• Miércoles, 23 de Mayo de 2018

SUBVENCIONES DE LA DIPUTACIÓN FORAL

Guipúzcoa destina un millón de euros a programas de atención al envejecimiento

Esta nueva línea de subvenciones apoyará actividades de I+D+i  en el marco del envejecimiento saludable, la excelencia del sistema socio-sanitario, y la competitividad de la industria en este ámbito.

Imanol Lasa, portavoz de la Diputación Foral durante la presentación de la nueva línea de subvenciones.
Imanol Lasa, portavoz de la Diputación Foral durante la presentación de la nueva línea de subvenciones.

El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy la convocatoria de subvenciones del programa AdinBerri, a la que se destinará un millón de euros. Esta nueva línea de subvenciones apoyará actividades de I+D+i  en el marco del envejecimiento saludable, la excelencia del sistema socio-sanitario, y la competitividad de la industria en este ámbito, maximizando el potencial de innovación de Gipuzkoa, “especialmente el talento y el saber hacer de su tercer sector”, con el propósito común de “contribuir a extender el periodo de vida saludable” y “mantener a Gipuzkoa como un referente en este ámbito”, ha explicado el portavoz foral Imanol Lasa.

En esta primera convocatoria de experimentación activa, se priorizarán dos temáticas: hogar para la longevidad, y cuidados y atención.  El objetivo de la primera de ellas es lograr que más personas mayores puedan extender la vida en el hogar a través de nuevas aproximaciones, adaptaciones y servicios que posibiliten la realización de las actividades cotidianas y de cuidado de una manera lo más autónoma e independiente posible. Se contemplan temas como la vivienda adaptada, domótica inteligente, nuevos modelos de convivencia –co-housing, comunidad…-, servicios avanzados en el hogar, supervisión y seguridad.

La segunda línea innovará en los servicios de cuidado y atención que se prestan a las personas mayores en situación de dependencia. Se pretende así contribuir a la generación de un modelo de cuidados, tanto en domicilios como en residencias, basado en la filosofía de la atención centrada en la persona, de base comunitaria y más claramente orientado a la prevención. Contemplará cuestiones como la gestión de la vida cotidiana, salud y apoyo en el hogar, prevención y hábitos saludables, ayudas técnicas, rehabilitación, sistemas de diagnóstico, formación y entrenamiento y modelos de atención.

También podrán presentarse proyectos relacionados con los entornos urbanos y rurales para las personas mayores, su participación en la sociedad, el envejecimiento activo y la alimentación saludable. Acorde con el modelo de gobernanza impulsado en el marco de Etorkizuna Eraikiz,  se valorará especialmente que los proyectos tengan las siguientes características: la colaboración entre los diferentes grupos de interés y la sociedad organizada; el enfoque de innovación abierta, buscando para ello la colaboración con universidades y centros de investigación, y el de innovación Social; que los proyectos contemplen el punto de de la población usuaria final, participando las personas mayores en su desarrollo, con una clara orientación a la co-creación o al co-diseño; y el intercambio de buenas prácticas con las regiones transfronterizas.

En Gipuzkoa, las personas de 55 y más años (55+) representaron en 2017 cerca de 250.000 personas sobre un total de 713.000 (35% de la población). Para 2031 este grupo s incrementará su porcentaje hasta el 46,5% (343.495 personas). El 27,1% de esta población habrá superado el umbral de 65 años y el 5% el umbral de los 85 años. Aunque la mayor parte de las personas mayores vivirán su vejez en una situación de autonomía funcional y relacional, la población valorada con algún grado de dependencia pasará de las 29.000 actuales a 39.000 personas en 2031.

Este cambio supondrá, según el portavoz foral, un reto “de primer orden y de gran complejidad”, tanto desde la perspectiva asistencial, “de asegurar la calidad de los cuidados” como desde la social, ya que nos exigirá “adaptar las estructuras sociales y económicas al cambio demográfico y al reto del envejecimiento”. Sin embargo, ha afirmado que supone también “una gran oportunidad” para incrementar la salud y calidad de vida de la ciudadanía, “avanzando hacia nuevos modelos de Atención Centrada en las Personas”,  mejorar el sistema asistencial y de salud, y también “el crecimiento económico y la productividad. El colectivo de personas mayores demanda nuevos servicios que pueden generar actividad económica y empleo asociada al consumo público y privado”.