• Lunes, 22 de Octubre de 2018

COMPARECENCIA DEL SECRETARIO DE ESTADO EN EL PACTO DE TOLEDO

Las aclaraciones de Octavio Granado sobre el IPC

El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, compareció en la Comisión del Pacto de Toledo para explicar el estado del Fondo de Reserva. De paso, aclaró sus declaraciones sobre la indexación de las pensiones al IPC.

El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado.
El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado.

El martes pasado, el secretario de Estado de Seguridad, Social Octavio Granado, compareció ante la Comisión del Pacto de Toledo para explicar el estado de las cuentas del Fondo de Reserva.

El diálogo con los diputados derivó en una exposición de la situación del sistema de pensiones, y dio oportunidad a Granado de explicar las declaraciones que levantaron tanta polvareda sobre los "efectos perversos" que a su juicio trae indexar las pensiones al IPC.

En un discurso casi pedagógico, explicó a los diputados su posición al respecto, que reproducimos aquí por su interés.

"Yo no creo que la base de los sistemas de reparto sea el empleo. La base de los sistemas de reparto es una demografía relativamente estable. La crisis de los sistemas de reparto en pensiones viene por la crisis demográfica. En el momento en que la base de la pirámide se estrecha y la cúspide gana peso, porque aumenta la esperanza de vida, es cuando el sistema de reparto entra en crisis.

Coincido con las proyecciones demográficas de la AIReF que dicen que España no va a ser nunca Japón. En España hay más de un 10% de inmigrantes ya. La sociedad japonesa rechaza la inmigración.

Y los partidos políticos que lanzan mensajes contra la inmigración están haciendo la peor de las demagogias. Porque un país con la tasa de natalidad que tenemos necesita políticas muy serias de ayuda a la familia, sabiendo de antemano que esas políticas solo tienen efecto a medio plazo, y políticas muy serias de inmigración. La inmigración nos va a recomponer la base demográfica del sistema de pensiones. Esto contribuye a desdramatizar el problema.

Cuando yo defendía la reforma del 2011, todas las proyecciones de gasto que presentaba estaban basadas en que las pensiones subían el IPC todos los años. Cuando yo hablo de efectos perversos de la indexación al IPC me refiero a aquellos efectos no buscados.

¿Qué pasa cuando utilizamos un indicador mensual (el IPC de noviembre) para revalorizar pensiones?

Pues que un gobierno puede decidir tomar medidas en octubre porque eso le permitirá rebajar la factura de las pensiones y dejar que suba el gasto en diciembre para luego tomar medidas de nuevo en octubre. Eso es un efecto perverso, por eso algunos especialistas defienden que hay que hacer la media de los IPC mensuales.

Y si hacemos la media de los IPC mensuales qué pasa. Pues que los últimos meses del año el Gobierno puede distraerse más y puede permitir un exceso de gasto.

El IPC puede tener un efecto tan perverso que si un año la inflación va por debajo a la que se ha estimado inicialmente, el gobierno puede estar interesado en promover medidas que aumenten los precios. Porque sabe que no tiene ningún coste en la factura de las pensiones.

Esto es a lo que refería al hablar de efectos perversos.

Lamento que mis palabras hayan dado lugar a tanta polvareda, porque yo estoy absolutamente de acuerdo con la recomendación que se está estudiando acordar en  esta comisión (la del Pacto de Toledo).

Al margen de estas declaraciones, el secretario de Estado informó de que A finales de 2017 había 8.085 millones; hoy, 8.061 millones, según el Ministerio de Trabajo. Para el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, en esas pérdidas ha tenido un papel muy importante la gestión del Gobierno anterior. 

Pero lo cierto es que la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) para estimular la economía, a base de abaratar el dinero, hundió la rentabilidad de la deuda pública. A esto hay que sumar que Mario Draghi, máximo responsable del BCE, también fijó que el dinero que depositaba en sus arcas —y en los bancos centrales del área monetaria— las entidades financieras y los Gobiernos tendría rentabilidades negativas: el -0,4%. Estos cambios han sido claves en la gestión de los recursos del fondo de reserva en los últimos años, que ha pasado de ejercicios con grandes rendimientos (2012, 2014 o 2015) en sus inversiones a perder este año, según la valoración de precio de mercado, 24 millones de euros.