• Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

GESTORES, PROFESIONALES Y FAMILIARES REPASAN LAS CUESTIONES ESENCIALES QUE DEBEMOS FORMULAR

Residencias para mayores, qué preguntar para acertar en su elección

Elegir una residencia de personas mayores no es un tema que deba tomarse a la ligera. Hemos preguntado a gestores de grupos residenciales, a los trabajadores y familiares qué preguntas son esenciales para elegir una residencia y por qué deberíamos formularlas. Este es el resultado.

Las instalaciones y el entorno deben favorecer que el residente se encuentre como en casa.
Las instalaciones y el entorno deben favorecer que el residente se encuentre como en casa.

Elegir una residencia de mayores, que se adapte a las necesidades de la persona que va a ingresar en ella no es un tema que deba tomarse a la ligera. En España hay más de 200.000 plazas residenciales tanto públicas como privadas. Para escoger la más adecuada, sobre todo en el caso de las privadas, ya que en las públicas la capacidad de elección es limitada, hay que tener en cuenta factores como las instalaciones, la formación y ratio del personal, el régimen de visitas de los familiares, o la alimentación.

Según el I Barómetro de HGS sobre residencias para personas mayores, elaborado en el 2017 por el Grupo Papelmatic, en el que participaron gestores de residencias y familiares de usuarios y en que se les preguntó que factores pensaban que determinaban la elección de un centro residencial, el equipo de profesionales era clave tanto para el 87% de los familiares, como para el 70% de los gestores. El segundo factor sería para ambos grupos la higiene (37% para gestores, y 59% para familiares); mientras que el tercer punto variaba: para los familiares era el precio (38%), y para los gestores era la seguridad (22%).

Algunos de estos factores pueden detectarse con una visita al centro, algo que según Jesús Cubero, secretario general de la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE), “la visita al Centro es lo primero que debemos solicitar. En aquellos en los que detectemos problemas para realizar visitas a las instalaciones... mala señal”. En cuanto al precio Cubero cree que “pasa a un segundo plano, siempre que se pueda afrontar la cantidad solicitada. Estamos hablando de la calidad de vida de nuestros familiares, de su alimentación, de sus cuidados y de su dignidad; y hay que desconfiar de los centros donde “nos ofrezcan servicios excelentes” a unos precios que nosotros mismos sabemos que es imposible ofrecer. En este caso, más que nunca... lo barato sale caro, y el precio que paguemos debe estar acorde con los servicios que vamos a recibir”.

mayor_actual_mayorescomiendoLa comida, su elaboración si es catering o no, y si disponen de menús adaptados a las necesidades de los residentes, es un punto importante a tener en cuenta para acertar en la elección de una residencia.

Pero ¿Qué preguntas debemos formular para acertar en la elección de una residencia? Y ¿Por qué debemos realizarlas?

 

¿Qué preguntaría un gestor?

 

Jesús Cubero, secretario general de AESTE

Para el secretario general de AESTE además de la visita, deberíamos preguntar por el régimen de visitas del Centro, los tramos horarios en que es posible visitar a nuestros mayores, no siendo buena señal si limitan la visita a unas pocas horas al día, ya que “para una persona mayor, es fundamental sentir de forma permanente el contacto con su familia, y sentirse parte de la misma aunque su entorno domiciliario haya cambiado”.

En este sentido, la forma que tiene el Centro de comunicarse con las familias es también algo a valorar. La utilización de Apps que permiten acceder a la información diaria de los mayores, facilitan ese vínculo y la seguridad de que el familiar está en las mejores manos posibles.

Otro de los temas por el que hay que interesarse es sobre el personal del Centro, su plantilla, su cualificación profesional y poder conocer de primera mano la forma en que trabajan con los mayores. Además de las opciones de terapia ocupacional individualizada que existe en el centro, así como los servicios de fisioterapia, o la planificación de actividades culturales y de ocio existentes.

El régimen alimentario es otro de los puntos que hay que valorar, qué número de comidas hacen al día, conocer las opciones de menús disponibles, y hacer una valoración y seguimiento de la nutrición que se ofrece.

Por último, Cubero añade dos cuestiones más: La existencia de comités de ética donde una serie de expertos analiza cualquier situación complicada o dudosa que pudiera darse; y la implantación de programas de reducción de sujeciones, o acompañamiento psicológico a la familia en la última etapa de vida del mayor. “Este tipo de programas van un paso más allá de la excelencia en el trato a las personas. Hablamos ya no de un nivel asistencial, sino de un nivel ético en el cual se garantiza que todos los pasos previos están dados con la excelencia necesaria”.

Gustavo García, vicepresidente Fundación Vitalia Home

Para Gustavo García, además del precio, deberían valorarse cuestiones como la proximidad al domicilio familiar, ya que para éllas residencias deben considerarse servicios de proximidad. Por ello la cercanía y accesibilidad para los familiares debe ser el primer elemento a considerar, ya que mantener el contacto con familiares y amigos, y la vinculación con el entorno, es esencial para el estado emocional y la calidad de vida de los residentes”.

La segunda cuestión que plantearía, estaría vinculada al modelo de atención que ofrece el centro, y que debería ser de Atención Centrada en la Persona (ACP). “Que el centro disponga de espacios con ambientes hogareños, evitando la masificación, para favorecer la atención personalizada. Que contemple elementos como el tutor personal, la existencia de un Plan de Atención Individualizado permanentemente actualizado a cargo de un completo equipo multidisciplinar, con información al familiar de referencia, un Plan de Cuidados que tenga en cuenta no solo lo que la persona necesita, sino cómo quiere la persona recibir esos cuidados; un plan de actividades de ocio y tiempo libre significativo, que ofrezca oportunidades para desarrollar aficiones y motivaciones de los residentes. Y que el residente pueda tomar decisiones (elección de menú, actividades que desea realizar, posibilidad de opinar y participar en las dinámicas del centro...)”.

Y la tercera cuestión estaría relacionada con la seguridad y la dignidad, con instalaciones totalmente accesibles y seguras; con mobiliario ergonómico, cómodo y que evite sujeciones, sin que merme la seguridad; y con una política de reducción de sujeciones a partir de estos elementos del entorno y de la atención próxima (reduciendo los desplazamientos). Todo esto eliminaría la necesidad de sujeciones o contenciones físicas o farmacológicas, sin merma de la seguridad de los residentes, ya que atenta contra su dignidad y su bienestar. Hay que facilitar la accesibilidad a patios y zonas ajardinadas para que los residentes puedan disfrutar del paseo y de la convivencia al aire libre.

Juan Vela, presidente de Lares Federación

Para el presidente de la Federación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores del Sector Solidario (Lares Federación), lo primero sería visitar varias residencias antes de tomar una decisión, donde podamos ver las instalaciones (si dispone de espacios al aire libre, la amplitud de las habitaciones), si dispone de servicio de cocina propio, el estado del mobiliario y las ayudas técnicas que tiene para el residente, entre otras cosas. Durante la visita, podremos intentar averiguar también el ambiente y la relación entre los residentes y el personal, si hay cordialidad, respeto...  

Además es importante ver su proximidad al domicilio del familiar de referencia, y el acceso a medios de transporte. Por ultimo averiguar si trabaja o no con sujeciones, y los profesionales que hay en cada área de la residencia.

DomusVi

Para DomusVi, uno de los grandes grupos residenciales de España, la primera pregunta clave que deberíamos formularnos es si ¿esa persona estará mejor atendida en la residencia que en casa?

Si optamos por la residencia, según la Compañía lo primero que habría que ver es si el centro dispone de un equipo multidisciplinar que acompañe al residente desde su entrada; que cumple con la legislación vigente en cuanto a ratios de personal y que estos cuentan con la formación adecuada. Otro aspecto importante es el precio del centro, que debe responde a la calidad de los servicios ofrecidos, “antes de firmar el contrato es bueno cerciorarse qué es lo que incluye la tarifa, para evitar sorpresas”, señalan desde DomusVi.

mayor_actual_tallerterapeuticoEs preferible que la residencia cuente con espacios en el exterior, para que la persona mayor pueda participar en actividades al aire libre, o simplemente pasear.

¿Y los trabajadores?

 

Diego Ayuso, Consejo General de Enfermería

A la hora de determinar los elementos para elegir una residencia, primero habría que considerar según  Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Enfermería, “si los residentes son asistidos y necesitan cuidados; o si son autónomos y no precisan cuidados de enfermería”.

En el caso de estos últimos, según el representante del personal de enfermería, los elementos determinantes para elegir centro residencial serán los del ámbito hotelero: tipo de habitación, instalaciones, cocina y alimentación, gimnasio, etcétera. No precisando ningún servicio asistencial ni de cuidados y por tanto desde el punto de vista de enfermería no habría más consideraciones.

En cambio, para los pacientes residentes asistidos y con necesidades de cuidados, hay aspectos muy importantes a considerar, como los ratios de personal auxiliar de geriatría o de enfermería por residente asistido, ratios de enfermeras por residente asistido, que exista enfermería en todos los turnos (mañana, tarde y noche), y que la residencia cuente con servicio médico al menos en turno diurno (mañana y tarde).

“Un residente asistido o con patología crónica (son la mayoría), precisa de cuidados de enfermería y un enfoque multidisciplinar (apoyando la atención en otros profesionales como médicos, fisioterapeutas, trabajo social, etcétera) para cubrir las necesidades que tiene descubiertas, por tanto la presencia en el centro de enfermeras suficientes para proporcionar la atención integral al residente es clave con un enfoque holístico, bio-psico y social”, concluye Ayuso.

Ana Lima, presidenta de Consejo General de Trabajo Social

Lo primero que habría que hacer, según la presidenta del Consejo General de Trabajo Social, antes de emprender la búsqueda de una residencia “es una valoración profesional de la necesidad del mayor. ¿Qué le aconseja el profesional? ¿Cuál es su diagnóstico social? ¿Qué tipo de centro sería el más idóneo? Ya que es necesario contar con la valoración del profesional”.

La segunda consideración que habría que hacer en su opinión, es la proximidad que tiene la residencia del domicilio, si su situación le va a permitir contar con nuestras redes de apoyo, si  podremos ir a visitarle con asiduidad. “Esto es muy importante para que sus vínculos sigan estando presentes”.

Otra de las cuestiones fundamentales que deberemos plantearnos es, según Ana Lima, de orden económico, ¿A qué tipos de ayudas y prestaciones tiene derecho?, esto es necesario para valorar el impacto económico que puede suponer para el mayor o su entorno.

Y por último informarnos de qué servicios dispone el centro a elegir. “Hay que estar seguros de que cumple los requisitos, las prestaciones, que el profesional consideró al hacer el diagnóstico social”, concluye Lima.

Raquel G. Alguacil, Responsable de Rehabilitación y Terapia en Albertia.

“Desde mi experiencia en el sector, creo que a día de hoy se torna fundamental a la hora de elegir una residencia, conocer su programa de terapias no farmacológicas, orientadas tanto al mayor como a sus familias, con el objetivo principal de mantener activa a la persona para que conserve su independencia física, cognitiva y emocional, además de resultar un apoyo para el cuidador”, señala la responsable de Rehabilitación y Terapia de la residencia Albertia Moratalaz.

Para Alguacil, el desarrollo de este programa debe girar en torno a la Atención Centrada en la Persona, donde cada mayor del centro es único, por lo que cada uno se le asignará unas terapias, determinadas por la Valoración Geriátrica Integral que ha de realizar en los primeros días del ingreso un equipo interdisciplinar formado por el médico, DUE, fisioterapia, psicólogo, terapeuta ocupacional, gerocultoras, trabajador social, etcétera. Aunque el residente, con su capacidad de autodeterminación, es quien decide en última instancia si quiere participar en las terapias propuestas. Los profesionales de las residencias deben estar cualificados para manejar casos de negativa y ofrecer otras alternativas atractivas para los mayores.

Además, es importante conocer cómo se desarrollará el plan de cuidados de la persona mayor que ingresa, la periodicidad de las valoraciones, la información que recibirá la familia o la implicación requerida, entre otros.

En esta línea de trabajo de la ACP habría que conocer la política de contenciones que tiene la residencia, añade Alguacil. Actualmente existen diversas Normas/Acreditaciones que certifican que se realizan cuidados en demencias sin sujeciones físicas y/o químicas, lo que aporta un plus en la calidad del servicio de gran importancia.

 

Geriatric nurse looking at pictures with seniors in nursery homeLa relación entre el personal y el residente debe ser cordial y respetuosa, es importante que nos fijemos en este aspecto.

¿Y las familias?

 

Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias

Por su parte desde la Asociación Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias de la Comunidad de Madrid, la primera cuestión sobre la que deberíamos obtener información sería sobre las instalaciones y el equipamiento del centro, así como de su mantenimiento. Deberíamos obtener información sobre las habitaciones, si son individuales o dobles, su tamaño, el mobiliario, si tiene televisión, teléfono, ventana o terraza (aquí también si tiene persiana, que tipo de cristal); el baño, si es compartido, si tiene ducha geriátrica, acceso a eleva retretes etcétera; sistemas de climatización en las habitaciones y zonas comunes, sistemas de vigilancia en los accesos a la residencia, plan de emergencias y evacuación, etcétera. “Todo ello debe quedar recogido en el contrato que firmemos y debemos poder visitar las instalaciones en su totalidad”, señalan desde la Asociación.

El segundo punto sobre el que interesarse sería conocer los protocolos y registros que se tienen en la residencia. Protocolos sobre caídas, atención a residentes inmovilizados o con incontinencia; de traslado a servicios de urgencias, ante un fallecimiento, ante la desaparición de residentes, de higiene personal, de información a la familia. Si utilizan medidas de sujeción y en caso afirmativo qué protocolo. Y registros sobre curas diarias, control de Sintrom, etcétera, y del libro de incidencias de gerocultores, de DUES o de otros profesionales, los de entradas y salidas de los residentes, de visitas, etcétera.

Otras cuestiones a valorar serían la capacidad total de residentes y la ocupación del momento, si también es un centro de día; los servicios que ofrece (peluquería, podología, acompañamiento a hospital…) si son gratuitos o no; las actividades programadas (atención psicológica, fisioterapia, terapia ocupacional o cognitiva) el número de veces al día y la duración de cada actividad; y si cuentan de un programa de animación sociocultural en el que puedan participar los familiares.

Sobre la presencia de estos y su relación con el centro es necesario conocer el horario y las facilidades que se dan en la residencia para que los familiares puedan estar presentes en las actividades diarias de los residentes.

Otros temas fundamentales sobre los que informarse según esta Plataforma es sobre la comida, si es de catering o hecha en la residencia; sobre la atención médica, en este sentido conocer el modelo de Programa de Atención Individualizada (PAI) que exista normalizado en la residencia; y sobre los profesionales, el organigrama del centro, su formación, categoría profesional, ratio y asignación por turnos, o la antigüedad de los trabajadores en la empresa, cuestión esta ultima que consideran vital para determinar el buen funcionamiento de la Residencia.

Por último, asegurarse de que la residencia facilita la realización del Testamento Vital, si existe un consejo de usuarios o residentes; conocer y pedir el Reglamento de Régimen interior; y los contratos entre la Residencia y la Administración.