• Domingo, 09 de Diciembre de 2018

Mirando las fotografías de la Guerra Civil que nos ofrece la Biblioteca Nacional, uno puede verse reflejado en aquel tiempo de odio y miseria, de vida intensa y de muerte. La sangre que corría por los protagonistas de esas fotografías, es la que fluye hoy por nuestras venas, y al detenerse a contemplar las imágenes se puede reconocer nuestra propia historia en una mirada, en una calle, en una sonrisa o en un llanto.

Aquel momento de nuestra historia lo cambió todo para siempre, e incluso más de 80 años después, las heridas no están del todo cerradas. El archivo que ahora se pone a disposición de quien quiera visitarlo está repleto de escenas, de momentos únicos que esconden una historia casi siempre desconocida.

Muchas de estas imágenes fueron en su origen un arma propagandística, pero hoy mantienen un uso inestimable como fuente para acercarse a la realidad del conflicto y también para investigar la historia del fotoperiodismo.

También se han digitalizado el reverso de las fotografías, que describen las imágenes con textos escritos a mano que dicen mucho de la persona encargada de su catalogación.  

Las imágenes corresponden principalmente a dos temas: escenas de retaguardia con la población civil como protagonista (vistas de ciudades bombardeadas, desfiles, actos políticos, escenas de evacuación, colonias escolares…) y la vida de los soldados en el frente (escenas de instrucción, descanso, aseo, alimentación…).

Más de la mitad de las imágenes están clasificadas según criterios geográficos y almacenadas en cajas mientras que las demás están organizadas temáticamente y se conservan en carpetas. Estas últimas corresponden en su mayoría al bando republicano. El archivo consta de 44.000 fotografías, que siguen siendo digitalizadas y se incorporarán al archivo de la Biblioteca Nacional.

Este archivo fotográfico no ha estado siempre conservado en la BNE, sino que se incorporó a sus fondos en 1980. Tras la Guerra Civil, el conjunto documental fue probablemente trasladado a la Vicesecretaría de Educación Popular, un órgano que en 1945 se transfirió al Ministerio de Educación Nacional y más tarde, al Ministerio de Información y Turismo. Aquí estuvieron custodiadas por la recién creada Sección de Estudios sobre la guerra de España.

Después, en 1973, pasaron al Gabinete de Documentación y Estudios Contemporáneos y de ahí, en 1980 a la BNE. Ya en 1986 se ubicaron definitivamente en Bellas Artes, como se denominaba entonces al Servicio de Dibujos y Grabados. En 1989, en 150 años de fotografía en la Biblioteca Nacional, se publicó un inventario de estas imágenes y en 2009 se comenzaron las tareas de catalogación automatizada. Sin interrupción y a lo largo de estos años se ha abordado el proceso técnico de estas fotografías para que hoy puedan estar disponibles y accesibles en la Biblioteca Digital Hispánica.