• Lunes, 10 de Diciembre de 2018

El cittaslow (ciudades lentas) es un movimiento que surgió en Italia en 1999, con el objetivo de cambiar nuestro ritmo de vida actual, y favorecer la construcción de comunidades que favorecieran la calidad de vida de sus habitantes. En esos años, ocho municipios españoles han sido certificados como cittaslow, por su apuesta por el desarrollo sostenible y la conservación de su patrimonio natural y cultural. ¿Quieres conocerlos?

Los municipios de Mungia, Lekeitio, y Balmaseda en Vizcaya; Rubielos de Mora (Teruel); Begur (Girona), Pals (Girona), Begues (Barcelona), y Morella (Castellón) forman parte de esta Red de Municipios Cittaslow (ciudades lentas) que actualmente cuenta en 30 países de todo el mundo con 236 municipios; 208 de ellos en Europa, siendo Italia el país con más adhesiones (83), seguido de Polonia (27), Alemania (19), Holanda (11) y España (8).

Forman parte de la Asociación Cittaslow las ciudades de menos de 50 mil habitantes, que cumplen por lo menos con el 50% de los objetivos que deben cumplir para recibir esta certificación, lo que implica mejoras concretas de la calidad de vida de los habitantes, como planes para reducir el ruido ambiental o controles de la calidad del aire; desarrollo de áreas verdes, baños públicos de libre acceso, accesibilidad; planes de rehabilitación de edificios históricos; creación de mercados de productos locales, sellos de calidad para la agricultura orgánica lo que repercute en la mejora de la calidad de la alimentación en los comedores escolares, apoyo a la cultura tradicional; recorridos turísticos guiados, control de tarifas de hoteles y restaurantes, estacionamientos vigilados cerca del centro de la ciudad; y programas de sensibilización entre los que se incluye las visitas a domicilio para los ancianos y enfermos.

De la `tierra´ a la mesa

Las cittaslow nacieron bajo la inspiración de otro movimiento el Slow Food (comida lenta), convirtiéndose precisamente la alimentación en una de los aspectos fundamentales para estas ciudades, con una apuesta clara por los productos regionales y las comidas tradicionales, cuyos ingredientes son cultivados de forma respetuosa con el medio ambiente.

Así en Begur, situado en plena Costa Brava, el visitante por ejemplo, podrá disfrutar de su producto más tradicional, el pescado de roca; al igual que en Lekeitio, en pleno Golfo de Vizcaya, y cuyo producto estrella es el pescado fresco, especialmente el bonito para cocinar su famoso marmitako, además de los chipirones para elaborarlos en salsa, o sus recetas a base de carne y verduras.

Mientras en Morella sus ricas ollas elaboradas con sustanciosos caldos y estofados recuerdan su pasado pastoril; y en Mungía, la reina es la alubia, un producto de gran tradición cultivado en los caseríos vascos desde hace más de 300 años, y que sigue produciéndose de forma artesanal en pequeñas huertas. En el también vizcaíno municipio de Balmaseda  la "Putxera" es su plato más tradicional, y su origen se remonta al siglo XIX, cuando los maquinistas de la línea de ferrocarril Bilbao-La Robla (León) cocinaban al calor del carbón de las máquinas un sabroso cocido a base de alubias, tocino, chorizo y morcilla.

El Arroz de Pals, a la cazuela es el plato más tradicional y arraigado del Ampurdán, su cultivo se remonta al siglo XV, cuando fue introducido por los árabes desde Valencia. Y en Rubielos de Mora su gastronomía está ligada a los productos que da la tierra (cereales, legumbres, hortalizas, frutas, etc.), y a la cría de animales (aves de corral, cordero, caza menor, cerdo, etc.).

Y en Begues, sus bodegas ofrecen una amplia carta de vinos y cavas de alta calidad.

Espacios para vivir

Otro de las grandes atractivos de estas ciudades es que sus centros históricos son espacios peatonales en los que el tráfico y su ruido han desaparecido, por lo que pasear tranquilamente por sus calles, de forma sosegada, es posible. Además las grandes superficies son rechazadas en favor de los pequeños comerciantes de la localidad favoreciéndose los productos autóctonos y artesanales. Por ejemplo, en Begur, donde cada domingo se celebra un mercado de alimentación para dar a conocer los productos autóctonos hay  implantando una normativa artesanal que prioriza los productos de la comarca.

Muchos ayuntamientos fomentan incluso los espacios para la reflexión y la meditación, como el de Begues que invirtió 8.200 euros hace unos años para crear el Parque del Muro, un espacio exterior dedicado a la reflexión y a la tranquilidad, rodeado de naturaleza y con vistas al Delta del Llobregat, donde se han instalado bancos y se han planificado cuatro paseos sensoriales que recorren los caminos del mirador.

La ubicación privilegiada de estos municipios permite realizar numerosos recorridos slow para disfrutar de la riqueza natural de su entorno. En Lekeitio distintos trayectos permiten recorrer el puerto, el faro de Santa Catalina (único faro visitable de Euskadi), la playa, el casco histórico y la desembocadura de la ría Lea. Mientras Balmaseda se convierte en punto de llegada de algunas rutas del Camino de Santiago, las que parten desde Gordexola (20.5 km), y desde Portugalete.

En Begur numerosos caminos permiten recorrer su litoral mientras se disfruta del paisaje marítimo, los mismos que en su día utilizaron los carabineros para vigilar el contrabando de tabaco, pescadores, marineros… y que hoy comunican varias calas.

El Paseo de Ronda o la Segunda Alameda, que rodea por el exterior el recinto amurallado de Morella, circunvala la ciudad y permite descubrir los parajes de la comarca de Els Ports. La ruta puede iniciarse en cualquiera de las puertas que dan acceso a la ciudad, aunque la mayoría la inicia desde las Torres de San Miguel. Otro paseo relajante, es recorrer La Alameda de Morella, una ruta urbana que enlaza la Puerta de los Estudios con la Puerta de la Nevera y que rodea la parte posterior de la ciudad. Cerca de allí se encuentra el bosque de Pereroles, espacio natural situado en un amplio pinar con diferentes y atractivas rutas.

El municipio de Pals forma parte del Parque Natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter. Rodeado de naturaleza, desde el monte de Quermany, se puede admirar su conjunto medieval situado sobre el Monte Aspre, la extensa llanura agrícola, la zona de marismas donde anidan diversas especies de aves en primavera, los arrozales y la playa con su sistema dunar protegido. Un buen lugar, sin duda para los amantes de la contemplación y la fotografía.

Desde Rubielos de Mora, parten distintos senderos que recorren el municipio: hasta la Fuente La Peñuela y Olba; hasta la Ermita de Santa Bárbara, y hasta La Laguna; y que permiten descubrir el majestuoso paisaje de la Sierra del Maestrazgo y las gargantas de los Rios Mijares y Rubielos.

Espacios para conservar

La conservación del patrimonio cultural y el apoyo a las tradiciones, como reflejo de la historia de estos lugares, es otro de los pilares fundamentales para lograr la acreditación de cittaslow, convirtiéndose además en uno de los puntos estratégicos para lograr el desarrollo de un turismo sostenible y responsable.

Así el Puente Viejo o de la Muza, y el Conjunto Monumental de Balmaseda con el Monasterio de Santa Clara, el Palacio Urrutia, las casas de indianos, el palacio Horkasitas…, nos hablan de su pasado como `primera villa de Vizcaya´.

No muy lejos de allí Mungía, que sería junto a Guernica una de las villas más afectadas por los borbadeos de la aviación fascista en la Guerra Civil. Pese a lo cual ha logrado reconstruir parte de su patrimonio, las iglesias Andra Mari, San Pedro; la casa torre de Torrebillela o el Molino de los Billela.

Ya en la costa vizcaína, el casco antiguo de Lekeitio nos recuerda su origen como pequeño enclave pesquero a la orilla izquierda de la ría del Lea, mientras recorreremos sus estrechas calles empedradas que desembocan en el puerto, cerca del paisaje idílico de la isla de San Nicolás.

En la Costa Brava, en Begur, su pasado indiano se dejar ver en sus casas de estilo colonial, y cada septiembre con la celebración de la Feria Indiana, entonces los begurencs, se visten elegantemente de un blanco caribeño, suena la música cubana, habaneras, se celebran exposiciones y degustaciones de mojitos, piñas coladas, etc; recordando así su estrecha relación con la isla de Cuba y celebran el retorno de quienes marcharon para emprender negocios.

Cruce de caminos, Morella ha sido a lo largo de la historia un punto estratégico para todas las civilizaciones. Su fortaleza inexpugnable, la forma caprichosa de la ciudad, su castillo y murallas han sido escenario del paso de figuras como Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, que libró en el año 1084 dos batallas en esta comarca al servicio del rey musulmán de Zaragoza al-Mutamán.

Pasear por las callejuelas empedradas de la villa medieval, de Pals siempre es sorprendente, en un paseo que nos llevará por su Plaza Mayor, las tumbas visigóticas, la iglesia, el castillo, la Torre de les Hores, la muralla,… hasta llegar al Mirador Josep Pla, desde donde admirar la belleza de la llanura ampurdanesa presidida por el macizo del Montgrí y las Islas Medas al fondo.

La conservación de su arquitectura, con un gran número de casas solariegas y edificios, convirtieron a Rubielos de Mora, también conocida por “Corte de Sierra” en Premio Europa Nostra en 1983, además de tener el reconocimiento como Conjunto Histórico Artístico. Imprescindible es la visita a la Ex colegiata Santa María la Mayor con un gran retablo gótico internacional del S. XV; y a su Casa Consistorial, una bella obra renacentista con una lonja en la planta baja. Desde 1987, durante el último fin de semana de agosto, celebra su mercado medieval durante el que puede apreciarse la rica tradición artesana del municipio, especialmente en oficios como la carpintería, el tratamiento de la Piedra y  la Forja. En el festejo participan todos sus habitantes vestidos con ropas y calzados de la época y se puede asistir a demostraciones de talleres artesanos de forja, orfebrería, alfarería y elaboración artesanal de vino.

Os invitamos a realizar un viaje que cada vez más municipios están dispuestos a emprender, y tú ¿Te sumas a la vida slow?