• Martes, 17 de Julio de 2018

¿Representan los medios una imagen real de los mayores?

Los medios en ocasiones reproducen estereotipos negativos asociados a la edad, pero también es responsabilidad nuestra cambiar la imagen del mayor a través de los hechos.

En ocasiones me formulan esta pregunta cuya respuesta es tan variada y transversal como lo puedan ser las propias personas mayores o los diferentes medios de comunicación.

En principio no deberíamos hablar de realidad de las personas mayores, porque hay tantas realidades como personas mayores, e incluso en los aspectos que nos pueden identificar, como por ejemplo tener más de sesenta y tantos años, hay tanta variedad, que unificar el concepto es de por sí cuando menos simplista.

Habría que hablar de personas, sin etiquetas, pero eso se me antoja imposible, y creo que los mayores estamos abocados a cambiar de nombre como de traje, cuando el que llevamos ya no nos guste o esté demasiado sucio.

"Los mayores estamos abocados a cambiar de nombre como de traje"

 

El periodista y comunicador Pepe Domingo Castaño, por ejemplo, tiene 75 años. Por edad le correspondería el calificativo de persona mayor, pero tiene muy poco que ver con el jubilado tipo. De hecho, ni siquiera está jubilado, que sigue al pie del cañón en su programa deportivo "Tiempo de Juego", en la Cope. Lo mismo podemos decir de Iñaki Gabilondo, que es de la misma quinta. Los dos son personas mayores. Pero su imagen no está "manchada" con el estereotipo negativo que solemos aplicar, por fortuna cada vez menos, a otros ciudadanos que consideramos personas mayores.

¿Por qué? Por una sencilla razón, porque se han ganado nuestro respeto. Su figura, su trayectoria, su actitud vital se alejan de los estereotipos negativos asociados a la edad. Volveré con este tema más adelante, porque en muchas ocasiones los medios sí reflejan la realidad, y en ocasiones también, la realidad se ajusta al estereotipo.

La vida ingrata de las palabras

Es curioso observar cómo las sociedades modernas han ido contaminando cada término que definía la edad más madura. Primero fue la palabra anciano, que viene del latín y cuya raíz significa "antes". El anciano era aquel que había estado antes, y por lo tanto su mérito era superior, de alguna manera se merecía tu respeto porque estaba por delante de ti.

Ahora utilizamos poco la palabra anciano, tan solo para aquellos más mayores, y a menudo referido a los que ya no se pueden valer por sí mismos. Y ha calado hondo, porque incluso a mí, que ya voy para los 81 años, si me llaman anciano me lo tomaría más como un insulto que como un cumplido.

Después, hemos llenado de connotaciones negativas palabras hermosas como viejo, o inventamos nuevos términos que cayeron de nuevo en desgracia, como tercera edad.

"Hemos llenado de connotaciones negativas palabras hermosas como viejo"

 

Ahora se usa persona mayor, y aunque hay quien lo utiliza de manera despectiva, parece que a gran parte de los ciudadanos de más edad no les desagrada ser considerados persona mayor. Yo, por ejemplo, sí me considero una persona mayor, y no veo en el término tantas connotaciones negativas como puedan tener otras palabras.

Somos como vivimos

Es imposible luchar contra la sociedad que hemos construido. Los valores que imperan en la actualidad son la juventud y el dinero. Si eres joven y tienes dinero, eres el modelo a seguir. Si no eres joven pero tienes dinero, eres relativamente respetable. Si no eres joven ni tienes dinero no eres nada.

Como la mayoría llegamos a viejos con el dinero justo, pues no somos nada. Y así se nos representa, o peor, se nos invisibiliza. Si no construimos un mensaje positivo, que presente a las personas mayores activas y constructivas por lo que hacen, muchos medios seguirán ilustrando las informaciones sobre pensiones, por ejemplo, con gente de edad avanzada sentada en un banco del parque dando de comer a las palomas, o nos llamarán "abuelos", aunque no lo seamos, o utilizarán tonos paternalistas como "nuestros mayores".

Cuántas veces he escuchado a responsables políticos hablar de "nuestros mayores", dan ganas de decirles ¡que yo no soy tuyo, ni de nadie, en todo caso de mi madre y mi padre que en gloria estén!

"Los hechos definen a los colectivos, y con las movilizaciones, los jubilados aparecen como ciudadanos que defienden sus derechos y los de los demás"

 

A nadie se le ocurriría titular una información sobre las movilizaciones de pensionistas así: "Nuestros mayores salen a la calle en defensa de las pensiones". Las manifestaciones de pensionistas han cambiado en parte la idea que se tiene de los jubilados. Los hechos definen a los colectivos, y con las movilizaciones, los jubilados aparecen como ciudadanos que defienden sus derechos y los de los demás. Se han ganado el respeto y la consideración del resto de ciudadanos, han ganado fuerza. Y eso es esencial. Tenemos que dejarnos ver por lo que hacemos. Y ahí tenemos mucho recorrido por delante.

La revolución de la longevidad

Estamos viviendo una etapa apasionante en la historia de la humanidad que está en plena transición hacia sociedades envejecidas. La revolución de la longevidad va a trastocarlo todo, aunque no sabemos exactamente cómo. Está claro que vamos a vivir más años y en mejores condiciones de salud. Y que va a haber menos gente joven. Esto hará que debamos ser más productivos a edades más avanzadas. ¿Qué significa esto? Pues que vamos a tener que trabajar más años sí o sí, y que cuando nos jubilemos, si nos jubilamos, que está por ver, tendremos que dedicar más tiempo a nuestra comunidad, a la sociedad.

Esta concepción del ser humano ante todo como ente productivo es inherente a la sociedad capitalista en que vivimos. Valemos por lo que producimos, por lo que somos capaces de aportar a la sociedad, y esa aportación se valora en términos económicos. Si se pudiese calcular el valor de los cuidados informales, a los nietos, o a los padres que no se pueden valer por sí mismos y necesitan ayuda, también la consideración de los mayores sería mejor.

Les escribo todo esto porque si queremos que se hable mejor de los mayores tenemos que hacer más visibles las cosas que hacen los mayores por la sociedad. Estamos en una situación difícil. Hay un riesgo serio de fractura generacional si los más jóvenes ven a los mayores como el colectivo que toma las decisiones, que maneja los resortes del poder, que tienen mejor situación económica, y que suponen un esfuerzo enorme para el resto de la población que debe sufragar sus pensiones y sus gastos sanitarios. ¡Cuidado con esto!

"Hay un riesgo serio de fractura generacional"

 

Tenemos que participar más y ser más visibles en nuestras aportaciones. No puede ser que los mayores de 65 sean el colectivo que menos participa en labores de voluntariado.

A mayor edad, menos se ejerce el voluntariado. En España, tan solo el 5,8% de la población ejerce el voluntariado. Pero en el grupo de 55 a 64 años el porcentaje cae al 5,1%, y se queda en el 5% entre los mayores de 65 años.

En el último informe de la Plataforma del Voluntariado, a la pregunta ¿le gustaría poder colaborar con una ONG haciendo voluntariado?, el 88,4% de los mayores de 65 años responden que no, y tampoco les gustaría al 76,5% de entre 55 y 64 años. Este dato también es llamativo, ya que en 2014, a esta misma pregunta respondieron afirmativamente el 30% de los mayores de 65.

Y una de las razones por las que no se hace más voluntariado es porque no se conoce bien. Hay que informar, hay que promover, hay que formar, hay que estimular... hay que inculcar en la población más mayor que la sociedad les necesita. Que es bueno para el país y es bueno para las personas que lo ejercitan.

Hay mucha gente que piensa que los jubilados vivimos como Dios. Que empalmamos un viaje del Imserso con uno de la Comunidad Autónoma, y luego nos vamos de balneario, y todo subvencionado por el Estado, pagado por los demás. Esto no puede ser.

Una nueva relación con los medios

Debemos cambiar el mensaje, y para ello es esencial la complicidad de los medios. Para cambiar el mensaje debemos ser emisores del mensaje, o al menos vivir en complicidad con los medios que pueden lanzar estos mensajes.

Los medios también viven momentos de transformación difíciles, pero ahora más que nunca, sin la complicidad con los lectores, los medios no sobrevivirán. Queremos ser emisores, queremos transmitir nuestros mensajes, y si los medios tradicionales no nos ayudan, ahora es más sencillo disponer de un canal propio. Ya existen algunos, y seguirán apareciendo.

"Sin la complicidad con los lectores, los medios no sobrevivirán"

 

Además de aprovechar las posibilidades de difusión de mensajes que nos ofrecen las nuevas tecnologías, yo soy partidario de los medios especializados y profesionales. El acceso a la información es ahora tan sencillo que nadie tiene problemas para leer un medio generalista que incluya información dirigida a los mayores y, además, un medio especializado donde profesionales que sepan de lo que hablan profundicen con conocimiento de causa en los asuntos que más nos conciernen, con objetividad, con oficio, sin paternalismos y huyendo de los estereotipos.

Necesitamos de medios de comunicación que den espacio a temas que no tienen cabida en otros medios. En mi opinión, el éxito de estos medios estará en saber conectar con las inquietudes de una buena parte de la población mayor, y en saber percibir sus inquietudes y cubrir sus expectativas de información y participación.

A modo de conclusión

La información que los medios ofrecen de las personas mayores es, todavía en muchas ocasiones, víctima de estereotipos anclados en la sociedad.

Debemos ser activos en la denuncia en la difusión de estos estereotipos, y exigir su corrección a través de los medios a nuestro alcance, cartas al director, comentarios en los portales, mails a redacción, etcétera.

Debemos ser partícipes en la emisión de mensajes, y buscar sintonías y complicidades con los medios, en particular con los medios especializados.

Debemos participar más activamente en la sociedad, y difundir de manera acertada nuestra contribución social.

En definitiva, hay motivos de queja en lo referente a la transmisión que hacen los medios de comunicación de la imagen de parte del colectivo, pero también tenemos una responsabilidad para que esa imagen se ajuste más a la realidad, primero, cambiando esa realidad, y segundo, comunicando mejor el cambio.