por ejemplo, en la definición del modelo residencial y de atención a domicilio estamos por debajo de la media de los países más desarrollados. Pero en España hay grandes equipos clínicos y de investigación que nos han proporcionado avances importantes. 

¿Qué falla en el modelo para que nadie quiera ir a una residencia?

En España hemos desarrollado un modelo de residencia que se asemeja más a un pequeño hospital que no un modelo de vivir como en casa. El futuro está en saber estructurar un modelo de vivir como en casa con la atención necesaria que genera la discapacidad. Ahí sí hay países que nos llevan ventaja, porque para planificar en este ámbito hay que hacerlo a largo plazo, a 15 ó 20 años para que todo el mundo ponga rumbo hacia la misma dirección. 

Estamos empezando a hacer cosas en esta dirección, pero todavía quedan unos cuantos años para superar esa sensación de que la gente no quiere ir a una residencia. 

También hay aspectos relacionados con el modelo social, donde todos hemos querido tener nuestra propia vivienda, y cuando uno es mayor le cuesta dejar su casa de toda la vida. Eso también influye.

"Todavía quedan unos cuantos años para superar esa sensación de que la gente no quiere ir a una residencia"

 

Pero lo más importante es que nos falta transmitir a la gente que una residencia es una buena alternativa para ciertas personas y en determinadas circunstancias, y ayudaría que el modelo acompañe a que sea esta buena alternativa. Nos falta quizá este modelo final.

¿Este modelo podría ser el de la Atención Centrada en la Persona? 

Bueno, este es el modelo. Ya lo hemos incorporado en el lenguaje y en los documentos, pero hay que acabar de mejorarlo en la práctica diaria, y esto no es tan fácil. Una parte importante del modelo requiere de una formación continuada de todos los profesionales, a todos los niveles, y también de los gestores para que el modelo pueda desarrollarse de una manera correcta. Hemos utilizado este concepto como paradigma de lo que es hacerlo bien, pero luego hay que hacerlo bien, y va a hacer falta un tiempo, pero ese es el modelo, sin duda.

¿Somos conscientes los ciudadanos de la importancia de mantenernos activos y saludables de cara al futuro?

Si miramos unos años atrás, sí, cada vez más. Las nuevas generaciones que llegan a la jubilación son personas que tienen gran interés por cumplir años de manera satisfactoria, cada vez hay más personas que hacen ejercicio físico, que se preocupan por su dieta, por mantener su mente activa, por participar como voluntarios en la sociedad... 

Lógicamente quedan grupos de personas que no aplican este modelo. Con perspectiva histórica estamos todavía en el proceso de cambio, pero con resultados. Las personas mayores ya quieren ser activas y envejecer de forma saludable.

¿Se facilita la participación de los mayores en la sociedad?

Las posibilidades de participación son cada vez más importantes. Yo creo que son las propias personas mayores, la sociedad civil que cada vez está más organizada, la que facilita este proceso de participación. Todavía tenemos algunos déficit por ejemplo legislativos, por ejemplo cuando se obliga a personas en edad laboral a jubilarse contra su voluntad.

¿Dedican las administraciones los recursos suficientes para atender las distintas exigencias que nos impone el envejecimiento de la población, en pensiones, en sanidad, en programas de formación y empleo, envejecimiento activo, en investigación...?

Por desgracia siempre se trabaja a corto plazo, y el tema del envejecimiento, que viene de lejos, pero que va lejos, es un tema que hay que enfocarlo a distancia. ¿Estamos haciendo lo suficiente? No. En investigación los fondos son insuficientes. En servicios sociales y cuidados a largo plazo somos insuficientes... en general se han desarrollado los temas con visión a corto plazo. Por ejemplo, en pensiones no hay que resolver ahora las pensiones de mañana, sino las de dentro de veinte años.

Hay científicos que ya están tratando el envejecimiento como una enfermedad. ¿Será la ciencia capaz de derrotar al envejecimiento?

No. El envejecimiento no es una enfermedad. No estoy de acuerdo con esos científicos. El envejecimiento es un proceso natural que puede producirse de una manera más o menos satisfactoria, pero nunca es una enfermedad. Sí que va acompañado a menudo de enfermedades, y lo que podemos hacer es ver cómo podemos prevenir o retardar esas enfermedades o las consecuencias de esas enfermedades. No creo que sea necesario vencer al envejecimiento, lo que hay que vencer son las consecuencias negativas que hacen que el envejecimiento se transforme e una etapa de discapacidad, de mala experiencia vital. Lo que hay que intentar es que haya una mayor esperanza de vida libre de discapacidad. Evitar el envejecimiento es imposible, pero podemos ayudar a envejecer mejor, ese es el objetivo.

¿Qué beneficios traerá a la humanidad unas vidas más prolongadas y saludables?

Bueno, no soy antropólogo, pero hay un beneficio claro que es que nadie renunciaría a vivir más años en buenas condiciones físicas y mentales. Por tanto hay un beneficio individual. Desde el punto de vista social, tener una población sana y con mayor esperanza de vida es un éxito. Es cierto que el envejecimiento genera necesidades de recursos y de servicios, retos a resolver y reflexiones sobre las pensiones, la jubilación, la implicación de las personas en la vida cotidiana, etcétera. Son retos que felizmente tenemos que afrontar las sociedades más desarrolladas.