• Martes, 18 de Diciembre de 2018

ENTREVISTA JOSEP MESQUIDA, PATRÓN DE LA FUNDACIÓ ENLLAÇ Y PROFESOR DE TRABAJO SOCIAL DE LA UB

“Los mayores LGTB tienen biografías diferentes, por lo que hay que pensar en ellos de otra manera”

Las personas mayores LGTB sufrieron durante muchos años discriminación y violencia por su condición sexual. Gracias a su lucha, hoy se celebra el Dia del Orgullo, aunque su presencia dentro del colectivo y sus necesidades son casi invisibles. La soledad, el VIH, o la homofobia son las batallas que todavía tienen que librar. 

Josep Mesquida, profesor de Trabajo Social de la Universidad de Barcelona y Patrón de la Fundación Enllaç,
Josep Mesquida, profesor de Trabajo Social de la Universidad de Barcelona y Patrón de la Fundación Enllaç,

Josep Mesquida es profesor de Trabajo Social de la Universidad de Barcelona y Patrón de la Fundación Enllaç, desde donde hace tres años promovieron la realización del estudio Personas Mayores Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales en la Ciudad de Barcelona, cuyos resultados aunque no extrapolables al resto del territorio, si apuntaban algunos datos de interés sobre la situación y las necesidades de este grupo de población.

Las personas mayores LGTB mostraban las mismas inquietudes que el resto de mayores, (empeoramiento del estado de salud, perder la independencia…), pero su mayor preocupación tenía más que ver con la forma de abordar los cuidados, y si se hacen respetando su identidad sexual.

Sobre esto, y otros temas hemos hablado en esta entrevista con Josep Mesquida, donde abordamos también el edadismo y la presencia de las personas mayores en la celebración del Día del Orgullo.

-¿Cree que desde el colectivo se da suficiente visibilidad en la celebración del Día del Orgullo a la lucha de las personas mayores LGTB? O ¿Hay una invisibilidad de la gente mayor que pertenece al colectivo?

-El entorno de sociabilidad LGTB se ha construido tomando como modelo la imagen americana, alrededor de los cuerpos perfectos, la juventud, el consumo; de forma que es verdad, o por lo menos muchos de nosotros consideramos que el 28 de junio ha perdido este carácter reivindicativo y por tanto de inclusión de todas las personas que conforman el colectivo, para `venderse´ (por decirlo de alguna manera) a la parte mas comercial del tema.

Es cierto que ahora es más bien una celebración de discoteca y de bares que una reivindicación política. Las personas mayores, igual que las personas LGTB que forman parte de minorías culturales o que no tienen cuerpos perfectos, o que padecen algún tipo de diversidad funcional, han quedado fuera de este circuito mas comercial que lo que hace es rendir culto a los cuerpos.

 

“Se trata de una generación que ha vivido continuamente situaciones de agresión y de violencia, de forma que ahora anticipan la homofobia”

 

-¿Habría que dar un giro a esta celebración y recobrar ese espíritu reivindicativo y poner especialmente el foco en esta gente mayor que en su día estuvo muy marginado en su día, y aprovechar para hablar de ellos?

-Desde mi punto de vista sí. Sobre esto tengo una posición muy clara, posiblemente haya otras personas que opinen que darle este carácter festivo y lúdico es positivo porque ayuda a que la mayor parte de la sociedad entienda mejor la diversidad sexual, pero sí sería muy interesante aprovechar esta fecha y tratar de incorporar dentro del colectivo a aquellas partes que están menos representadas.

Con respecto a las personas mayores, si existe el 28 de junio es porque ellas hace 40 años salieron a la calle, de forma que aprovechar esta festividad para hablar de estas personas desde mi punto de vista sería lo más justo.

También hay que ser positivos y reconocer el esfuerzo que realizan muchas organizaciones y también el sector comercial por aprovechar este momento e incorporar un discurso social. Posiblemente en aquellos lugares donde el 28 de junio este funcionando bien se hayan combinado los dos aspectos: la cosa lúdica y la cosa más política. Confío que con el tiempo estos dos aspectos caminen juntos.

 

“En las residencias no se trabaja el tema de la homosexualidad, entre otras cosas porque no se trabaja el tema de la sexualidad”

 

-En alguna ocasión se ha señalado como las personas mayores del colectivo `deben volver al armario´ al acudir a algún centro para ser atendidos. Desde su punto de vista ¿esto es así?

-En relación a esto, se trata de una generación que ha vivido situaciones de agresión, de discriminación, de violencia claras y lesivas; no estamos hablando de esta homofobia ambiental que posiblemente todavía exista ahora, sino que estamos hablando de agresiones y sobre todo, de un gran menosprecio a lo largo de su vida.

Estas personas anticipan la homofobia, es decir, presienten que en determinados contextos pueden tener problemas, de forma que independiente de si las residencias son o no respetuosas con la diversidad sexual, nuestra mirada cuando pensamos en ellas es la de un lugar en la que no vamos a estar seguros. De forma que anticipamos una homofobia, anticipamos reacciones que a lo mejor no se dan.

Cuando decimos “no queremos volver al armario”, precisamente es eso lo que está ocurriendo, no queremos ir a un entorno donde tengamos que esconder nuestra sexualidad y por tanto nuestra vida. ¿Son estos entornos tan homófobos como intuimos? Pues posiblemente no, posiblemente en las residencias no existan reacciones de ese tipo en la medida que nos imaginamos, pero si lo contamos es porque ya hemos sido menospreciados.

-¿Es partidario de que se hagan residencias exclusivamente para el colectivo?

-Soy partidario de que existan servicios adaptados a los proyectos de vida de todas las personas. De forma que si hay personas que piensan que van a estar mejor en residencias dirigidas al colectivo hay que hacerlas. Soy partidario de que cualquier servicio gerontológico sea un servicio seguro, esto significa que la residencia o bien está gestionada por el colectivo, lo cual es una forma de garantizar un aspecto clave como es el respeto a su identidad sexual; o bien que el personal de la residencia reciba formación, sensibilización y que la residencia tome medidas para que el colectivo esté confortable, seguro y se sienta respetado.

 

Si todo va sobre ruedas, el próximo 26 de diciembre, se abrirá en Madrid la primera residencia de personas mayores LGTB. Un proyecto por el que Federico Armenteros, presidente y fundador de la Fundación 26 de Diciembre, lleva trabajando desde el mismo año de su creación en el año 2010, y que ahora ve como “las cosas que deseas, las puedes conseguir, con constancia y con trabajo”.   

 

-En los centros residenciales se ha implantado la Atención Centrada a la Persona donde adquiere especial relevancia la historia de vida. ¿Desde la ACP se aborda la diversidad sexual?

-El tema de la ACP es una forma de trabajo de políticas sociales que habitualmente se ha dirigido a trabajar con personas con dependencia, y por algún motivo cuando hablamos de personas con dependencia nos olvidamos de la sexualidad, es una dimensión que no existe. La ACP debería contemplar la sexualidad, la afectividad y las biografías.

Desde la Fundació Enllaç, hemos llegado a hacer formación en residencias donde nos hemos encontrado con todo tipo de actitudes, muchas veces se entiende que es necesario trabajar estas cuestiones; y otras muchas que hay cuestiones relacionadas con la dependencia que tienen que ir por delante. Aunque habitualmente desde las residencias somos bien recibidos, tanto por la dirección, como por los equipos técnicos.

Cuando empezamos con las formaciones lo hicimos pensando en el modelo ACP, esta forma de trabajar hace pensar que si centramos la atención en la persona hay que respetarla en toda su dimensión, pero lo cierto es que queda mucho por hacer.

En las residencias no se trabaja el tema de la homosexualidad, entre otras cosas porque no se trabaja el tema de la sexualidad como norma general. Cuando la sexualidad no se trabaja, las minorías sexuales somos invisibilizadas, de forma que para que exista un entorno más inclusivo, deberíamos empezar a hablar de afectos y sexualidades en estos centros.

 

“El alto índice de hombres con resultado positivo en VIH, hace que sea necesario incorporar a las personas mayores como receptoras de acciones preventivas y de sensibilización”

 

-¿Cuáles son los problemas mas urgentes a resolver de las personas mayores LGTB? ¿Qué problemas detectaron en el estudio y los resultados se pueden trasladar al resto del territorio?

-El estudio no tiene una validez estadística que nos permita pensar que sus resultados son aplicables a toda la población LGTB o a todos los lugares. En cualquier caso se trata de un estudio exploratorio cuyos resultados apuntan a cosas que deben ser apuntadas como posibles.

Entre las necesidades que detectó el estudio, señalar que estamos hablando de una generación que no va a `volver al armario´, porque toda su vida ha estado luchando precisamente por salir, de forma que la primera necesidad tiene que ver con la participación o la presencia política.

En segundo lugar, y desde el punto de vista de la salud, hay una serie de cuestiones mas relacionadas con la salud física y las necesidades sociales que afectan mas al colectivo, que al resto de la población; por ejemplo hay un índice altísimo de hombres con resultado positivo al VIH y de mujeres que han dejado de tomar medidas preventivas relacionadas con la atención médica ginecológica.

Desde el punto de vista social, da la sensación (habría que hacer mas estudios que lo constataran) en base a los datos que tenemos, que hay personas que viven en una situación de mayor aislamiento y soledad que el resto de la población, entre otras cosas porque el VIH en esta generación ha hecho estragos y eso significa una gran perdida de capital social.

-¿Dentro del colectivo hay mucha diferencia entre hombres y mujeres homosexuales?

-Nuestro estudio en la línea con el resultado de otros estudios no detecto grandes diferencias, aunque constató que las mujeres lesbianas sufren una situación de mayor discriminación que los hombres gays. Pero en nuestro estudio que básicamente se nutrió de los datos de personas que pertenecían a asociaciones esta diferencia no era muy grande. Sí hemos detectado diferencias muy grandes entre las personas gays y lesbianas y las personas trans y bisexuales. Parecería que estas padecen situaciones de mayor marginación relacionadas con el aislamiento y la soledad.

 

“Hay que fomentar las relaciones intergeneracionales para sensibilizar a las personas jóvenes LGTB sobre la situación de los mayores”

 

-¿Qué medidas habría que adoptar desde los servicios de atención de base para este colectivo?

-Teniendo en cuenta los resultados del estudio y la gran incidencia del VIH en este colectivo, sería necesario incorporar a las personas mayores como receptoras de acciones preventivas y de sensibilización del VIH.

También recomendamos en el estudio que se hagan acciones dirigidas a fomentar los contactos intergeneracionales, las personas jóvenes del colectivo deben ser más sensibles respecto a la situación de las personas mayores. El edadismo esta muy presente, las personas jóvenes LGTB no son demasiado conscientes, y parece que no tengan muchas ganas de conocer las realidades de las personas mayores de ese colectivo. Estamos hablando de medidas concretas. Posiblemente sería interesante extender las acciones de sensibilización a todos los servicios gerontológicos, tal vez desde una perspectiva mayor, o desde la perspectiva de la ACP.

Creo que sería interesante también experimentar con otros modelos de convivencia: cohousing, apartamentos con servicios, este tipo de servicios mas autogestionados.

-¿Requieren las personas mayores LGTB una atención especifica?

-No. Lo que cambia es la forma de prestar esta atención de unos grupos a otros. ¿Qué es lo que hace que requieran unas políticas específicas? El hecho de que tengan historias de vida con mayores episodios de discriminación y menosprecio y de que actualmente parece que los servicios siguen siendo poco respetuosos con la diversidad. Por ejemplo: cuando voy a una residencia y no se habla acerca de mi vida sexual; o me preguntan quien es mi esposa para poder contar con ella, si tengo un problema de salud; o cuando no se incluye la celebración del 28 de junio en la agenda de actividades igual que otro tipo de eventos; o cuando me ponen una película de video, y muy pocas veces refleja la realidad del colectivo LGTB. ¿Son necesidades específicas? Yo creo que son cosas importantes.

Si nos limitamos al tema de las necesidades son las mismas que el resto, lo que tenemos son biografías y circunstancias diferentes, que hacen que tengan que pensar en nosotros de otra manera.

 

“En la medida que se trabaja en la aceptación de la diversidad, mayor es la adaptación de estas personas en los centros”

 

-¿Qué inquietudes tienen?

-Yo no conozco a ninguna persona heterosexual que ante la posibilidad de tener que entrar en una residencia haya dicho que “va a tener que volver al armario”, hay otros temores, otro tipo de cosas. Pero cuando yo me planteo entrar a una residencia, es un recurso donde a lo mejor no voy a poder ser igual de libre que en mi casa, en relación a cuestiones que personas heterosexuales estarían satisfechas.

Por ejemplo, atendimos un usuario en nuestra Fundación que nos decía que no había podido hablar sobre su vida con una trabajadora porque le parecía que no era respetuosa con su identidad sexual, y además nos contaba que le habían puesto en una mesa en la que compartía espacio con otro residente que no dejaba de hacer chistes de maricones. ¡Bueno este tipo de cosas! En la medida que se trabaja en la aceptación de la diversidad, mayor es la adaptación de estas personas en los centros.

-¿Cree que se utilizan términos mas despectivos cuando se habla de mayores LGTB que cuando se hace de los jóvenes del colectivo? ¿Parece que los mayores son maricas y los jóvenes gays?

-Las expresiones se combinan, de forma que cuando miramos a personas LGTB mayores vemos a personas donde se da una doble discriminación, una generalista y otra sobre la edad, y que el modelo aceptable de las personas LGTB habla de una persona joven con capacidad económica, y con autonomía respecto a su vida. Cuando no ocurre esto es una desviación, de forma que la opresión es mayor. Pero efectivamente la discriminación o el menosprecio o el uso de palabras inadecuadas es peor entre las personas mayores LGTB, posiblemente sean también con los emigrantes o pobres LGTB, estamos apuntando a cuestiones donde coinciden.