• Sábado, 24 de Febrero de 2018

INFORME DEL CENTRO DE ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS

Pensiones: una mirada demográfica sin dramatismos

El Centro de Estudios Demográficos acaba de publicar el último número de la serie Perspectivas Demográficas titulado El factor demográfico en la sostenibilidad del sistema de pensiones en España.

El Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona acaba de publicar el último número de la serie Perspectivas Demográficas titulado El factor demográfico en la sostenibilidad del sistema de pensiones en España, donde se analiza cómo la caída de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida, y la jubilación futura de los baby-boomers inciden sobre el sistema de pensiones.

Según el informe "las condiciones demográficas del pasado, muy favorables para el sistema, no se repetirán en el futuro, pero la demografía que viene no debería ser obstáculo para mantener un sistema de pensiones basado en la idea de reparto, sostenible, solidario y suficiente".

El sistema de pensiones en España está basado en un pacto solidario entre generaciones. Las personas ocupadas generan cotizaciones que, gestionadas por la Seguridad Social, se utilizan para pagar las pensiones de las personas que en el pasado adquirieron el derecho a percibir una pensión vitalicia de jubilación. La sostenibilidad del sistema depende de la diferencia entre el volumen de las cotizaciones y el de las pensiones.

El persistente aumento de la esperanza de vida y la caída y estancamiento de la fecundidad por debajo de 1,5 hijos por mujer disminuye -y lo seguirá haciendo- la relación entre población en edad de trabajar y jubilados, coyunturalmente aliviada por la incorporación al mercado de trabajo de las generaciones llenas nacidas entre 1960 y 1975, los baby-boomers. No obstante, la jubilación cercana de los baby-boomers junto con la entrada de generaciones vacías al mercado laboral ha disparado las alarmas sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones en España y en la mayoría de países occidentales.

Tendencias

Si la mortalidad se mantuviera constante en el futuro al nivel de 2015, la sostenibilidad demográfica del sistema de pensiones caería hasta 0,72 en 2045 (contribuciones inferiores en un 28% a las pensiones). Si aumentara la esperanza de vida en el futuro al ritmo de las últimas décadas, el indicador de sostenibilidad caería hasta 0,6 en 2045.

Por otra parte, según este informe, si las tasas de fecundidad aumentaran del 1,33 actual al 2,1 hijos por mujer en 2040 los efectos sobre la sostenibilidad demográfica del sistema serían imperceptibles antes de 2050. La recuperación exprés de la fecundidad mejoraría la sostenibilidad del sistema en 2070 aunque no sería suficiente para revertir su caída.

Edad de jubilación

En cuanto a la edad de jubilación el informe proyecta dos escenarios en los que la edad de jubilación deberá ir más allá de los 70 años en 2050 para garantizar la sostenibilidad demográfica del sistema de pensiones.

La reflexión final del documento aporta un interesante puntos de vista. "La sostenibilidad venidera del sistema de pensiones no podrá apoyarse en la demografía. Ni una poco probable recuperación exprés de la fecundidad ni un saldo migratorio positivo de hasta 250 mil entradas anuales podrían revertir el efecto en el sistema de la jubilación de los baby-boomers, y del crecimiento de la esperanza de vida.

Sin embargo, esto no significa que la demografía del futuro sea un obstáculo para la viabilidad del sistema de pensiones. Ajustar los periodos de cotización y jubilación en función de la esperanza de vida es una medida razonable para cuadrar las cifras. Ahora bien, este ajuste debería basarse exclusivamente en las ganancias de esperanza de vida y no en las necesidades del sistema para cuadrar las cuentas ante la jubilación de generaciones de mayor o menor tamaño.

En efecto, penalizar unas generaciones sobre otras por su tamaño constituiría claramente una inequidad intergeneracional. La economía española tiene amplio recorrido para mejorar sus niveles de productividad y actividad. El aumento de la actividad y ocupación entre los jóvenes y la población mayor de 60 años o la igualación de las tasas de actividad femenina y masculina tendrían efectos positivos sobre la sostenibilidad del sistema a corto y a medio plazo.

Si la economía española sabe capitalizar y mejorar la productividad de sus activos, la demografía no pondrá obstáculos a la viabilidad del sistema. La demografía de las altas esperanzas de vida, de los nacimientos menguantes, del crecimiento de la población a expensas de los movimientos migratorios, y de las pirámides transformadas en obeliscos ha venido para quedarse.

Pero esto no implica que los sistemas de pensiones basados en la idea de reparto no sean sostenibles en estas condiciones. Para ello, habrá que adecuar los periodos de trabajo y jubilación a los incrementos netos de esperanza de vida de una forma justa y equitativa con el tipo de trabajo y el esfuerzo que han realizado las generaciones en el pasado, con independencia de su tamaño.

El informe concluye afirmando que "la sostenibilidad futura exige mejoras en la productividad de la economía y cambios en la provisión económica del sistema. De lo contrario, la confianza de la ciudadanía en el sistema de pensiones mermaría. Esto supondría un desafío para el sistema de mayor alcance que el demográfico".