• Miércoles, 22 de Agosto de 2018

ENTREVISTA A ISIDORO MARTÍN DEGANO, DOCTOR EN DERECHO FISCAL

“A efectos fiscales habría que asimilar la dependencia y la discapacidad”

En plena campaña de la renta, nos preguntábamos qué tratamiento fiscal tiene la Dependencia. Isidoro Martín Degano, doctor en Derecho Fiscal de la UNED, nos habla sobre las exenciones fiscales de la Dependencia, y plantea la necesidad de establecer una pasarela entre discapacidad y dependencia.

Isidoro Martín Degano, doctor en Derecho Fiscal de la UNED
Isidoro Martín Degano, doctor en Derecho Fiscal de la UNED

La primera consideración que nos hace Isidoro Martín Degano, doctor en Derecho Fiscal de la UNED, es que “hay que distinguir una persona dependiente, de aquella que tiene una edad. No por el hecho de ser mayor eres dependiente, sólo lo son las personas que tienen una calificación administrativa de acuerdo con un baremo.
Para esas personas hay previstas unas medidas fiscales en el IRPF. Para los mayores de una determinada edad, 65 años 70, hay otras medidas. Y además, se les separa claramente de las personas que tienen reconocido un 33% de discapacidad de acuerdo con el Real Decreto 1971/1999”.

“En las tres personas –añade Martín Degano- pueden darse una confluencia de factores, de tal manera que se puede ser mayor de una determinada edad, dependiente y discapacitado, estos últimos, siempre y cuando cuenten con una calificación administrativa. Seguramente una persona por su edad 80, 90, 100 años, estaría dentro del baremo de la dependencia o de la discapacidad, pero si no ha solicitado esa declaración, no puede aplicársele esa normativa diferente”.

Una persona mayor de 84 años que no tenga ninguna discapacidad, ni dependencia pero necesite apoyo en casa para hacer labores de acompañamiento (ir al médico, de paseo),o realizar la limpieza…¿Puede desgravarse ese gasto?

Lo que yo recomendaría a esa persona es que solicitara primero o la declaración de discapacidad o la de dependencia, si no tienes ninguna de las dos, tendría que ir por la vía de la edad. Para el mayor de 80 años existen una serie de reducciones, pero no las de dependencia y ni las de discapacidad, eso es una calificación administrativa y hasta que no tienes la resolución que te declara dependiente o discapacitado no hay aplicación de estas normas.

¿Cuáles son los gastos deducibles?

Para la Dependencia, solo existen dos tipos de normas en el IRPF: las que contemplan la situación de Dependencia, para personas que ya son dependientes a las cuales les reconocen determinadas exenciones; y las personas que no siendo dependientes quieren asegurar en el futuro esa contingencia, cualquiera de nosotros puede tener en la cabeza que dentro de unos años pueda alcanzar la situación de dependencia y quiera ir haciendo aportaciones a un plan de pensiones o a un seguro para cubrir esa contingencia.

Para las personas que ya son dependientes solo existen dos exenciones: las prestaciones reconocidas en la Ley 39/2006 que se dan a las personas dependientes, están exentas, no hay que pagar por ellas; y si trasmiten su vivienda habitual siendo dependientes (ya teniendo el reconocimiento), lo que obtengan con la venta de la vivienda habitual, igual que si fuera una persona mayor de 65 años, está exenta.

¿Las rentas que se obtienen del alquiler no estarían exentas?

Tiene que ser la trasmisión de la vivienda, no se puede alquilar la vivienda habitual, deja de ser vivienda habitual.

Si una persona tiene la valoración de la dependencia y tardan dos años en adjudicarle una prestación o servicio, y durante ese tiempo ingresa en una residencia cuyo pago no puedo afrontar con su pensión y alquila su vivienda para complementar la renta y pagar la residencia hasta que la administración le adjudique el servicio o la prestación, ¿puede deducir eso?

No.

¿Si algún familiar dedica parte de su renta a sufragar los gastos de atención para una persona mayor que necesita atención ¿no se deduce?

Hay medidas como la reducción de la base imponible, ayudas para personas que tienen en su casa a un mayor, pero no para dependientes.

Si usted tiene un familiar que conviva con usted, tiene que ir al artículo 59 de la Ley del IRPF y ahí se señalan una serie de requisitos, usted podrá aplicarse el mínimo por ascendiente, que dependerá si es mayor de 65 o de 75.

Se tiende a asimilar el hecho de que sea una persona mayor, con un dependiente. Probablemente lo sea, pero hasta que no tenga la calificación administrativa de dependencia, no se le considera oficialmente como dependiente.

La dependencia tiene un trato específico. Las prestaciones derivadas de la Ley de Dependencia están exentas, y la renta que se obtiene por la trasmisión de la vivienda. Única y exclusivamente eso. El resto de ingresos no tienen ningún tratamiento especial.

Vistos los retrasos en valoración y recepción de prestaciones, ¿es partidario de que se tuviera en cuenta esto?

Yo de lo que sería partidario es de asimilar, a efectos fiscales, la dependencia a la discapacidad. Que las personas dependientes tuvieran el mismo tratamiento que las personas discapacitadas.

¿En que les beneficiaria?

Tendrían el reconocimiento de los beneficios fiscales de las personas con discapacidad, sin necesidad de pasar por el baremo correspondiente.

¿Qué beneficios tienen las personas con discapacidad, que no tienen los dependientes?

Bastantes más. Por ejemplo un mínimo por discapacidad, que no existe un mínimo por dependencia, se le podría aplicar el artículo 60 de la LIRPF.

¿Y los gastos que afrontan las familias habría que reformarlo?

Está contemplado en el mínimo por ascendientes y por descendientes. Pero esto es por edad y por discapacidad, no por dependencia. Su padre puede tener 60 años, entonces no tiene derecho al mínimo por ascendiente, aunque sea dependiente.

¿Si se produjera esa reforma que menciona, podría acogerse?

Sí. Sería un beneficio para ellos. Habría una pasarela entre discapacidad y dependencia, y al revés. Que el reconocimiento de una, lleve a lo otro a efectos fiscales.

¿Esto supondría mucho mordisco a la Hacienda Pública?

Pues no sabría valorarle la cantidad, pero sí supondría evitar que personas que tienen un alto grado de discapacidad, tengan que pasar por el baremo correspondiente de dependiente. Ahora mismo tienen que pasar por dos baremos, dos exámenes.

¿Esto tiene sentido?

No, porque con altos grados de dependencia y discapacidad, la situación es muy similar.

Para profundizar sobre esto último ver el artículo de Martín Degano La falta de equiparación entre la Discapacidad y Dependencia en el ámbito tributario: Una propuesta de Reforma, Anales de Derecho y Discapacidad (2017).