• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

EN ESPAÑA EXISTEN DIEZ BANCOS DE CEREBROS

¿Para qué quieres tu cerebro, si no lo vas a usar? ¡Dónalo!

Entrevistamos a Alberto Rábano, director del Banco de Tejidos de Fundación CIEN, quien nos cuenta cómo, gracias a la donación de cerebros, se ha descubierto un nuevo gen del ELA, o identificar a la diabetes como un factor de riesgo del Alzheimer.

El doctor Alberto Rábano trabajando con una de las muestras.
El doctor Alberto Rábano trabajando con una de las muestras.

¿Para qué sirve el banco de cerebros?

El Banco de cerebros forma parte de una red de biobancos nacional. Dentro de esa red hay al menos diez bancos de cerebros en España que funcionan activamente, y que recogen o extraen cerebros de personas que han fallecido, y ponen el tejido cerebral a disposición de los investigadores. Una parte del tejido la conservamos congelada, y la otra parte es para hacer un estudio y un diagnostico. Por eso es importante que el tejido que tengamos guardado esté debidamente clasificado y diagnosticado. Por ejemplo, si un paciente estaba diagnosticado de Parkinson, nosotros tenemos que estudiar el tejido, confirmar si tenía esta enfermedad, y además ver en qué estadio estaba y si padecía otras enfermedades.

¿Qué progresos se han conseguido gracias a este banco de cerebros?

Llevamos funcionando desde el año 2007, y desde entonces se han hecho muchas cosas. Muchos investigadores no trabajan con tejido de un solo banco, sino que piden tejidos a otros, sobre todo cuando se tratan de enfermedades de las que no tenemos mucho material, entonces se completa con bancos españoles y extranjeros.

Yo diría que hay dos tipos principales de avances que se consiguen con los bancos: por un lado es que entre las donaciones que tenemos habitualmente se encuentran enfermedades nuevas, raras y sobre todo enfermedades genéticas. Desde el año 2007, se han detectado enfermedades nuevas o mutaciones nuevas, la última se publico el año pasado en una revista Nature. Es una manera de investigar que ahora se está haciendo mucho, recogiendo enfermedades familiares, enfermedades genéticas de muchos bancos del mundo.

EL año pasado se recogieron casos de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) familiar en Japón, en Australia, en España, en Inglaterra, lo que nos permitió descubrir un nuevo gen, no una nueva mutación de un gen conocido, sino un nuevo gen responsable de la enfermedad. Es muy importante cuando vemos que interviene un nuevo gen, ya que abre posibilidades a nuevas estrategias terapéuticas.

Luego hay otro tipo de avances que ocurren con cierta frecuencia y son estudios que se hacen comparando lo que se ve en animales con lo que se encuentra en el tejido humano en procesos moleculares que tienen lugar en una enfermedad de Alzheimer, Parkinson o la Enfermedad de Huntington. Y un último hallazgo publicado hace más o menos un mes ha sido porqué la diabetes es un factor de riesgo importante en la enfermedad de Alzheimer, y se ha hecho estudiando tejidos de pacientes con Alzheimer que habían donado el cerebro; unos eran diabéticos y otros no, esto se ha comparado y se ha hallado una clave importante.

En todos los frentes de investigación que hay ahora mismo abiertos gracias a las muestras depositadas en el banco se van haciendo avances más o menos importantes. También desde hace unos años donde se avanzado más es en la epigenética, la modificación de los genes y la expresión de los genes a lo largo de la vida, y eso también ha dado lugar a diferentes publicaciones dirigidas por equipos españoles. Otro campo en el que ha intervenido mucho nuestro banco y tiene mucho interés es en la posible relación que puede haber entre las infecciones del sistema nervioso y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Nosotros hacemos mucho trabajo en este sentido y especialmente en hongos. Prácticamente todo lo que se sabe sobre el papel de la enfermedad de Alzheimer se ha hecho con material del banco.

¿Es importante concienciar a la población de la importancia de donar los cerebros, sobre todo entre gente mayor? 

Nosotros dedicamos mucho tiempo a hacer promoción de la donación, sobre todo en asociaciones de pacientes y familiares. A veces hablamos también en centros de mayores. Un mensaje muy importante es que no solo necesitamos el cerebro de enfermos de Alzheimer, de Parkinson, de ELA; sino que necesitamos cerebros normales, luego ya veremos nosotros cuánto de normales son, pero que sean de sujetos que no tengan enfermedades neurológicas o psiquiátricas. Esto es lo que nosotros llamamos cerebros de control. Los investigadores nos piden siempre el mismo número de tejido enfermo y de tejido de control, y siempre tenemos unos problemas enormes para proporcionar ese tejido normal, porque es de lo que menos donaciones hay. Es difícil que llegue el mensaje a la población de que las personas que no tengan ningún problema neurológico, hagan donación de cerebro.

¿Qué hay que hacer para donar el cerebro?

Lo más sencillo es contactar con nosotros por teléfono o a través de la web, basta con que nos envíen un dato de contacto para contactar con ellos, para remitirles información. Uno se puede hacer donante firmando un consentimiento informado, lo que sí necesitamos tener siempre es una persona de contacto, para que cuando fallezca el donante, nos avise inmediatamente. Esto es un poco más complejo cuando las personas no están en condiciones de firmar un consentimiento, bien porque están incapacitados, en cuyo caso si hay un tutor legal puede firmarlo. Si no lo hay, es más complejo, pero lo hacemos explicándoselo a las familias. 

¿Desde que muere una persona hasta que llega al banco el cerebro cuánto tiempo puede pasar?

El intervalo post mortem, que es el tiempo que pasa entre el fallecimiento del donante hasta que llega a ser conservado el tejido, en muchos bancos del mundo puede ser hasta de 12 horas o 24 horas. Eso no está bien, nosotros queremos intervalos cortos y precisamente la legislación española lo permite, de tal manera que actuamos a toda velocidad. Inmediatamente contactamos con las empresas funerarias, que son las que hacen el traslado de los cuerpos. En este momento nuestro intervalo post mortem es de cuatro horas y media. Es decir que a nosotros nos avisan y a las 4 ó 5 horas, da igual que sea de noche, fin de semana o día de fiesta, el tejido esta conservado. En otros países la legislación impide tocar un cadáver antes de 24 horas, en España no hay limitación, y por eso nos piden tejido con cierta frecuencia del extranjero.

¿Cuántos cerebros tienen ahora en el banco?

Ahora mismo tenemos 557 tejidos donados. Tenemos tejido congelado y además tenemos tejido procesado para estudio diagnóstico. Una peculiaridad de nuestro banco es que estamos situados dentro de una gran residencia de pacientes con Alzheimer, que es el Centro Alzheimer Reina Sofía, y los pacientes de esta residencia forman parte del programa de estudio que llevamos a cabo desde el 2007 y por el que han pasado cientos de pacientes. Nosotros les estudiamos cuando llegan, cada seis meses se les hace resonancias magnéticas, se extraen muestras de sangre y finalmente el tejido, (si los familiares donan el cerebro, ya que son todos pacientes con demencia), lo que nos da mucha información sobre la evolución de estos pacientes. De los 557 cerebros, 127 pertenecen a este programa que llamamos programa interno de donación. Son cerebros de los que tenemos toda la información previa, lo que les convierten en verdaderamente valiosos.

¿Qué resultados están dando este programa interno de donación?

En este programa estudiamos las últimas fases de la demencia, cuando los pacientes tienen que estar institucionalizados. Hay poca información hasta ahora sobre esta fase, y lo que pretendemos es entender cómo se puede ayudar mejor a estos pacientes.

Una cosa muy importante que estamos aprendiendo cuando estudiamos los cerebros es que los pacientes son muy diferentes y las patologías que tienen, también. Siempre tenemos la idea de que la enfermedad de Alzheimer es una sola enfermedad, pero  cuando estudiamos el cerebro lo que vemos es que tienen distintas patologías: Alzheimer, enfermedad vascular, cerebral, demencias con cuerpos de Lewy (que es una enfermedad parecida al Parkinson).

Estamos intentando entender de qué manera afecta a los pacientes en vida esta diversidad de patologías que se combinan. Si tienen un predominio de la patología de Alzheimer o de patología vascular, estamos empezando a entender algunas cosas. Un paciente con diagnostico de Alzheimer va a vivir nueve o diez años con esa enfermedad, y necesita cada vez más atención, y cuanto más adaptada esté esa atención a su enfermedad real, a su circunstancia, mejor. Eso es lo que estamos aprendiendo.

Como tenemos tanta información sobre estos pacientes (la información clínica, la resonancia magnética, el tejido…), podemos plantear estudios más dirigidos a entender todos los factores que están empujando al desarrollo de la enfermedad. En los últimos años hemos trabajado mucho con los microorganismos, con las infecciones dentro el sistema nervioso central, intentando entender si la presencia de estos microorganismos en el tejido cerebral hace que la enfermedad evolucione más rápido, más despacio, en un sentido o en otro. Ese tipo de investigaciones sí podemos hacerlo aquí.

¿El trabajo con estos enfermos en la última fase de la enfermedad, les ha permitido averiguar cuál es la última capacidad que pierde un enfermo de Alzheimer?

Como tenemos mucha información a través de escalas cognitivas y funcionales que hacemos cada seis meses, vemos que, por ejemplo, en las escalas puramente cognitivas llega un momento que se hace el efecto suelo, llega un punto en el que no hay respuesta por parte del paciente. Sin embargo, en las escalas conductuales, las que valoran aspectos más neuro-psiquiátricos, siguen dando información, siguen teniendo trastornos de conducta que se pueden medir.

En pacientes muy avanzados, y que desde el punto de vista de las escalas clásicas tienen muy pocas respuestas cognitivas o conductuales, hay algunas funciones que si se estimulan y manejan de la manera adecuada, se pueden encontrar respuestas. Y la verdad es que nos llevamos grandes sorpresas. Una es la capacidad musical, y lo estamos estudiando especialmente. También con resonancia magnética, y estamos viendo que efectivamente, aun estando muy deteriorados, conservan un recuerdo que se puede evocar y estimular con músicas muy especificas, que han tenido un sentido autobiográfico para ellos, y esto es una vía muy interesante. Cuando parece que no hay una vía más para estimular a los pacientes, de repente la vía musical es positiva.

También se han hecho estudios aquí con robots, y es una de las líneas en las que se ha estado trabajando. Los robots domésticos, al igual que los animales, son capaces de despertar respuesta (acompañados de música o no), que solamente se pueden estimular con estos dispositivos.

Estos descubrimientos que parten del análisis clínico y de laboratorio, ¿sirven para orientar terapias y tratamientos? ¿Servirán para encontrar una vacuna?

Sin investigación no se va a encontrar ninguna solución para este tipo de enfermedades. Tampoco con lo que se haga en un solo laboratorio. La investigación se desarrolla ahora mismo en cientos o miles de laboratorios en todo el mundo. Nosotros estamos pendientes todos los días de lo que se publica, cada laboratorio orienta sus siguientes pasos en relación con lo que están produciendo otros. Por supuesto, sin esa investigación, no va a haber nunca una solución.

El problema es que especialmente en la investigación de Alzheimer, el trabajo de miles de grupos hasta ahora no se ha traducido en un fármaco que cambie realmente la perspectiva de la enfermedad. Pero desde hace unos años se han abierto muchas más vías. El problema es que hasta hace poco, se trabajaba en muy poquitas vías. Las grandes farmacéuticas han invertido muchísimo en muy pocas líneas, porque parecían muy prometedoras, luego ha resultado que no lo eran, o al menos hasta ahora no lo han sido. En los últimos años se han abierto muchas más líneas, como la de los microorganismos. Esto me produce bastante esperanza. Se está atacando la enfermedad  desde muchísimos ángulos y uno de ellos es el de la prevención, que no hay que olvidarlo. También estamos aprendiendo mucho sobre qué cosas introducir en el estilo de vida de las personas para prevenir la enfermedad.

El Banco de Cerebros pertenece a la red de biobancos en España ¿Cuáles son los objetivos de esta red?

Es una historia todavía muy joven la de los biobancos en España, pero muy potente,  porque en pocos años hemos conseguido organizar una red que actúa de una manera muy integrada, en la que continuamente nos ponemos al día, en las últimas tendencias, las últimas tecnologías.

Un objetivo principal de esta red es que cuando un investigador necesite un tejido para estudiar una enfermedad, en un futuro no nos lo solicitará a un banco, sino que se lo va a solicitar a la Red, y además podremos conectarnos con redes parecidas fuera de España, de manera que esto va a acelerar muchísimo la investigación, con muestras, además, de alta calidad. Esto es muy importante porque las muestras tienen que cumplir unos estándares de alta calidad para que den resultados en la investigación. A partir de enero de 2018 empezamos una nueva fase en esta red de biobancos, financiada por el Instituto de Salud Carlos III, y en esta fase vamos a convertir la Red, la plataforma que estamos construyendo, en algo que puede atender cualquier solicitud de muestras.