• Lunes, 20 de Noviembre de 2017

ENTREVISTA A MAYTE SANCHO, DIRECTORA CIENTÍFICA DEL INSTITUTO MATIA

"El gran cambio debe ser pasar del marco institucional al doméstico"

Mayte Sancho, directora Científica de Matía Instituto, analiza en esta entrevista los distintos modelos residenciales que funcionan en Europa y los factores que han impedido que lleguen a España. 

Mayte Sancho, directora Científica de Matía Instituto.
Mayte Sancho, directora Científica de Matía Instituto.

San Sebastián acogerá hasta el próximo 31 de enero la I Bienal Internacional de Arquitectura ‘Mugak’, donde se debatirá sobre los retos y necesidades que el envejecimiento de la población plantea en el ámbito de la vivienda y se analizarán las diferentes alternativas residenciales y los nuevos modelos de alojamiento que se están planteando para este grupo de edad.

Para abrir boca, se está celebrando estos días la jornada La casa en una sociedad que envejece. Nuevos modelos de alojamiento y viviendas para toda la vida, y Mayor Actual ha querido hablar con Mayte Sancho, directora científica del Instituto Matía, que participa en este acto, para analizar con ella el modelo de atención residencial que hay en España y en los países de nuestro entorno.

¿En qué han cambiado los modelos de alojamiento para personas mayores en Europa?

Todo depende de la perspectiva temporal desde la que lo analicemos, pero yo creo que en este momento, en la mayor parte de Europa nos encontramos con un modelo cada vez más lejos de la institución total, que hasta hace relativamente poco eran los que predominaban cuando hablábamos de instituciones para personas mayores. Esas instituciones transitaban y en España siguen transitando entre modelos hospitalarios y modelos hoteleros. ¿Qué es lo que ha pasado en Europa? Pues en los países de referencia, que son los países fundamentalmente nórdicos y Holanda, se ha producido ya un cambio desde hace bastantes años que ha trasladado el marco institucional, al marco casa con vivienda, al marco de lo doméstico. Esto tiene muchas variedades, pero lo más importante está ahí, no tanto institución, no tanto gran pasillo con habitación derecha-izquierda, sino modelo casa. Y esa casa puede estar unida a varias casas en unidades de convivencia cuando las personas tienen un deterioro cognitivo grave, o puede ser una casa con llave en la que hay más vecinos, y cuando estas personas puedan necesitar apoyo, es un apoyo externo, por ejemplo en el caso de una demencia avanzada. Ese es el gran cambio, pasar de la institución al modelo vivienda.

Y en España ¿donde estamos ahora mismo? ¿Se está viendo una evolución similar?

Seguimos en el modelo institucional y empieza a haber pequeños destellos de cambio, que vienen fundamentalmente empujados por un marco conceptual que se llama Atención Centrada en la Persona (ACP). Es difícil en una institución grande personalizar la atención, es mucho más fácil personalizarla en el entorno médico. De ahí viene todo un movimiento de introducción de cambios ambientales, de cambios en la intervención y de cambios de organización en esas instituciones. Estamos hablando de una residencia de 100-120 plazas a veces más o menos, ya ahí creo que se están generalizando la introducción de cambios ambientales, haciéndolos más hogareños, más cálidos, mejor iluminados... Hay un montón de teoría científica que habla del impacto que supone que vivamos en un entorno institucional o en un entorno doméstico. Evidentemente los resultados son mucho mejores en un entorno doméstico, y ahí estamos, en ese comienzo de cambio. Seguimos en el modelo de institución todavía, pero empieza a despertarse interés por el modelo casa.

¿Por qué se está tardando tanto en España en instaurar este modelo casa?

Yo creo que es un conjunto de situaciones las que nos llevan a ir siempre con cierto retraso, no de los países del sur, pero sí del centro y norte de Europa, que nos separan mínimo 20 años, aunque depende también de qué parte de España estemos hablando. Las CCAA del norte, en concreto en Euskadi, si pusiéramos como unidad de medida 20 pues sería 15, pero porque tiene un mayor desarrollo del modelo, de servicios, pero en todos los casos esa diferencia viene por la instauración de un modelo publico de servicios sociales que aquí se produjo después del franquismo. Estamos hablando de los años 80, cuando en los años 60 se estaban ya haciendo valoraciones bastante demoledoras sobre los modelos institucionales que venían sobre todo de la enfermedad mental, pues aquí estábamos empezando a entender que teníamos que superar ese modelo y generar residencias con muy buenas instalaciones, muy profesionalizadas… Luego, esas cosas llevan tiempo, tienen su evolución y los atajos no valen. Ahora estamos con un parque residencial bastante importante y es cuando empezamos a ver que eso es mejorable. Está todo muy profesionalizado, con una atención vamos a pensar que buena, pero las personas no quieren ir allí, estamos hablando sólo de instituciones.

Por otra parte, si hacemos un análisis global, pues evidentemente vivimos en una sociedad en la que hay un altísimo porcentaje de vivienda en propiedad, con una estructura de la herencia y del uso del patrimonio muy instaurado y con un montón de cosas que frenan también ese cambio.

Además del modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP) ¿hay otros factores que estén propiciando estos cambios?

La ACP está basada fundamentalmente en atender las preferencias de las personas y mantener su dignidad, por decirlo de forma escueta. Cuando yo me empiezo a fijar en las preferencias de las personas, eso choca frontalmente con un modelo institucional, porque no lo quieren las personas. Solamente hay que contestar a la pregunta ¿irías tú a vivir a una residencia? seguro que no, procurarías buscarte otra vía. Esto al principio creo que genera mucha reticencia, porque ya tenemos ese modelo más institucional, y porque siempre está el temor de que sea más caro. Por ahora, lo que estamos viendo es que no tiene por qué ser más caro, eso sí, requiere unos perfiles profesionales formados de otra manera.

¿Hacia dónde se dirige el sector residencial y de alojamiento para personas mayores?

Yo creo que nos vamos a dirigir a donde se han dirigido otros desde hace décadas, es decir, hacia el modelo vivienda. Aquí disociaría, porque ahora está unida la construcción, la gestión y la atención de las personas que viven en residencias por los servicios sociales. Esto tendrá un cambio a largo plazo, ya que la construcción lo será de viviendas, por tanto dependerá del departamento de viviendas eso sí, colaborando transversalmente con servicios sociales de manera coordinada, para que se adapte a las necesidades de las personas que van a vivir en ellas.

La tendencia en los países desarrollados es ir más a un modelo vivienda. Eso sí, cuando hablamos de una dependencia muy grave, sería un modelo de vivienda agrupada en unidades de convivencia, pero el modelo vivienda supone un espacio de intimidad de la persona, que ahora no existe. Solemos tener una residencia con una habitación de 12 a 16 m2. En un modelo vivienda estamos hablando de una habitación con un espacio para la intimidad, de 35 a 40 m2, donde la persona tiene ahí su mini casa, su mini apartamento, aún cuando tenga un deterioro cognitivo grave. ¿Por qué? Pues por que lo que ha sido su casa, sus cosas, tienen un significado muy especial, por tanto puede que frene ese deterioro cognitivo. Claro, esto cambia el modelo de diseño, y podemos tener una unidad de convivencia que agrupe a seis, ocho o diez mini viviendas de 30 m2.

Esta es una línea, y podíamos pensarlo en una reformulación del modelo institucional clásico, separas plantas, que es lo que hemos hecho básicamente en la Fundación Matía, donde hemos remodulado prácticamente algunos centros (no todos todavía) en unidades de convivencia de ocho, de once, adaptándonos a lo que teníamos, en ningún caso quitando nada, sino reformulando lo que hay, y esa línea de trabajo pensamos que es interesante y que dará buenos resultados, y hay evidencias científicas que nos hacen pensar que las personas pueden vivir mejor así.

Luego hay otra línea amplía que aquí en España no está muy desarrollada, que es ese concepto de vivienda para toda la vida. Aquí esta desarrollado el concepto de vivienda tutelada, que son viviendas para personas autónomas y que tienen algún tipo de control en una portería, un poco más de protección que la vivienda al uso. Eso ha evolucionado ya en toda Europa a modelos muy variados, muy variopintos, a modelos de vivienda para toda la vida, partiendo de un modelo de vivienda en base a un diseño universal y accesible, donde las personas pueden ir recibiendo servicios. Este es un gran reto.

Los cambios económicos y sociales que se están produciendo, ¿va a determinar la elección de  las próximas generaciones de personas mayores sobre dónde vivir?

Sin duda. El problema que tenemos es que necesitamos un cambio cultural en relación al uso de nuestro dinero y nuestro patrimonio. Vivimos en un país donde la tradición de la transmisión del patrimonio a los hijos es indiscutible. Claro, esto se hacía en un momento en el que no se invertía tanto en los hijos, en su educación; las generaciones que hoy estamos cerca de la vejez hemos invertido bastante en la formación de nuestros hijos, y empezamos ya a preguntarnos si este patrimonio no lo vamos a necesitar nosotros para vivir dignamente cuando necesitemos ayuda. ¿Por qué? Por que ya no tenemos la expectativa de que sean los hijos los que asuman todos esos cuidados, entonces de algún sitio tiene que salir, aún creyendo, como yo creo firmemente, en la permanencia de un modelo público de atención.

Claro las personas viven ahora muchísimos años y pueden tener unas necesidades de atención muy intensas, y el modelo público cien por cien no va a poder hacerlo frente. Esto es una carrera de fondo, en la que todos vamos a tener que poner algo, aunque vaya dirigida por el sistema público, a ser posible. Ahí es donde puede empezar a moverse esto del patrimonio inamovible, y a partir de ahí puede que empecemos a tener opciones mucho más dignas que hoy por hoy tienen muchas personas con una buena casa y una baja pensión, pero que son cautivas de esa situación.

¿Una persona que tiene 50 años, que planteamiento debería hacerse de cara a su futuro sobre donde vivir con calidad?

Eso es una pregunta muy comprometida, porque hay muchas personas de 50 años en muy diferentes situaciones. Mi opinión, mi defensa y mi insistencia ante las administraciones públicas es que inviertan en un servicio de orientación y consejo en el que se ayude a las personas a trazar un futuro sostenible, digno y acorde con sus necesidades. De entrada, para mí la primera inversión sería esta, que no tendría por qué suponer una gran inversión, y que podría estar acompañada por personas jubiladas recientemente, formadas suficientemente, y que no están haciendo grandes aportaciones a la sociedad. Con estas personas y con profesionales, montar servicios de orientación personalizados, y en función de eso ya se podrían tomar medidas en plazos que supongan, además, un ahorro público muy importante.

Por ejemplo, si yo voy a hacer una obra en el baño de mi casa, y ya pienso que dentro de cuatro días voy a tener 75 u 80 años, pues voy a hacer un baño accesible. Pero para eso necesito que alguien me ayude y me oriente. Ahí es donde puede organizarse un futuro mejor en el que las personas puedan hacer un buen uso de su patrimonio. Y luego cuando por alguna situación, la casa te sobra o no la puedes mantener, el haber pensado antes y el haber actuado con libertad es importante. A lo mejor haberte cambiado de un adosado de 250 metros a un 5º con ascensor y de 100 metros, pues ya es una gran decisión. Si además de eso te has podido quedar con un poquito de ahorro para poder pagar cuidados o suplementar los cuidados públicos, pues mejor.

Por ahí es por donde creo que pueden ir funcionando alternativas, otra opción es que me puedo ir en régimen de alquiler a un conjunto de viviendas donde viven personas mayores. Puede haber muchas posibilidades. Cada vez es más frecuente parejas de personas mayores en las una tiene una demencia. Debería haber viviendas donde vivir con mi pareja, donde pueda atenderla, pero donde también pueda tener un régimen de vida lo más normal posible. Es decir, que pueda tener servicios en la casa, un centro de día abajo donde esa persona se pueda quedar, y yo me pueda ir con mis amigos. Necesitamos un modelo mucho más flexible que dé respuestas personalizadas, y no ser cautivo de un piso que tengo, que seguro que es estupendo, pero que no puedo hacer nada con él, porque es la herencia para mis hijos.

¿Habría que hacer una labor educativa con la administración sobre este tema?

La Estrategia de Envejecimiento del País Vasco 2015-2020 recoge la creación de servicios de orientación y consejo, y aunque esté reconocido, todavía esto no ha calado. Pero en Europa ya está calando, creándose espacios donde estar tranquilamente y decir “mire yo tengo 60 años, tengo mi casa, tengo este dinero en el banco, vivo aquí, esta casa tiene barreras, este no es el barrio donde yo me veo cuando tenga 85… ¿Cómo hacemos?” Hay que pensar en lo bien que te puede venir tener una mirada externa que vea tu situación. Es un ahorro público claramente.

¿Hacen falta campañas de comunicación sobre la necesidad de planificar el futuro donde vivir, al igual que hay sobre planes de pensiones?

Claro, tu futuro no son solo planes de pensiones, tu futuro es el baño de tu casa, o por qué estás viviendo en un 3º sin ascensor y tienes 70 años, que te estás creando una cárcel para ti mismo. El problema de fondo más conceptual es que la vejez es una etapa que genera un rechazo tremendo en la ciudadanía, y además esto está unido a un montón de estereotipos que se alimentan cada día: es que las personas mayores son lentas, no valen, no saben, no, no, no…todos son no, gastan mucho, son muy pesadas…, ponemos la lista de estereotipos y estoy dos días hablando. Claro, cuando hablas con tu entorno, ¿oye que pensáis hacer cuando lleguéis a la vejez? la respuesta inmediata es “oye por favor, ya estamos”, rechazo total. Igual lo que tenemos que trabajar es en buscar una imagen justa de las personas mayores, no te digo idealizada, sino una imagen real y a partir de ahí hablamos. La gente no quiere hablar, no quiere pensar en la vejez.