• Miércoles, 23 de Mayo de 2018

CON SU OBRA LA ÚLTIMA COMUNIÓN DE SAN JOSÉ DE CALASANZ

El Museo del Prado presenta al Goya más místico

“La última comunión de san José de Calazanz”, fue el ultimo gran cuadro de altar de Francisco de Goya. Pintado en 1819 el mismo año en el que el Prado abrió sus puertas, el cuadro evidencia la parte más religiosa y mística del pintor, poniendo en duda su escepticismo y descreimiento.

Detalle de la Última comunión de san José de Calasanz. Francisco de Goya. 1819. Madrid, Colección Padres Escolapios
Detalle de la Última comunión de san José de Calasanz. Francisco de Goya. 1819. Madrid, Colección Padres Escolapios

La última comunión de san José de Calasanz de Goya, se incorpora a la colección del Museo del Prado de forma temporal, gracias al convenio que ha firmado con la Orden de las Escuelas Pías de la provincia de Betania, propietaria de la pintura y por el que se lo cede a la pinacoteca durante un año, prorrogable por otro.

Su incorporación adquiere una especial relevancia ya que el cuadro fue pintado por Goya en 1819, el mismo año en el que el Prado abrió sus puertas, hace casi 200 años.

Este gran lienzo junto con otros descubiertos recientemente, en los que Goya se ocupa de asuntos religiosos, pone en duda su imagen de escéptico o descreído, teniéndose ahora una mayor certeza de que la pintura religiosa tuvo un peso fundamental dentro de su producción. Los encargos para la Iglesia, tanto públicos como de devoción privada, se documentan a lo largo de toda su trayectoria, constituyendo, de hecho, la segura base económica sobre la que cimentó su carrera artística.

La última comunión de san José de Calasanz, la realizó para la iglesia de San Antón del colegio de las Escuelas Pías de Madrid, dos años después que el cuadro de altar de las Santas Justa y Rufina, para la catedral de Sevilla, siendo su ultimo gran cuadro de altar. Nada se sabe de la relación de Goya con los escolapios en ese período, al margen de que el artista hubiera estudiado en las Escuelas Pías de Zaragoza, ni de la razón del encargo, aunque es posible que mantuviera relación con ellos ya que la orden estaba regida por aragoneses.

De todos los cuadros religiosos de Goya es el que más evoca un mundo elevado de espiritualidad suprema y santidad, donde llama la atención la disposición espacial de las figuras y la luz, buscando deliberadamente crear la ilusión óptica de que el espacio real de la iglesia se prolongaba en el espacio imaginado del lienzo.

El Museo de los Padres Escolapios

mayor_actual_Oración en el huerto"Retrato de Azorín" de Daniel Vázquez Díaz; y "La oración en el huerto, de Goya", ambas pertenecen a los fondos del Museo de los Escolapios.

No es la primera vez que el los Escolapios prestan sus obras para que puedan verse fuera de su Museo. Otra obra de Goya, La oración en el huerto, ha podido verse hasta el pasado marzo en la exposición Goya y Buñuel. Los sueños de la razón, en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid; así como la obra de Daniel Vázquez Díaz, El retrato de Azorín, que permaneció expuesta en el Palacio Provincial de Alicante, el pasado año durante una muestra organizada sobre el escritor.

Situado en el madrileño distrito de Chamberí, el Museo está dedicado al arte sacro y cuenta con piezas muy importantes, especialmente obras de imaginería y cuadros de Ribera, El Greco y Goya. El Museo permanece cerrado en la actualidad, a la espera de poner en marcha un sistema de audioguías para realizar la visita.

Iglesia de San Antón

Como cada 17 de enero, la iglesia de san Antón (Hortaleza, 63) sigue reuniendo cada año a las mascotas de la ciudad, para recibir la bendición del santo y garantizarles salud para ese año. Una iglesia que junto con el colegio anexo, fue declarada Bien de Interés Cultural en 1995, y que entre otras joyas albergaba el cuadro de Goya, La última comunión de san José de Calasanz, que puede verse ahora en el Museo del Prado.

La Iglesia fue realizada por Pedro de Ribera en 1753, y es junto a la iglesia de Rueda (Valladolid), la de San Marcos y la de San Miguel en Madrid, un ejemplo escaso del Rococó centroeuropeo que tenemos en España.

Junto a la iglesia ocupa la manzana completa el antiguo Colegio de los Escolapios, por cuyas aulas pasaron alumnos tan reconocidos como Víctor Hugo, Bretón de los Herreros, Mariano José de Larra, Ramón Gómez de la Serna, Gutiérrez Mellado, o el pintor Eduardo Rosales.

Durante y después de la Guerra Civil albergó la cárcel de San Antón o Prisión Provincial de Hombres número 2, hasta que el edificio fue devuelto a los escolapios en 1989, quienes recuperaron su destino como colegio, abandonándose totalmente en 1995 cuando un incendio acabó parcialmente con el edificio, que fue adquirido por el Ayuntamiento en 1999. Hoy tras la reforma realizada en 2012, es la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.