• Jueves, 19 de Julio de 2018

SE BUSCA RECUPERAR LAS RELACIONES DE VECINDAD EN LOS BARRIOS

Grandes Vecinos, un programa sencillo y eficaz para un problema complejo

El programa pone en contacto a vecinos que quieren acompañar y ayudar a otros vecinos mayores en situación vulnerable.

Miguel con otras participantes en el programa.
Miguel con otras participantes en el programa.

Miguel y "sus Pilares", como él las llama, acaban de salir de un concierto en el centro de mayores de Sagasta en Madrid. Los tres participan en el programa Grandes Vecinos, que la ong Amigos de los Mayores desarrolla en algunos distritos de la capital. Miguel es un "vecino", uno de los voluntarios que ofrecen su apoyo y compañía a las "grandes vecinos", mujeres mayores en su gran mayoría, que están en situación de soledad o dificultad por razones de salud.

La madre de Miguel estuvo enferma de Alzheimer durante 15 años. "Nadie sabe lo que es tener un familiar con alzheimer hasta que no se pasa.", cuenta Miguel. "Por entonces yo trabajaba, y no podía atender constantemente a mi madre. Pedimos ayuda a una asociación de alzheimer y nos enviaron a dos voluntarios. Su presencia supuso un respiro enorme, y nos ayudó muchísimo en su momento. Aquello se me quedó grabado, y cuando me jubilé, decidí que tenía que ayudar también, como a mí me habían ayudado. Conocí a Amigos de los Mayores y me apunté." Para mí es una satisfacción, no veas qué abrazos me pegan. Ahora soy uno más de la familia".

Pilar tiene 71 años, pero un problema le ha dejado casi ciega. "Para mí ha sido maravilloso conocer a esta gente. Yo veo muy poquito, y si no es con ellos, no puedo salir de casa, ni para comprar, ni para ir al médico, ni para nada. Conocí el programa en un folleto de la peluquería y me apunté. Me presentaron a tres voluntarios, a Miguel y a dos chicas más jóvenes, y me han cambiado la vida. Además Miguel también me ayuda con mi marido, que está en silla de ruedas y necesita diálisis tres veces a la semana".

Otra de las nuevas amigas de Miguel se llama también Pilar, que a sus 72 años lleva unos años de operaciones y problemas de salud que le han tenido en casa encerrada mucho tiempo. "Encontré a estos amigos el día de San Antonio", nos cuenta, "que parece que me los puso a la mano. Me ha venido Dios a ver. Antes no me veía, pero ahora sí me ha visto. La verdad es que ha sido maravilloso. Es una pena no conservar lo antiguo. Antes los vecinos nos conocíamos, nos ayudábamos y ahora eso ha desaparecido. Ya no hay vecindad ni nada. Ahora tengo vecinos pero como si no los tuviera. No puedes contar con nadie. Por lo menos ahora puedo contar con estas personas que me ayudan y me acompañan cuando lo necesito", comenta Pilar.

Grandes Vecinos es un programa que actúa contra la soledad de los mayores a través de la recuperación de las relaciones vecinales. Para ello el programa pone en contacto a una persona mayor que se ha detectado que tiene síntomas de soledad con personas que viven cerca de ella y que están interesadas en compartir tiempo y actividades en el barrio. A diferencia de otros programas de acompañamiento, donde un voluntario visita unas horas a la semana a una persona mayor, en Grandes Vecinos hay más flexibilidad para cada participante, pues son varios a cada gran vecino (persona mayor) se le asignan varios vecinos (voluntarios), de manera que siempre haya alguien pendiente de la persona mayor. Se genera así una red de vecindad alrededor de la persona mayor. Las actividades se organizan en función de las necesidades y las posibilidades de vecinos y grandes vecinos, y los participantes tienen más libertad para participar en el programa.

La madre de Alberto vive sola en Madrid. A sus 84 años se maneja razonablemente bien, pero sus hijos no dejan de preocuparse, porque cada vez le cuesta más salir sola a la calle por iniciativa propia.  Alberto nos cuenta que "cuando me dijo que se había apuntado al programa, me alegré mucho. Aunque somos cuatro hermanos, dos vivimos fuera y todos trabajamos, con lo que no podemos estar con ella tanto como quisiéramos. Últimamente salía poco y veía a poca gente. Ahora la vemos más contenta, porque se siente más arropada.  La entidad nos merece toda la confianza, y sabemos que los voluntarios están apoyados y supervisados, con lo que tenemos mucha tranquilidad y sabemos que a mi madre le viene fenomenal conocer nuevas amistades".

Desde la organización precisan que al igual que en el resto de programas de acompañamiento que realizan, se conoce previamente a cada candidato a través de una primera sesión informativa presencial y una posterior entrevista personal, analizando su idoneidad, su compromiso, sus motivaciones e intereses y afinidades para priorizar la búsqueda de un perfil de persona mayor que encaje lo máximo. 

El proyecto Grandes Vecinos es joven, pero funciona. A día de hoy, más de 150 participantes están tejiendo una red de apoyo y compañía que rompe con la soledad de los mayores en sus barrios y les devuelve la vida. Se trata de un proyecto donde la iniciativa social y ciudadana es fundamental, y donde la solidaridad se retroalimenta.

Como en la canción de Jorge Drexler, cada uno da lo que recibe. Y parece que es así en el caso de "las Pilares de Miguel". Una de ellas, aunque apenas ve, antes de despedirnos nos dice que "si alguna persona mayor está sola y necesita compañía para hablar o para lo que sea, yo con que me den un brazo estoy dispuesta a hacer lo que haga falta". Y la otra Pilar, que apenas oye, apunta voluntariosa que "si a alguien le hace falta que yo pueda acompañar, yo acompaño".