• Miércoles, 22 de Agosto de 2018

ENTREVISTA A ANGELES FLÓREZ `MARICUELA´, CON 99 AÑOS ACABA DE PUBLICAR SUS MEMORIAS

“La vida merece la pena si se lucha”

Ángeles Flórez Peón, `Maricuela´ acaba de publicar y editar sus Memorias cuando apenas la faltan cuatro meses para cumplir 100 años. Miliciana durante la guerra civil, y socialista desde que tiene memoria, perdió su juventud en la cárcel, y vivió 56 años de su vida en el exilio. Hoy vive sola e independiente en un piso de Gijón, y mantiene su activismo político para seguir luchando por las mismas causas que en su juventud.

Ángeles Flórez Peón, `Maricuela´, acaba de publicar a sus 99 años su libro de Memorias, cuya portada podemos ver al fondo. (Foto: Begoña Enciso).
Ángeles Flórez Peón, `Maricuela´, acaba de publicar a sus 99 años su libro de Memorias, cuya portada podemos ver al fondo. (Foto: Begoña Enciso).

Aquel 26 de octubre de 1934 descubrieron cerca de Carbayín, una fosa con 15 cadáveres entre los que se encontraba Antonio (30 años, minero del Pozo Sotón) el hermano mayor de Ángeles Flórez Peón `Maricuela´. “Todos los familiares y amigos se marcharon para allí. Cuando llegó mi madre quisieron apartarla, pero no pudieron. Quería ver a su hijo. Había 15 cadáveres. No los habían fusilado, los habían asesinado bestialmente. Estaban acuchillados por todo el cuerpo, era una carnicería. Parecían atacados por animales, no por seres humanos”, escribe esta asturiana en el libro de Memorias que acaba de publicar.

Un hecho que a punto de cumplir 100 años aún no ha podido olvidar, y que con el tiempo averiguaría lo terrible que fué, a través del testimonio de uno los guardias civiles que participó en la matanza: “Los machetes se enterraban en los vientres con un ruido sucio, como cuando se pisa la uva de los llagares. Nos dolían los brazos, golpeábamos sobre cadáveres..." (“De la represión en Asturias. Los Veinticuatro Asesinatos de Carbayín”, UHP ver más aquí).

“Fue muy duro para mí, tenía 15 años cuando pasó y además, después de aquello mi madre se empeñó en sacarnos de Sotondrio donde vivíamos y llevarnos a un monte a vivir, cerca de la fosa donde se encontró a mi hermano”, recuerda Ángeles.

mayor_actual_maricuela 4Ángeles (a la derecha) del brazo de su hermana Aurora en Gijón en 1934, meses antes de la revolución. (Foto incluida en el libro de Memorias de Ángeles Flórez Peón).

Aquello pondría punto y final a la revuelta que sólo había logrado triunfar en Asturias y que bajo el lema `Uníos, Hermanos, Proletarios´ habían convocado socialistas, anarquistas y comunistas, en contra del gobierno de coalición de derechas (Partido Radical y la CEDA), que había salido de las urnas en 1933, y que de forma inmediata paralizó todas las medidas adoptadas por el anterior Gobierno Republicano.

“Se vivía en la miseria. No teníamos nada que perder, éramos muy pobres; los obreros eran analfabetos y los hijos más todavía. Cuando llegó la República la gente estaba muy contenta, lo primero que hizo fue construir una escuela en todos los pueblos de España, y los niños iban a la escuela a aprender, por eso luchábamos. Después llegó Pablo Iglesias, con quien mi padre, socialista coincidió en Madrid, y que luchó para que el obrero saliera de la esclavitud, desde entonces soy socialista”, añade.

`Maricuela´ nombre que recibió del personaje que interpretara en una de las obras del llamado teatro del pueblo, me cuenta todo aquello sentada en el salón de su casa de Gijón.

 

“A mí me detienen por ser miliciana, por traidora, por pertenecer a las Juventudes Socialistas. Aún así tuve muchísima suerte, fui una privilegiada y me salve de la pena de muerte”

 

En la cárcel

Aún se le humedecen los ojos al pensar en aquello, y le brillan aún más cuando recuerda entre la pena y la indignación `los paseos´ de los que fue testigo en la cárcel, donde llegó cuando apenas tenía 18 años. “Fue muy duro para mí, yo las veía salir a todas. La primera vez condenaron a pena de muerte a una madre, a una hija y a sus dos hijos, al marido no. Las que estaban allí que pasaron presas toda la Guerra Civil, decían que a las mujeres no las mataban, así que cuando esa mujer y su hija salieron por la noche, pregunté por la mañana que para que las habrían llamado. Para fusilarlas me dijeron. Al otro día nos enteramos que también habían fusilado a sus dos hijos. La que es madre y sabe lo que se quiere a los hijos, entenderá el dolor de esa mujer, ¡no solamente la iban a matar a ella sino también a sus hijos! ¡Eso es horrible! Eso fue algo que marcó mi vida. Así que no me quejo de nada, cuando tengo algo, pienso en aquello y se me olvida”.

La entrada de las tropas sublevadas en Gijón en octubre de 1937 marcó el fin de la Guerra Civil en Asturias, y numerosos jóvenes, milicianos como Ángeles o huyeron a Francia o se escaparon al monte. Ella no hizo lo uno, ni lo otro, y acabó presa junto a una de sus hermanas en la cárcel de Oviedo.

“A mí me detienen por ser miliciana, por traidora, por pertenecer a las Juventudes Socialistas, era un crimen tener un ideal de izquierda. Aún así tuve muchísima suerte, fui una privilegiada y me salve de la pena de muerte”, afirma Ángeles.

En el exilio

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A pesar de salir de la cárcel en 1941, hasta 1952 no obtuvo el certificado de liberación definitiva. Hasta entonces volver a España de su exilio francés suponía ser detenida por terrorista en la frontera (Fotografía de Ángeles Flórez).

Cuando salió de la cárcel en el año 41, tenía 22 años, y seis años mas tarde cuando tuvo a su hija debía seguir presentándose cada mes ante el juez. En agosto de ese 1947 su marido Chano condenado a 15 años de cárcel por rebelión militar, huyó a Francia, casi un año después, el 25 de marzo de 1948, Ángeles llegó a San Juan de Luz (Francia) con su hija escondida en una barca.

“La gente salía a miles y mucha murió en la frontera. La derecha francesa que estaba en el Gobierno atacaba a `los rojos´ y decía que éramos unos criminales, que los hombres eran unos violadores, y la gente tenía miedo, y no querían abrir las fronteras. Después dejaron pasar a los ancianos y a los niños, pero cuando abrieron la frontera pasaron todos, y les llevaron a una playa, allí en campos de concentración hasta tres años, algunos matrimonios ni se encontraron. Eso fue una injusticia que más tarde reconocerían los propios franceses”.

En Francia nacería su segundo hijo, y permanecería hasta la muerte de Chano: “Y cosa rara, he dejado ese pueblo de Francia, Saint-Eloy-les-Mines, donde viví 56 años, sin ninguna pena. Sentí pena por personas que aún quedaban y nos apreciábamos mucho, pera la casa y el pueblo, como si nunca hubiera vivido allí”, relata ´Maricuela´en sus Memorias.

De aquellos años en el exilio conserva un leve acento francés, salpicado de vez en cuando con expresiones asturianas, en un relato vehemente que se refleja también en la lectura de sus memorias. Porque este libro es ella, es un libro escrito a corazón abierto, sin trampa ni cartón, en el que Ángeles cuenta su vida igual que la relata en el salón de su casa.

Su vida hoy

Pero su vida continúa, no acaba con su llegada a España, `Maricuela´llega a Gijón donde se integra en la sede del PSOE y continúa con su vida de activista, lo mismo va a una manifestación a favor del colectivo LGTB, de los derechos de las mujeres, contra la reforma laboral, o de las pensiones.

“Cuando volví a España después del exilio, que no pude venir ni al entierro de mi madre, y ver que la gente sigue votando para poner a los mismos, ¡porque son los mismos! disfrazados de derechas, pero son los mismos de extrema derecha, me puse hasta enferma del disgusto”, cuenta Ángeles durante la entrevista.

 

"Estamos como en el 34, con obreros que están trabajando por 400 euros al mes. La democracia es cuando un pueblo es libre y pueden comer los obreros"

 

“Tenemos suerte que aún podemos votar, pero estamos como en el 34, con obreros que están trabajando por 400 euros al mes, no tienen derecho a nada, les cogen y les echan, eso no es democracia. La democracia es cuando un pueblo es libre y pueden comer los obreros. El gobierno de Rajoy, ha quitado todo a los obreros, y hay que luchar y no abandonar, si abandonamos hemos perdido todo”.

Precisamente la abstención del PSOE para darle el gobierno a Rajoy ha sido uno de los capítulos más dolorosos para esta vieja militante socialista: “Ha sido horroroso, con todo lo que ví sufrir, todos aquellos chicos que murieron tan jóvenes fusilados, todo olvidado. ¡Son los mismos y van a poner a los mismos! Fue horrible para mí, eso fue algo que si viviera otros cien años no podría olvidar. Yo estoy aquí porque estoy defendiendo a toda esa gente que dieron su vida, y ¿para que?”.

 

Esta centenaria socialista de Felipe González no tiene buena opinión, de Zapatero dice que fue el mejor presidente, y a Pedro Sánchez, "le dije que no ofreciera lo que no podía dar"

 

“Al nuevo presidente, Pedro Sánchez le dije que no ofreciera lo que no podía dar y que no había que abandonar a la gente, que había que salir a la calle, animarles, hablar con ellos, y escucharles y cuando no puedan hacer una cosa que salga a la televisión y que explique al pueblo por qué no lo pueden hacer”.

Sánchez es el tercer presidente de gobierno del PSOE que conoce Ángeles, sobre Felipe González no tiene buena opinión, y a Zapatero le considera el mejor presidente de la democracia porque entró a gobernar para favorecer al pueblo, “aunque no era muy socialista”, añade.

mayor_actual_maricuela 2Ángeles en su casa de Gijón, donde vive de manera independiente a pesar de su avanzada edad. Sigue escribiendo un diario, y acaba de publicar este libro, a pesar de que era analfabeta como casi todos los niños de su generación.

Para Ángeles el tiempo transcurrido no ha bastado para cambiar las cosas, España sigue dividida: “nos obligan a dividirnos porque no podemos consentir que nos quiten todos los derechos, todo nuestro bienestar, es normal que nos defendamos, no queremos quitar las riquezas a nadie. Queremos trabajar y vivir y que podamos comer. Queremos una España en la que no haya tanto ladrón ¿con todos los millones que nos robaron cuantos obreros tendrían trabajo?”.

 

"No podemos consentir que nos quiten todos los derechos, todo nuestro bienestar, es normal que nos defendamos. Queremos una España en la que no haya tanto ladrón"

 

Pese a todo mantiene la esperanza en las nuevas generaciones, a quienes visita en colegios e institutos donde relata su vida, como un testimonio vivo de la historia reciente de nuestro país: “voy representando a todos aquellos amigos que fuimos al frente juntos, aquellos jóvenes, muchos de ellos fusilados por defender sus ideas”.

Una vida sin infancia, ni juventud, y que a punto de cumplir 100 años, Ángeles cree que  “merece la pena si se lucha y lo que no se recupera un día hay que insistir y luchar. Yo no veo otra cosa”.

Dejo a Ángeles preparándose la comida, y salgo a la calle donde asoman algunos rayos débiles de sol. En la radio del coche oigo a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, anunciando que el Gobierno asumirá la búsqueda de desaparecidos del franquismo que aún yacen en fosas y cunetas; que se elaborará un censo oficial de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura y se anularán las sentencias de tribunales franquistas y la creación de una comisión de la verdad. Y pienso en `Maricuela´, en sus hermanos Saturnino y Argentina, con la que estuvo en la cárcel; en Quintín, su primer amor, y en todos aquellos que dejaron de ser jóvenes un 18 de julio de 1936.