• Viernes, 27 de Abril de 2018

LA FUNDACIÓN MATÍA PROMUEVE EL PROYECTO EN SAN SEBASTIÁN

Crowfonding para promover el proyecto En Bici sin Edad

El proyecto de voluntariado propone una nueva experiencia intergeneracional a través de paseos en triciclos especialmente adaptados.

Participantes en el programa. Foto de la Fundación Matía.
Participantes en el programa. Foto de la Fundación Matía.

La Fundación Matía, en colaboración con la asociación sin ánimo de lucro En Bici sin Edad, han puesto en marcha un crowfonding para ampliar este programa que promueve y mejorar la calidad de vida de las personas mayores y discapacitados con el fin de reducir la exclusión social en la zona de Gipúzcoa.

La actividad consiste en realizar paseos y salidas en triciclo donde el voluntario puede llevar a dos personas mayores por triciclo. El triciclo es una herramienta para construir mejores vínculos intergeneracionales y relaciones, creando historias paseando por San Sebastián,  donde las personas mayores disfrutan de su ciudad de una manera diferente, acompañados de voluntarios, familiares, vecinos, amigos o colaboradores.

El proyecto nace en 2013 en Dinamarca, cuando Ole Kassow tuvo la idea de sacar a pasear en bicicleta a los ancianos de un geriátrico de Copenhague. “Una ciudad vivible”, cuenta Kassow “es una ciudad pensada para todos, incluidos niños y ancianos. Pedaleando con estos últimos vi que se reintegraban en la comunidad. Recorrían de nuevo los parques, veían los parques, visitaban las cafeterías y, simplemente, volvían a disfrutar la ciudad”.

Y no sólo eso: esos paseos permitieron a Kassow conocer y hacerse amigo de, por ejemplo, Thorkild. A sus 99 años, ambos hablaron, cantaron y supieron, según explica el creador de Cycling Without Age, que no vale la pena ser gruñón. “Thorkild me desveló su secreto para llegar a viejo”, explica Kassow: “Tomar un vaso de vino diario y no guardar rencor”.

En este tiempo Cycling Without Age ha pasado a convertirse en una organización presente en casi 200 ciudades de todo el mundo. “El 20% de la población de los países desarrollados”, explica su creador, “tendrá pronto más de 70 años. Es una cantidad enorme de gente, y corren el riesgo de quedar excluidos. Muchos han perdido la movilidad y, todavía más, se han quedado sin pareja ni amigos. Están solos. Pero un simple paseo en bicicleta, acompañados, tiene un enorme impacto en su vida y en la nuestra, porque la gente mayor es muy interesante y es importante que sus historias y sabiduría se transmitan a las nuevas generaciones”.

La iniciativa llegó a España hace año y medio. Dani Ruiz, cofundador de Txita y uno de los responsables de que En bici sin edad aterrizara en San Sebastián, cuenta en Ciclosfera que fue la asociación Kalapie la que descubrió el proyecto en redes sociales y pensó que podría funcionar allí. “Coincidió con que la ciudad era capital cultural y se subvencionan propuestas ciudadanas”, explica Ruiz, “y al cuarto intento logramos que nos dieran 20.000 euros, con los que compramos cuatro triciclos para empezar”.

 “Aunque al principio se muestran algo reticentes”, explica Ruiz, “la recepción en las residencias es buenísima. Muchos ancianos llevan años sin salir y los responsables tienen pánico a que pase algo, pero tenemos seguros y formamos al voluntario que conduce el triciclo. Después, la experiencia es brutal: los abuelos pueden volver a su barrio, tomar algo en el centro de la ciudad y hasta les hemos llevado a ver a la Real Sociedad”.

Las anécdotas son innumerables y el placer, infinito. “Nuestros viejos amigos”, explica entusiasmado Kassow, “adoran volver a sentir la brisa en su cara, conocer gente nueva, volver a ser parte de la sociedad. Y, en personas con demencia o depresión severa, la respuesta es aún más pronunciada: algunos enfermos de Alzheimer recuperan cierta capacidad para expresarse verbalmente y casi todos los ancianos regresan cantando y riendo”.

Gente de Sevilla o Gijón está intentando que En Bici sin Edad recale en sus ciudades, y la experiencia ya está en marcha en Barcelona, gracias a María Elisa Ojeda y Jordi Galí, de Vanapedal, estuvieron en Copenhague, conocieron a Kassow y, al volver a casa, consiguieron junto a la asociación Biciclot una pequeña subvención municipal para una prueba piloto con un triciclo de Cycling Without Age.

La inversión en el triciclo, que está homologado por la asociación danesa, ronda los 6.000 euros. Cycling Without Age no vende el triciclo, pero sí concede la licencia y supervisa y asesora el proceso: se pretende que el programa sea universal, gratuito y sin ánimo de lucro.