• Miércoles, 12 de Diciembre de 2018

ENTREVISTA A JESÚS CUBERO, SECRETARIO GENERAL DE AESTE

Los grandes grupos residenciales reclaman un sistema de clasificación de centros

Los grandes grupos residenciales agrupados en la patronal AESTE reclaman a la administración un sistema de acreditación que determine la calidad de los servicios que ofrece cada centro, similar al hotelero, clarificando así un sector en el que hasta ahora se mide a todos por igual, y que sirva para facilitar la elección del usuario.

 

Jesús Cubero, secretario general de AESTE (Foto: MayorActual©).
Jesús Cubero, secretario general de AESTE (Foto: MayorActual©).

Hablamos con Jesús Cubero, secretario general de la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) de la que forman parte ocho grandes grupos residenciales de nuestro país: Amavir, Ballesol, Eulen Servicios Sociosanitarios, Caser Residencial, Domus Vi, Ilunion, Orpea y Sanitas Mayores. Entre todos gestionan un total de 43.800 plazas residenciales, lo que supone el 25% de las plazas residenciales privadas y un 15% del conjunto de las plazas residenciales de toda España, representando el 40% del valor económico del mercado residencial.

-¿Cuál es la situación actual del sector residencial en España?

-Desde nuestro punto de vista el sector está creciendo en cuanto a la demanda por parte de los usuarios, pero no está creciendo de la misma forma en cuanto a la oferta. Cada vez más, las familias en España son conscientes de la necesidad de disponer de una plaza residencial cuando ya no pueden vivir solas, pero las plazas residenciales son las que son, y a excepción de algunos grandes grupos que están construyendo y creando nuevas plazas, la oferta se mantiene estable mientras la demanda sigue creciendo.

-¿Por qué no se construyen mas residencias? ¿El freno inmobiliario tuvo algo que ver?

-El freno inmobiliario hizo su parte pero también tiene que ver que las tarifas no han crecido en los últimos años, hasta hace dos o tres años era un sector muy mediatizado por parte de la administración pública. Las tarifas se han mantenido e incluso se han reducido en los últimos años, lo que no es un incentivo para que los operadores creen nuevas plazas residenciales. Lo que esta sucediendo ahora es que esas plazas se enfocan más a un residente privado que a una plaza pública, por los precios bajos que está pagando la administración.

-¿Cuál es el índice de ocupación que tienen actualmente en sus residencias?

-En los asociados de AESTE el índice de ocupación es prácticamente del 100%; en las plazas privadas está en el 95% y en las públicas en el 97%.

 

"La administración debe hacer un esfuerzo por auditar los centros que tienen licencia para trabajar y estar abiertos."

 

-¿Cuántas plazas tienen concertadas con la administración?

-Tenemos cada vez menos. En torno al 65% son plazas privadas y un 35% concertadas, aunque la tendencia es que se reduzca este porcentaje.

-¿Esta tendencia terminará por convertir la atención residencial en un artículo de lujo?

-No, yo creo que no. Es algo necesario y como tal lo debe contemplar la administración. Lo que no se puede pretender es que sigamos con tarifas de hace 10 o 15 años a fecha de hoy, e incluso que estemos por debajo de esas tarifas en algunas CCAA.

Lo primero que debería hacer la administración es cuantificar lo que realmente le cuesta una plaza residencial, o lo que vale ofrecer ese servicio, y una vez que se sepa el precio real, se puede negociar. Pero si a la propia administración ofrecer un servicio le sale por 80-90 euros, no puede pretender pagar la mitad, porque te estas engañando. No puedes ofrecer un precio por debajo de lo que cuesta, porque tu operador no va a querer ir ahí, como está pasando por ejemplo en la Comunidad de Madrid donde se están quedando plazas vacías porque el operador no quiere ir ahí, no es rentable para las compañías acudir a algunos concursos públicos.

Cuando das una buena calidad, como es el caso de nuestros asociados, cuando tienes a todos los trabajadores asegurados y con su convenio y pagándoles lo que hay que pagar, necesitas esos ingresos, y al final lo que no haces es conveniar con la administración, te vas al residente privado.

- ¿Algunos pueden pensar que esta situación la crea precisamente la administración para privatizar el sector?

-El debate público-privado solo les interesa a los políticos. A mí como ciudadano me da igual que un servicio me lo ofrezca una empresa pública o una empresa privada, lo que quiero es que el servicio sea de calidad y si es al menor coste y con ese dinero que se ahorra la administración puede dar otros servicios nuevos, mejor que mejor.

Lo que se ha visto es que el coste en la administración para gestionar un servicio residencial es mayor, casi el doble, que lo que esta pagando al sector privado, por lo que sí parece que es mas eficiente el privado que el público. La administración si debe hacer un esfuerzo por evaluar, por controlar, por auditar los centros que tienen licencia para trabajar y estar abiertos.

Nosotros creemos que la mejor medida de ahorro y de libertad para que el ciudadano pueda elegir el centro al que quiere ir, es la formula de la Prestación Vinculada al Servicio (PVS) donde tu le das una ayuda al ciudadano para que pueda elegir el centro al que quiere ir.

-¿Cuánto cuesta una plaza en una residencia?

-La tarifa pública media de nuestros centros está en 1.775 € (lo que la Administración nos paga de media en España por cada plaza concertada), y la tarifa media privada está en 2.020 €.

-Con la pensión media que hay actualmente o tienes una ayuda de la administración o imposible pagar esos precios.

-Pero ¿sabemos lo que cuesta una cama hospitalaria al día? 800 euros. ¿Alguien puede pagarse una cama a 800 euros por día? Nadie. Es curioso que nos planteamos por qué esto nos lo tenemos que financiar nosotros y un hospital no, cuando desde mi punto de vista entra dentro del mismo servicio sociosanitario. Si el recurso que la administración dice que yo necesito es una residencia, entiendo que esto debe estar financiado total o parcialmente por la administración. Es parte de lo que pago con mis impuestos, al igual que la sanidad.

Muchos de nosotros no podríamos pagarnos una estancia en el hospital o una intervención quirúrgica, sin embargo lo tenemos gratis en la Seguridad Social. Creo que debería ampliarse el rango de lo que cubre actualmente el Estado. De ahí que haya cada vez una mayor demanda de plaza pública en residencias por parte de los ciudadanos, pero o los precios acompañan a esa demanda o es complicado.

Jesús MA 1Jesús Cubero en un momento de la entrevista (Foto: MayorActual©).

- ¿Desde la Administración se están dando los pasos adecuados para resolver esta falta de plazas?

-No, y ahí están las listas de espera. Nos ha tocado vivir una etapa de cortoplacismo y donde es cierto la administración pública da respuesta a los problemas que tiene el ciudadano, pero no se anticipa a ellos. Tenemos el cortoplacismo de cada cuatro años, y las propuestas surgen cada cuatro años.

- Y el mercado ¿tiene suficiente dinamismo para responder al aumento de la demanda?

-Mas que un crecimiento en número de plazas, se esta produciendo una concentración en el sector, siendo los grandes operadores los que están invirtiendo. Pero no esta habiendo un crecimiento de la oferta que acompañe a la demanda que estamos teniendo.

De hecho algunos de los grandes operadores están buscando implementar el modelo de negocio fuera de España, donde sí hay otro crecimiento. Aquí por un lado las plazas residenciales están al 100%, los incentivos en cuanto al precio para contratar con la administración son muy bajos y eso no incentiva para crear nuevas plazas. Se está invirtiendo dinero en crear nuevas plazas que podríamos tener en España, pero como no hay incentivos, las empresas se están yendo fuera.

 

“No puedes tener una licencia de apertura para ofrecer un servicio de atención a personas mayores y que valga todo”

 

-¿Esto puede generar un riesgo importante de déficit de plazas por un lado y la aparición de empresas piratas y cuidados fuera del mercado?

-Por eso para nosotros es básico la acreditación de los centros. Hay que intentar que sea un sector profesionalizado, que la administración se implique y que sobre todo intente analizar con los agentes del sector, tanto sindicatos como empresas, y sociedades patronales cuáles son los retos para los próximos años. Cuál es la necesidad de plazas que vamos a tener, cuál es el coste de servicio que estoy ofreciendo y cuánto es lo que quieres pagar por el servicio, ese estudio es necesario.

Todo eso figura en el Informe de Dependencia que ha aprobado la CEOE y que va a trasladar a la Comisión de Dependencia del Congreso en el que realizamos un diagnóstico sobre la Ley de la Dependencia y su aplicación, y donde ofrecemos soluciones y ponemos negro sobre blanco la realidad del sector.

- ¿Sería por tanto partidario de que se impusiera un modelo similar al que se utilizan en la calificación hotelera: más o menos `estrellas´ dependiendo de los servicios que se ofrezcan en la residencia?

-Está claro. Ni todos hacemos lo mismo, ni todos costamos lo mismo. Yo me he quedado en un hotel en Madrid a 50 euros la noche, y otro señor a 500 euros, y ni los servicios, la calidad, las instalaciones son las mismas. Aquí pasa igual, no puedes tener una licencia de apertura para ofrecer un servicio de atención a personas mayores y que valga todo, y que tu tengas esa libertad para dispensar los cuidados, la manera de hacerlo, como tienes a tu personal…

La administración es la que debe garantizar que hay distintos niveles, debe acreditar y debe certificar la calidad que se esta ofreciendo. No es lo mismo tener un centro que puede ser una continuidad en cuanto a la atención de un hospital, unas instalaciones con cuidados casi medicalizados, y que tenga la misma clasificación que un centro cuasi ilegal.

-¿Cuando el usuario llega a una residencia sabe dónde se mete? ¿Si está adaptada a sus  necesidades?

-En la mayoría de los casos es la familia la que elige, y muchas veces su decisión está limitada por cuestiones económicas, aunque nosotros procuramos que visiten los centros, que pregunten y que nos puedan conocer antes de tomar la decisión.

Desafortunadamente hay muchos centros que son prácticamente ilegales y clandestinos que actúan al margen de la administración, pero es lo único que puede pagar la familia. Muchas veces la familia es consciente de que no deja a su familiar en las mejores manos, pero no tienen otra alternativa.

Por eso consideramos que si la administración no puede ofrecer nuevas plazas porque sale muy caro, no tiene fondos para pagar plazas adicionales en un centro concertado, la formula ideal es la de la PVS, donde se da la ayuda a la familia para que no tenga que hacer ese esfuerzo económico tan grande, y pueda llevar a su familiar al centro donde le den la calidad que requiere.

Cuidados
Elegir una residencia de personas mayores no es un tema que deba tomarse a la ligera. Hemos preguntado a gestores de grupos residenciales, a los trabajadores y familiares qué preguntas son esenciales para elegir una residencia y por qué deberíamos formularlas. Este es el resultado.

 

-¿Por qué no se hace este sistema de acreditación si es tan beneficioso para el usuario?

-La administración no lo está haciendo porque ahora mismo está pagando igual tanto al que oferta mucho como al que ofrece poco. Yo creo que esta mirando hacia otro lado y le supondría un problema establecer ciertos grados de atención porque habría grandes diferencias y no puedes pagar lo mismo en una que en otra. Esto les haría ser conscientes de que al ofrecer distintos servicios debes pagar distinto.

- Uno de los puntos que se incluyen en los Presupuestos Generales del Estado pendientes de aprobar en el Senado es la reducción del IVA de las residencias. Si se aprueba, ¿Se trasladará esta reducción del IVA al usuario?

-Yo puedo hablar por los asociados de AESTE y los grandes grupos tienen claro que esa es una rebaja que va a beneficiar directamente al usuario. Nuestro compromiso es que la rebaja llegue a las familias en el momento en que se apruebe.

No entendemos que no pueda ser de otra manera, como ha ocurrido en otros sectores donde tras mucho tiempo reclamando una bajada del tipo impositivo no ha beneficiado al ciudadano, sino a las grandes empresas, en este caso sí tenemos claro que esa reducción fiscal irá directamente a las familias.

 

“Me parece más importante reducir las sujeciones que la ACP. Eso sí es centrarse en la persona”

 

- ¿La aplicación de la Atención Centrada en la Persona ACP está obligando al sector a invertir en nuevos modelos residenciales (unidades de convivencia, etcétera)?

-Creo que en torno a la ACP hay también una especie de quimera. Nosotros no concebimos que haya otra forma de atender, que no sea poniendo al residente en el centro, pero para mí esto significa entre otras cosas, tener profesionales contentos, tener estabilidad en el empleo y hacer que esto redunde en el beneficio de las personas.

Por ejemplo las unidades de convivencia en Castilla y León con grandes exigencias económicas, no han salido demasiado bien, ya que no esta acompañado que tengas el modelo sueco con sueldos de CyL. Los recursos deben seguir a los discursos, y si queremos tener un tipo de cuidados, eso debe ir financiado convenientemente.

Hay términos que se ponen de moda y ahora parece que es la ACP y que si no dices ACP en cualquier Congres, es que no estás al día. Lo importante es sobre todo, evaluar la calidad ofrecida y percibida por parte del residente. Modelos hay muchos, estoy seguro que dentro de cinco años vendrá otro mas novedoso…

Me parece mas importante la reducción de sujeciones que la ACP, eso sí me parece que es centrarse en la persona, y ahí hay muy pocos grupos y muy pocas residencias que estén trabajando de forma firme para reducir las sujeciones tanto físicas como químicas. Esto sí me parece centrarnos en la persona y darle cada vez mas dignidad y empoderamiento a las personas mayores.

- Para esto, señala Ana Urrutia, experta en eliminación de sujeciones, que es fundamental cambiar el modelo de organizaciones y hacerlas más horizontales.

-Totalmente de acuerdo. Eso sí es hacer ACP, hacer una transformación de las organizaciones. Lo otro, podemos cambiar el diseño de una residencia, esto no es ACP, si yo hago unidades de convivencia entonces se definirá en un catalogo de prestaciones que yo hago ACP pero seguramente no esté cambiando tampoco mi forma de actuar.

Tener un modelo libre de sujeciones y estar acreditado como centro libre de sujeciones supone un esfuerzo importante, y por supuesto supone una transformación de toda la organización. Pero de esto no se habla mucho porque no es tan fácil llevarlo a cabo, exige un compromiso importante.

Cuidados
Ana Urrutia acaba de publicar “Cuidar” un libro que podría considerarse casi una biografía profesional, donde confiesa cómo dejó de utilizar las sujeciones y pudo cambiar la vida de algunas personas, a través de la experiencia de un cuidado basado en la ética y la autonomía de las personas, y lejos del paternalismo imperante adaptado a las necesidades de los profesionales y de las familias.

 

- La investigadora del CSIC Mª Angeles Durán ha implantado el termino cuidatoriado para los trabajadores que se dedican a los cuidados y avisa del aumento de la conflictividad laboral en el sector ¿Ven ustedes esta amenaza?

-La obligación de las empresas y de la administración y la responsabilidad de los sindicatos es que esto no suceda. Al final el objetivo debe ser ofrecer atención de calidad a precio razonable. Es un trabajo duro, no suficientemente bien remunerado y donde debemos hacer esfuerzos en mejorar las condiciones tanto de remuneración como de reconocimiento profesional de algunas categorías, como la de gerocultores y eso solo es posible incrementando ingresos.

- ¿Cree que la imagen que hay actualmente sobre las residencias se ajusta a la realidad?

-Hay mucho desconocimiento aunque poco a poco va desapareciendo esa imagen negativa que podría tener mucha gente. Sí es cierto que nos queda mucho por hacer y mejorar la percepción que se tiene sobre estos centros.

A veces en los medios de comunicación siguen apareciendo imágenes morbosas que llaman la atención, donde se utilizan términos antiguos, y eso no ayuda.