• Martes, 17 de Julio de 2018

INFORME MUNDIAL SOBRE DROGAS 2018 DE LA ONU

El consumo de drogas crece entre los mayores de 50

Los consumidores de drogas también envejecen. Según el último Informe Mundial sobre Drogas de la ONU, el consumo crece más entre los mayores de 50 que entre los más jóvenes.

El guitarrista de los Rolling Stones Keith Richards fotografiado por Anton Corbijn.
El guitarrista de los Rolling Stones Keith Richards fotografiado por Anton Corbijn.

El último Informe Mundial sobre Drogas de la ONU alerta de que el consumo de drogas entre los mayores de 50 ha aumentado por primera vez desde que se realizan estos estudios. La razón de este aumento está en el envejecimiento de la población. Los datos no demuestran un aumento de consumidores al llegar a los 50, sino que los que ya consumían drogas, lo siguen haciendo después de esa edad.

"Hay más gente joven tomando drogas que personas mayores pero, por primera vez desde que tenemos estadísticas, el consumo de drogas entre personas de más edad está aumentando", explicó Angela Me, autora del informe y directora de estadísticas de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd).

Las consecuencias de este aumento en la edad de los consumidores de drogas no están suficientemente estudiadas. No existen muchos datos sobre la incidencia del consumo de drogas en este grupo de población. De hecho, el Plan Nacional sobre Drogas contempla solo la incidencia del consumo en personas hasta los 65 años, de ahí en adelante, el vacío.

El doctor Francisco Pascual lleva 30 años trabajando el campo de las adicciones y es el presidente de la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol y otras Toxicomanías, Socidrogalcohol,  "si el toxicómano llega a mayor es porque la esperanza de vida se ha alargado, y porque ha habido programas de reducción de riesgo y de daño que han incrementado la calidad de vida del paciente que estaba consumiendo".

El consumo entre los jóvenes sigue siendo mucho más alto que entre los más mayores. Sin embargo, la prevalencia durante la vida, que es un indicador del grado de exposición de la población en general a las drogas, sigue siendo más elevado entre las personas mayores que entre los jóvenes si hablamos de drogas tradicionales, cannabis, heroína y cocaína.

Para Ignacio Calderón, vicepresidente de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción, FAD, "el consumo de drogas supone un riesgo para la salud en todos los casos. La gravedad y el alcance de los riesgos dependerá de la sustancia que se consuma, de la persona consumidora y del contexto en donde se produce el consumo. No es lo mismo una mujer mayor de 65 años que consume hipnosedantes con prescripción médica que un adolescente que hace "botellón". 

Un fenómeno a estudiar

Los cambios demográficos apuntan a un aumento en el número y la proporción de personas mayores consumidoras. El documento de la ONU informa de que hay evidencias en algunos países, aunque aún con tasas de prevalencia reducidas, ha ido aumentando en la última década a un ritmo más rápido que entre los más jóvenes.

En Estados Unidos, por ejemplo, entre 1996 y 2016 el número de mayores de 50 años que consumieron drogas aumentó del 1,3% al 9,8%, es decir, más de siete veces. El número de personas en los Estados Unidos que usaron drogas a partir de los 50 años aumentó de unas 900.000 personas en 1996, a 10,8 millones en 2016, doce veces más. En este país, en la última década, 2006-2016, la tasa de prevalencia anual del consumo de drogas de los mayores de 50 años aumentó más del doble, desde 4,1% a 9,8%. Para los mayores de 60 años, el aumento fue de casi cuatro veces, y de seis veces entre los mayores de 65 años.

El uso de cannabis ha aumentado entre las personas de 55-64 años más que en cualquier otro grupo de edad

También en Alemania el uso de cualquier droga en el último año aumentó más entre los mayores de 40 años que en los grupos de menor edad.

El uso de cannabis ha aumentado entre las personas de 55-64 años más que en cualquier otro grupo de edad en países como Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido.

En Chile, el consumo de cannabis durante el año pasado entre las personas de 45-64 años mostró un aumento de casi 30 veces entre 1996 y 2016.

¿Qué explica este aumento de personas consumidoras de más edad?

Para los responsables del estudio las percepciones cambiantes de los riesgos asociados con el consumo de drogas, la mayor disponibilidad de las mismas, los cambios en la aceptación social de su uso, la automedicación para tratar el dolor o la ansiedad, o los desafíos asociados con la jubilación son factores que pueden contribuir a la iniciación o reanudación del consumo de drogas.

Según este informe, muchos componentes de la generación del baby-boom eran consumidores de drogas en su juventud, y algunos continúan consumiendo en su edad madura. Esto se refleja en la creciente prevalencia del consumo de drogas, de manera especial y casi exclusivamente cannabis, entre los grupos de mayor edad en muchos países desarrollados a medida que esta cohorte envejece.

Los opiacios para combatir el dolor pueden causar adicción

La utilización de sustancias dopantes empieza en la adolescencia, y en raras ocasiones después de los 50. Los consumidores de drogas que se inician en edades maduras lo hacen a causa de medicaciones derivadas de opiaceos para contrarrestar el dolor de ciertas enfermedades.

"Hemos detectado que ahora hay personas más mayores que se están incorporando al consumo de sustancias y son sobre todo personas que toman opioides de prescripción, es decir, los fármacos para el dolor derivados del opio tipo Fentanilo. En Estados Unidos el consumo de este fármaco ha generado problemas, por un lado por una mala prescripción por parte de los médicos, y por otro, por un mal control por parte de algunos pacientes que incrementan el consumo y pueden acabar enganchados a una sustancia que de momento en España necesita receta médica, pero que se puede conseguir en Internet", comenta el doctor Francisco Pascual.

Los datos de Proyecto Hombre también apuntan a que se está produciendo un aumento de la edad de las personas sometidas a tratamiento. Pese a que los mayores de 52 años representan tan solo el 9,4% del total de las personas atendidas, los de 47 años en adelante ya suponen el 21,2%, cifra cuatro puntos superior al 17,2% que suponían los mayores de 47 tratados en 2016.

Hay que tener en cuenta que estas cifras contemplan solo las personas que están en tratamiento, no las que puedan tener ya problemas de adicción.

Los trastornos mentales o los problemas de índole social pueden ser desencadenantes del comienzo del uso de drogas en edades avanzadas. La jubilación puede influir. En Estados Unidos se estudió un grupo de 1.000 personas en edad de jubilación y se encontró que aquellos que mantenían alguna relación con el mercado laboral tenían menores tasas de consumo de drogas que aquellos que se habían desvinculado por completo.

Un vacío de conocimiento

El proceso de envejecimiento puede acelerarse con los efectos acumulativos del consumo de drogas. Para el doctor Pascual, "las personas que consumen drogas a los 40 o 45 años tienen un deterioro como el que pueda tener una persona de 60 o más. Tienen problemas de hepatitis, de VIH, de pancreatitis...  experimentan un envejecimiento prematuro. Además, estas personas tienen más problemática social, menos red familiar y de contactos, y en ocasiones terminan solos. La sociedad española no tiene todavía respuesta a este problema, porque no hay sitios suficientes para atenderles, como pueden ser viviendas tuteladas, comunidades terapéuticas de larga estancia, etcétera. Esta población envejecida, que en ocasiones son personas sin hogar, que acuden a los comedores sociales y a los albergues, no están recogidos en España en ninguna estadística, como tampoco lo están colectivos marginales como los homosexuales mayores con VIH, o las prostitutas con enfermedades de transmisión sexual que llegan a la madurez. Son un grupo prácticamente invisible, excepto para las ong que se ocupan de ellos", concluye Pascual.

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Esta carencia de datos e información sobre la incidencia del consumo de drogas en la población mayor es una asignatura pendiente tanto en Estados Unidos como en Europa. La desinformación impide actuar sobre una población muy vulnerable que requiere una intervención compleja que afecta a diferentes áreas, como la médica, la psicológica, la social y la de cuidados.

Los consumidores de drogas mayores tienen más problemas de aislamiento social y marginalidad, con lo que su rehabilitación es más difícil, y su recaída más fácil. Ahora se están incorporando a las cohortes de mayores los consumidores que empezaron a inyectarse heroína en las "epidemias" de los años 80 y 90, y surge la preocupación por si la sociedad está preparada para dar respuesta a las necesidades de salud de estas personas.

El 39% de las muertes relacionadas con el consumo de drogas se produce en mayores de 50 años

En general, el desarrollo de intervenciones específicas o servicios para usuarios mayores de drogas aún no se considera una prioridad, posiblemente debido a la menor prevalencia del consumo de drogas entre las personas mayores. Son muy raros los tratamientos y estrategias dirigidas a consumidores mayores de drogas en Europa. En España no hay ninguno. Y la evolución del problema aporta argumentos para la actuación.

El 39% de las muertes relacionadas con el consumo de drogas se produce en mayores de 50 años. Durante el período 2000-2015, aumentó de manera considerable a nivel mundial el número de muertes relacionadas con el consumo de drogas en mayores de 50. Mientras que entre los menores de 50 las muertes por droga aumentaron en un tercio, entre los mayores de 50 se duplicó la cifra.

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Según el último Informe Europeo sobre Drogas 2018, entre 2012 y 2016, las muertes por sobredosis en la Unión Europea aumentaron en todas las categorías de edad mayores de 30 años. Las muertes en los grupos de más de 50 años se incrementaron un 55% en total, en comparación con un aumento del 25 % entre los grupos de 30-49 años.

El envejecimiento también ha llegado a los consumidores de drogas. Hasta ahora es un fenómeno poco estudiado, pero los datos son claros, cada vez hay un mayor número de personas que están llegando a edades avanzadas consumiendo diferentes sustancias dopantes, con las consecuencias físicas, psicológicas, económicas y sociales que los efectos de las drogas producen.