• Lunes, 18 de Junio de 2018

LAS MOVILIZACIONES PLANTEAN AL GOBIERNO UN NUEVO DESAFÍO

¿Pueden los pensionistas lograr su objetivo?

Si el Gobierno persiste en la inacción, la movilización puede continuar y amplificar su efecto llamada. Si conceden mejoras en las pensiones, el enorme agujero negro de la Seguridad Social aumentará su profundidad, y podrían saltar las alarmas en una Europa que está ojo avizor.    

Multitudinaria manifestación en Bilbao en 22 de febrero.
Multitudinaria manifestación en Bilbao en 22 de febrero.

Las manifestaciones en defensa de las pensiones de la semana pasada ponen al Gobierno en una situación compleja. Si persisten en la inacción, la movilización puede continuar y amplificar su efecto llamada por el atractivo que ofrece este movimiento social a los medios de comunicación. Si conceden mejoras en las pensiones, el enorme agujero negro de la Seguridad Social aumentará su profundidad, y podrían saltar las alarmas en una Europa que está ojo avizor.    

La movilización de los jubilados ha saltado a los medios de comunicación y ha entrado en la agenda con fuerza. Desde hace meses, los sindicatos vienen movilizando a sus bases con concentraciones en diferentes ciudades. Pero ha sido la movilización del día 22 la que ha conseguido llamar la atención de los medios. En primer lugar por su magnitud. Se realizaron cerca de un centenar de concentraciones en toda España, algunas con gran afluencia de personas. Esto ha permitido que la prensa regional se hiciera también eco de la movilización, y que en las redes, aparecieran imágenes de todas las regiones.

El segundo elemento que ha permitido que la movilización entre en la agenda de los medios ha sido la gran cantidad de personas que han salido a la calle en algunas ciudades, y dos imágenes en particular. Una, las impresionantes imágenes de la manifestación de Bilbao, la más multitudinaria del país, con varios miles de personas abarrotando las calles. La segunda imagen que más ha impresionado ha sido la manifestación frente al Congreso de los Diputados, en Madrid. La gente rompiendo el "cordón" policial, y la carrera de San Jerónimo cortada por los manifestantes fueron portada de varios periódicos.

Tras el éxito de las movilizaciones, que continuarán durante el mes de marzo, ahora todo el mundo se apunta al carro, y lo que empezó como movimiento sindical, ahora es un movimiento social, donde ninguna de las organizaciones que tienen relación con movimientos sociales o asociativos de personas mayores quieren quedarse fuera.

El Gobierno se ha comportado con cierta torpeza, cuando el portavoz del PP, Rafael Hernando, declaró en plena euforia movilizadora que los pensionistas habían mantenido su poder adquisitivo durante la crisis, tesis también esgrimida por la ministra Báñez.

Más pragmático, Mariano Rajoy no quiso echar más leña al fuego, y ha ofrecido argumentos económicos para defender su posición. "Es muy fácil decir 'suban las pensiones, cuánto, lo que quieran' y si luego no hay recursos para pagarlo, lo que estaremos es tomándole el pelo a la gente", ha asegurado el presidente del Gobierno, quien ha pedido a las fuerzas políticas del país que no hagan política con las pensiones.

Los números de las pensiones

Esta semana hemos conocido nuevos datos relativos a las pensiones. Febrero de 2018 marca un nuevo record de gasto, 8.925 millones de euros. Ya se sabía, como se sabe que la cifra seguirá creciendo invariablemente durante los próximos años.

También se ha conocido que la Seguridad Social incrementó su deuda en 2017 más que en los 22 años anteriores juntos. Contado así llama la atención, pero es cierto. Y es consecuencia de los préstamos que el Estado ha tenido que conceder a la Seguridad Social para pagar las pensiones. El problema viene de atrás, lo que pasa es que se ha estado echando mano al Fondo de Reserva hasta casi agotarlo. Y ahora hay que endeudarse año tras año. El año pasado 10.000 millones, y este, 15.000.

Y el problema sigue ahí. El sistema es deficitario, y lo seguirá siendo por lo menos hasta 2050 según las previsiones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, AIREF. Y eso si se mantienen las reformas que los manifestantes pedían derogar, es decir, si se mantiene la subida del 0,25%, y se pone en marcha el factor de sostenibilidad que entrará en vigor en 2019,  y que fijará la cuantía según la longevidad. Este último factor no se sabe aún cómo se va a aplicar, pero supondrá sin duda un menoscabo en las pensiones futuras.

Entretanto, los políticos no se ponen de acuerdo en las recomendaciones que debe ofrecer el Pacto de Toledo, atascado desde hace meses y sin visos de que de allí puedan salir soluciones a corto o medio plazo.

Lo nuevo en toda esta historia es que ahora miles de personas han salido a la calle. Que son personas jubiladas, y ya se sabe que los prejuicios abundan en todo lo referente a este grupo de población. Y quizás sean estos prejuicios los que por una vez jueguen en favor del colectivo, ya que mediáticamente no es igual una manifestación de ciudadanos, que una manifestación de yayos, de abuelos, de viejos, de mayores o de pensionistas.

Por eso Rajoy tiene un problema serio. Hoy se conjugan dos elementos peligrosamente explosivos para el Gobierno. De un lado, unos medios de comunicación excitados ante la posibilidad de cubrir multitudinarias manifestaciones de pensionistas. De otro, unos jubilados que empiezan a creer en que pueden dar una lección sobre cómo se defienden los derechos a una ciudadanía que ha sufrido de todo sin apenas quejarse de nada.

En cuanto a proponer soluciones viables a un sistema esencial para la convivencia en nuestro país, pocas novedades. En el tema de pensiones como en el cuento, lo importante es saber quién le pone el cascabel al gato.