• Miércoles, 22 de Agosto de 2018

ENTREVISTA CON FEDERICO ARMENTEROS, PTE. FUNDACIÓN 26 DE DICIEMBRE

Madrid abrirá la primera residencia para el colectivo LGTB de España

Si todo va sobre ruedas, el próximo 26 de diciembre, se abrirá en Madrid la primera residencia de personas mayores LGTB. Un proyecto por el que Federico Armenteros, presidente y fundador de la Fundación 26 de Diciembre, lleva trabajando desde el mismo año de su creación en el año 2010, y que ahora ve como “las cosas que deseas, las puedes conseguir, con constancia y con trabajo”.   

El presidente de la Fundación 26 de Diciembre, Federico Armenteros.
El presidente de la Fundación 26 de Diciembre, Federico Armenteros.

La primera residencia y centro de día que se abra en España y que ofrezca atención especializada a las personas mayores que forman parte del colectivo LGTB, se llamará `Josete Masa´. Josete, procedía de una familia con posibles, que le encerró en un psiquiátrico por su condición homosexual; “entonces a los demás nos llevaban a la cárcel, pero a los ricos a los psiquiátricos”, señala Federico Armenteros. Tras 17 años aislado, murió de cáncer atendido por la Fundación 26 de Diciembre “fue uno de los primeros que acompañamos a morir y que creyó en nuestro trabajo. El representa la historia de nuestro colectivo, es el prototipo de persona mayor LGTB y queríamos darle las gracias poniendo su nombre a esta primera residencia. Queremos así dar importancia a los que no se han sentido nunca importantes”.

El centro se abrirá, ese es su deseo, el próximo 26 de diciembre, coincidiendo con el 40 aniversario de la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que criminalizaba la homosexualidad. Y se ubicará en un edificio cedido gratuitamente por la Dirección General de Contratación, Patrimonio y Tesorería de la Consejería de Economía, Empleo y Hacienda de la Comunidad de Madrid ubicado en el madrileño distrito de Villaverde (al sur de la capital), La Fundación debe hacerse cargo de las obras de rehabilitación para lo que necesitará un presupuesto que Armenteros estima en torno al millón de euros, y que esperan obtener a través de créditos, donaciones de empresas, y recaudando fondos a través de distintas actividades que ya está preparando el colectivo.

La residencia contará con 66 plazas y atenderá especialmente a grandes dependientes y paliativos, aunque contará también con un centro de día, desde el que desarrollar actividades de envejecimiento activo.

-Un proyecto en el que Federico Armenteros presidente de la Fundación 26 de Diciembre lleva trabajando más de ocho años, pero ¿Que ha cambiado en todo este tiempo para que hayan conseguido la gestión de esta residencia?

Yo creo que el trabajo y la visibilidad de una organización especializada en mayores, y que hemos puesto encima de la mesa y de las agendas políticas una necesidad que antes no se veía.

-¿Les han beneficiado también la corriente a favor de cambiar las cosas para este colectivo que hay en la sociedad en los últimos años? 

Nos ha costado mucho más en la cuestión técnica, y también un poco por ese concepto erróneo que hay de igualdad. La gente mayoritaria hetero se cree que ya todo se ha superado, que todo es maravilloso, que no hay que hacer cosas especializadas cuando te encuentras con un colectivo de personas mayores que tienen una historia en su mochila de exclusión, de odio, que no se acercan a los recursos normalizados. ¿Por qué? Pues porque se van a encontrar con los mismos que les machacaban cuando eran pequeños. Los mismos que me decían ¡maricón de mierda!, que me pegaban, que han crecido conmigo pero nunca hemos estado juntos, sino al contrario. Y Ahora ¿nos vamos a juntar en una residencia? ¿Me vas a seguir machacando? Para trabajar una inclusión tenemos que empezar con la visibilización de las cosas.

La sociedad ha avanzado, ya no nos consideran enfermos, pero las personas mayores han vivido y se han estructurado y se han hecho personas creyendo que eran enfermos, porque se lo han dicho toda la vida, y que éramos malos, y eso todavía lo tienen en la cabeza.

-¿No les preocupa que una residencia exclusiva para este colectivo se convierte en un gueto?

No. ¿Un gueto también son los enfermos de Alzheimer, por que necesitan un trato especializado? Son personas que necesitan un trato especializado, como nosotros porque nos han generado una patología social. Vivir más de 60 años en una homofobia institucional eso pasa factura. Además a nivel europeo y a nivel mundial ya lo están haciendo, y lo han entendido de esa manera, sociedades mas avanzadas en temas de diversidad lo ven de una manera normalizada. Holanda, Bélgica, Suecia, ahora en París también están intentando poner en marcha una residencia especializada.

No son guetos, es el derecho que tienen las personas a elegir donde quieren estar.

-¿Están contentos con la ubicación del edificio, o les hubiera gustado en un barrio más céntrico?

Va a ser una residencia para personas con gran deterioro, lo que estamos ahora interviniendo muchos son paliativos, son gente que esta en dependencia, gente que tiene deterioros cognitivos, a esas personas es a la que vamos a dar los primeras atenciones, porque son los que mas lo necesitan. Entonces este donde esté la residencia nos da igual. No nos hubiera gustado que nos hubieran mandado a un pueblo en las afueras, porque somos más urbanitas, pero también hay que romper el tema de Chueca, donde no hay ningún espacio para los mayores. Además es una normalización el ir estando en cualquier barrio no solo en ese; además vamos a participar, lo mismo que estamos haciendo en Lavapiés, donde participamos en la vida comunitaria, en la vida de los vecinos, y va a ser un espacio abierto para todo el barrio. Van a poder entrar, y utilizar los recursos que vamos a tener, porque son comunitarios, esa es nuestra idea.

-¿Cuántas personas necesitan de esa atención urgente en una residencia, y como la están recibiendo actualmente?

Estamos atendiendo alrededor de 700 personas que vienen a los grupos,  los que se acerca, luego ya los que atendemos más directamente son alrededor de 50, que son los que tenemos más fijos, en los pisos que tenemos del ayuntamiento, o los que vamos a sus casas. Pero esto va a crecer como la espuma, nos están llamando ya de fuera de Madrid de un montón de sitios, sobre todo mujeres transexuales que son las que peor están. No hay un espacio para ellas donde se encuentren bien atendidas, cuidadas, como se merece cualquier persona, y por eso te digo que va a aumentar mucho.

Esto cuando empezó en Berlín donde también el ayuntamiento dio un edificio a una organización LGTB en el 2003, se rehabilitó y desde entonces han abierto tres más. Por eso te digo que vamos a ir por esa vía de la especialización y va a empezar a salir muchísima gente que todavía está en el armario.

-¿Quién va a encargarse de la gestión? ¿Ustedes directamente?

La gestión es nuestra, queremos firmar convenios con la Comunidad y el Ayuntamiento porque hay mucha gente que no puede pagar lo que cuesta una residencia, porque tienen pensiones ridículas, no contributivas, y no pueden permitirse estar en una residencia. La gestión vamos a hacerla nosotros, intentando buscar más fondos para atender a estas personas. En cuanto a la metodología ya la estamos aplicando aquí, la integral y centrada en la persona, eso para nosotros es lo mas principal. Ellos son los que tienen que ir diciendo como quieren que se les cuide, escuchamos mucho, ellos son los que llevan el ritmo.

No se van a externalizar muchos servicios porque creemos que también va a ser una fuente de generar empleo para personas que no pueden entrar en el mercado de trabajo como son personas seropositivas, mayores de 50 años, transexuales…, toda esa cantera la vamos a formar para esa atención integral y centrada en la persona y especializarlas en  genero y en diversidad.

Vamos a centrarnos en principio en personas que están en su última fase de la vida, que están en paliativos y vamos a centrarnos en mimarlas, cuidarlas, y que puedan despedirse de este mundo lo mas tranquilamente posible en un sitio agradable, en un entorno de mucho cuidado, y mucho afecto. Y luego los dependientes, dependiendo de que grado de dependencia tengan, van a ser muy activos centrados en la metodología del envejecimiento activo y saludable. Tienen que participar también, aun siendo dependientes.