• Lunes, 10 de Diciembre de 2018

ENTREVISTA. RAFAEL DOMÉNECH RESPONSABLE DE ANÁLISIS MACROECONÓMICO DE BBVA RESEACH

"Nuestros responsables políticos deben explicar bien que no podemos poner en riesgo las pensiones futuras"

Rafael Doménech es uno de esos nombres que siempre salen a relucir cuando se habla de pensiones. Formó parte del Comité de Expertos sobre el Factor de Sostenibilidad y ahora explica a MayorActual su visión sobre las posibilidades del sistema y las medidas a adoptar.

Rafael Doménech responsable de Análisis Macroeconómico de BBVA Reseach.
Rafael Doménech responsable de Análisis Macroeconómico de BBVA Reseach.

-¿Qué opina de la retirada del factor de sostenibilidad para el cálculo de las pensiones?

España es uno de los países en los que afortunadamente mayor es la esperanza de vida a partir de los 65 años (19,4 años en hombres y 23,6 años en mujeres), que aumenta a razón de más de un año cada década. Esto implica un reto para la sostenibilidad del sistema de pensiones. Por esta razón es necesario introducir cuanto antes un factor de sostenibilidad que corrija automáticamente la pensión inicial en función del aumento de la esperanza de vida. Este factor no tiene efecto si el trabajador decide retrasar su edad de jubilación en la misma proporción que aumenta su esperanza de vida.   

-¿Y de la medida de vincular la subida de las pensiones al IPC?

Lo ideal es que las pensiones se actualicen con la inflación. Pero para evitar la presión sobre el gasto que ello supone es imprescindible adoptar medidas compensadoras apropiadas. Si queremos proteger las pensiones de la inflación, como cualquier otro seguro hay que pagar una prima por ello. En el caso de un sistema de pensiones de reparto pasa por contener el gasto retrasando gradualmente la edad de jubilación y por reducir la pensión inicial en relación al salario sobre el que se ha cotizado (la tasa de reposición). Hay que tener en cuenta que actualmente cada nueva pensión entra con un déficit actuarial en el sistema, ya que ningún trabajador, incluso con las carreras más largas, cotiza lo suficiente como financiar su pensión a lo largo de toda la esperanza de vida en el momento de su jubilación.   

mayor_actual_doménech 1Para Doménech es necesario adoptar cuanto antes un sistema de reparto con cuentas individuales o nocionales, como en Suecia

-Hace poco usted dijo que en materia de pensiones el reto era crear empleo de calidad y productivo. ¿Cómo se hace eso?

-El aumento del empleo no resuelve el problema, porque se contrae una obligación futura cuando esos trabajadores pasen a ser pensionistas, pero ayuda a suavizar la transición demográfica. Esto es lo que pasó con el baby-boom o la inmigración, y por eso el problema de sostenibilidad de las pensiones no apareció antes. Con el crecimiento de la productividad tampoco se resuelve el problema, pero es necesario para que la reducción gradual en la tasa de prestación del sistema de pensiones se haga con pensiones crecientes. La tasa de prestación es el ratio entre pensión media y salario medio (el 64,2% en España en 2016 casi 20 puntos por encima del promedio de la UE) y tendrá que disminuir como consecuencia del aumento futuro del número de pensionistas respecto al de cotizantes.

Para aumentar el empleo y la productividad es necesario un mercado de trabajo más eficiente y equitativo. Hay que mejorar las regulaciones laborales para reducir la tasa de desempleo y de temporalidad, las políticas activas de empleo, y el proceso de intermediación entre la demanda de trabajo de las empresas y la oferta de los trabajadores. Es necesario mejorar también la cualificación reduciendo el fracaso escolar y el abandono temprano, y mejorando la formación profesional, continua y universitaria.

Hay que aumentar la competencia entre empresas en los mercados de productos y eliminar barreras al crecimiento de las empresas para favorecer el aumento de su productividad, invertir más en tecnología, aprovechar las enormes ventajas de la revolución digital y competir en mercados globales. El sector público necesita contribuir a la mejora del empleo y de la productividad reduciendo las cargas administrativas, mejorando las regulaciones y aumentando su eficiencia. Tiene que modernizarse y liderar el proceso de transformación tecnológica.         

-¿Qué medidas podrían tomarse para equilibrar el sistema de Seguridad Social?

Para afrontar el reto de la sostenibilidad es necesario anticiparse ya y diseñar mecanismos automáticos que aseguren que este proceso se hace gradualmente y no de una manera brusca y traumática mediante reducciones en la cuantía de las pensiones, como ha ocurrido en países como Grecia o, en menor medida, Portugal. La sostenibilidad del sistema es una condición absolutamente necesaria para que el sistema proporcione pensiones suficientes en el presente y en el futuro. Para ello es necesario adoptar cuanto antes un sistema de reparto con cuentas individuales o nocionales, como en Suecia, ir retrasando la edad de jubilación progresivamente y aplicar todas aquellas medidas que, aun teniendo un impacto presupuestario pequeño, permiten mejorar el funcionamiento del sistema, como eliminar el desequilibrio que suponen muchos regímenes especiales. En una sociedad mucho más igualitaria en las tasas de empleo por género hacia la que avanzamos, hay que plantear para las futuras generaciones la sustitución de la pensión de viudedad por ayudas temporales por fallecimiento de la pareja, como ya han hecho otros países.     

"El sistema público no tiene recursos para financiar pensiones mínimas de 1.084 euros"

 

-Desde algunos grupos como la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones se esgrime la Carta Social Europea para pedir pensiones mínimas en 1.084 euros. ¿Qué opina de esto?

Por encima de un nivel mínimo de subsistencia, la suficiencia de las pensiones es un concepto relativo, que cambia en el tiempo y de unas sociedades a otras. 1.084 euros tienen una capacidad de compra muy distinta en Dinamarca que en España, en el País Vasco o en Extremadura, en una gran ciudad que en un pueblo pequeño. La pensión mínima debe eliminar el riesgo de pobreza absoluta y debe guardar una determinada proporción respecto a la renta per cápita en la mediana. Por lo tanto debe aumentar a medida que lo hace la renta per cápita, incluso por encima de la inflación.

Aquellas personas que no alcancen una pensión contributiva por encima de la mínima deben recibir el complemento necesario para alcanzarla. Este complemento debe financiarse con impuestos suficientemente amplios (IRPF o IVA) y detallarse con total transparencia para los pensionistas que las reciban, de manera que se ponga en valor la solidaridad existente y se diferencien las pensiones mínimas de aquellas enteramente contributivas. Debemos aspirar a que la renta per cápita y la pensión mínima sea lo más elevada posible, aumentando el empleo y la productividad, pero en este momento el sistema público no tiene recursos para financiar pensiones mínimas de 1.084 euros. Y aumentar los impuestos para financiar una pensión mínima tan elevada reducirá el crecimiento del empleo y de la productividad, justo lo contrario de lo que necesitamos para asegurar pensiones mayores en el futuro.

-Algunas de las opciones sobre la mesa son las cuentas nocionales. ¿De qué se trata?

-Las cuentas nocionales o individuales son un sistema en el que las cotizaciones pagan las pensiones en el presente y dan lugar a derechos futuros, que se van apuntando en una cuenta individual sobre los que calcular la pensión inicial en el momento de la jubilación. Esa pensión inicial se debe calcular teniendo en cuenta las proyecciones de ingresos del sistema durante toda la esperanza de vida del nuevo pensionista.

Con las cuentas nocionales o individuales el sistema sigue siendo público, de reparto y progresivo, por la existencia de pensiones mínimas. Al ser de reparto, pueden ponerse en marcha de manera gradual, por ejemplo como hizo Suecia durante 10 años. Además mejora la contributividad y transparencia, lo que hace que sea más sencillo y fácil de entender. Eliminan incertidumbres, porque lo trabajadores van recibiendo una proyección de su pensión a lo largo de toda su carrera laboral, y ayuda a percibir las cotizaciones sociales como un ahorro y no como un impuesto, lo que incentiva el crecimiento del empleo y de la productividad.

Además fomenta la prolongación de la vida laboral, mediante la edad flexible de jubilación. De manera anticipada cada trabajador sabe cuánto aumenta su pensión por cada año que decide jubilarse más tarde. Todo ello redundaría en pensiones medias mayores a largo plazo aunque la tasa de prestación (la pensión media sobre salario medio) sea inferior como consecuencia de la disminución del ratio de cotizantes sobre pensionistas.

"Es necesario que la Seguridad Social cree cuentas individuales de capitalización de adscripción automática"

-¿Cree que todos los trabajadores tendrían posibilidades de ahorro con la calidad del empleo actual?

-Creo que sí y sería mucho más fácil con las medidas que he señalado anteriormente para mejorar la calidad y productividad del empleo. La sociedad española ahorra bastante (por ejemplo, con la compra de viviendas) y puede hacerlo más, de manera gradual, pensando en la vejez. Lo importante es comenzar con una pequeña cantidad cuando se empieza a trabajar e ir aumentándola lenta y gradualmente a lo largo de la toda la vida laboral. Como existe ya en el Reino Unido, es necesario que la Seguridad Social cree cuentas individuales de capitalización de adscripción automática, con aportaciones del trabajador y de las empresas en las que vaya trabajando a lo largo de su carrera laboral, permitiendo que el trabajador elija entre la gestión pública, sindical o privada del ahorro acumulado.     

-Cree que sin la presión de los jubilados en la calle se hubieran tomado las mismas medidas en materia de pensiones. (subidas del 1,6%, retirada del factor de sostenibilidad, vinculación al IPC).

-Posiblemente no, pero la sociedad española debe comprender y nuestros responsables políticos deben explicar bien que no podemos poner en riesgo el sistema y las pensiones futuras. Es un pilar básico del Estado de Bienestar. Sería una irresponsabilidad gastar todos los recursos hoy y aumentar la deuda pública de manera creciente para financiar unas pensiones muy generosas en el presente que no podamos pagar en el futuro. Sería muy injusto y poco equitativo dejar a las generaciones futuras la losa de tener que atender el coste financiero de esa enorme deuda junto con un sistema que solo pueda financiar peores pensiones. Por eso es necesario buscar un equilibrio en el reparto de la carga entre los pensionistas actuales y futuros, y entre los contribuyentes actuales y futuros, ya que ellos son los que con sus cotizaciones financian las pensiones contributivas y con sus impuestos los complementos necesarios para alcanzar la pensión mínima.   

-¿Es inevitable que los pensionistas españoles de mañana tengan peores pensiones que los actuales?

-En absoluto. Con las medidas adecuadas podemos y debemos intentar construir una sociedad más próspera y equitativa, en la que todos los ciudadanos puedan aspirar a un mayor progreso. Por supuesto también los pensionistas, al igual que resto ciudadanos, sean jóvenes o adultos. Para ello es crucial generar más riqueza con más empleo y productividad. Cuanto más éxito tengamos con las reformas necesarias para conseguirlo, mayores podrán ser los salarios que financian las pensiones con sus contribuciones. Y más elevadas podrán ser todas las pensiones.