• Martes, 21 de Noviembre de 2017

LA OCDE PINTA UN FUTURO DE DESIGUALDAD Y BOLSAS DE POBREZA ENTRE LOS JUBILADOS

Lo que no se ha dicho del informe OCDE sobre envejecimiento

Hace unos días la OCDE publicó el informe Preventing Ageing Unequally, que alertaba sobre las desigualdades que se están fraguando en el futuro sistema de pensiones español. Sin embargo, la mayor parte de los medios no recogieron los preocupantes datos que presentaba.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, ha publicado un informe que pinta un negro futuro para gran parte de los futuros jubilados españoles. El documento Preventing Ageing Unequally, dedica un apartado a España, donde muestra cómo las desigualdades en educación, salud, empleo e ingresos interactúan, desembocando en grandes diferencias de por vida entre los diferentes grupos.

Desde la OCDE se sugiere a España una agenda política para prevenir la desigualdad antes de que se acumule, mitigar las desigualdades arraigadas y hacer frente a la desigualdad en edades más avanzadas.

El informe señala que para asegurar una mejor jubilación para todos, las políticas deben coordinarse entre los ministerios y agencias familiares, educativas, de empleo y sociales. Es una tarea conjunta, que se antoja difícil en un país como el nuestro, donde hacer una política global en cualquier materia, que persiga el bien común y elaborada desde el consenso de las fuerzas políticas y sociales, se antoja casi una misión imposible.

La brecha que no cesa

Se describe una situación preocupante para grandes grupos de población. La insuficiencia de salarios y empleos para las generaciones nacidas desde la década de 1970 suscita una gran preocupación por su vejez. El envejecimiento de la población se acelerará a un ritmo muy rápido en España. En 2050, con 76 personas mayores de 65 años por cada 100 personas con edades comprendidas entre 20-64, contra las 30 que tenemos actualmente, España se convertirá en el segundo país más envejecido de la OCDE, después de Japón.

Es cierto que viviremos más que casi todos los ciudadanos de los países desarrollados, con 83 años de media, pero ¿en qué condiciones?

El envejecimiento de la población tendrá consecuencias en muchas áreas políticas diferentes, desde las presiones sobre la financiación de las pensiones, hasta las necesidades de cuidados a largo plazo, especialmente para las personas de 80 años o más.

Las tasas de desempleo están cayendo, pero todavía son el doble de los niveles previos a la crisis con brechas sustanciales entre el alto (11%) y el bajo nivel educativo (26%). La proporción de jóvenes de entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan todavía se encuentra en el 22%, que es seis puntos porcentuales más que antes de la crisis.

La OCDE insta a actuar ahora para evitar que estas desigualdades se arraiguen. Desde mediados de los años ochenta, los ingresos de los que tienen entre 60 y 64 años han aumentado en un 25% más que en el grupo de edad de 30 a 34 años. Esta brecha entre generaciones fue solo del 13% en promedio en los países de la OCDE. Los jóvenes se han visto especialmente afectados por la reciente crisis económica; el desempleo juvenil se encuentra actualmente en el 45%.

Lograr carreras completas y salarios adecuados se ha vuelto cada vez más difícil en general y en particular para los jóvenes con bajos niveles de educación (por debajo de la secundaria superior) que tienen un alto riesgo de efectos perniciosos a largo plazo.

Pero los trabajadores mayores también enfrentan dificultades. Las edades efectivas de jubilación, que se elevaban antes de la crisis, se estancan a los 63 años, que es inferior a la edad normal de jubilación (65). Las tasas de empleo entre los 55 y 64 años de edad siguen siendo bajas en España (49%) en comparación con los países de la OCDE (59%, en promedio).

La tasa de dependencia de la tercera edad aumentará 2.5 veces en España en los próximos 35 años. Con estas tasas de desempleo juvenil y entre los mayores de 55 la situación es muy preocupante.

Además, la brecha de empleo entre aquellos con niveles de educación bajos y altos es muy grande en España, especialmente entre las mujeres. Las brechas de género en el empleo y los salarios se han reducido, pero todavía están ligeramente por encima del promedio de la OCDE y son más altas entre los más educados: mientras que las trabajadoras mayores con educación superior tienen aproximadamente la misma tasa de empleo (65%) que sus pares masculinos (68%). Las brechas de género entre las personas con bajo y medio nivel educativo son grandes, con 16 y 12 puntos porcentuales, respectivamente, lo que contribuye al envejecimiento desigual de hombres y mujeres.

La desigualdad salarial aumenta -dentro de una generación determinada- durante la vida laboral. En promedio, en todos los países de la OCDE, alrededor de dos tercios de la desigualdad de ingresos a lo largo de la vida se transmite a las pensiones de vejez; en España, este traspaso es cercano al 100% debido a un fuerte vínculo entre contribuciones y pensiones.

Los pobres jubilados del futuro

Esto probablemente desencadene una mayor desigualdad de ingresos entre los futuros jubilados. España no cuenta con redes de seguridad sólidas que redistribuyan los ingresos de las pensiones, a diferencia de muchos otros países de la OCDE que los tienen como complemento a los planes de pensiones relacionados con los ingresos.

Garantizar una pensión digna será particularmente difícil para las mujeres con bajo nivel educativo, muchas de las cuales abandonan el mercado laboral para atender primero a sus hijos y luego a sus padres.

El rápido envejecimiento de la población en España amplificará cualquier problema planteado a causa de unos ingresos insuficientes y una mayor desigualdad entre los futuros jubilados. 

La OCDE es concluyente. "Los responsables de las políticas deben actuar con urgencia para abordar estos desafíos del envejecimiento y del mercado laboral. Las tasas de empleo en edades más avanzadas disminuyen considerablemente en España, y esto se explica solo en parte por un empeoramiento de la salud: existe una gran capacidad de trabajo no utilizada entre los trabajadores de más edad que podría prolongar sus vidas laborales y devenir en mayores derechos de pensión".

"En cuanto a los jóvenes, -continúa el informe- es fundamental promover un buen comienzo en la vida laboral asegurando una transición sin problemas de la escuela al trabajo, limitar el impacto de la pérdida de empleo y combatir el desempleo a largo plazo, lo que les ayudará a obtener un ingreso decente en la jubilación".