• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

REAL, HEREDADA Y MENGUANTE

Siete preguntas sobre la brecha de género en pensiones

El informe ¿Hacia la progresiva reducción de la brecha de género en las pensiones contributivas? confirma la brecha de género en pensiones, matiza que es heredada de las condiciones laborales de las mujeres en el pasado, y que cabe pensar que irá disminuyendo.

La brecha de género en pensiones existe, pero está disminuyendo.
La brecha de género en pensiones existe, pero está disminuyendo.

El Instituto BBVA Pensiones ha publicado el informe ¿Hacia la progresiva reducción de la brecha de género en las pensiones contributivas? de las expertas independientes Mercedes Ayuso y Elisa Chuliá. En el documento se explica que la situación de desventaja de la mujer en las pensiones contributivas no es porque tengamos un sistema discriminatorio contra las mujeres, sino fundamentalmente de acusadas diferencias en los comportamientos laborales entre hombres y mujeres durante su trayectoria vital. Según el estudio, las diferencias de género en el mercado de trabajo han disminuido sustancialmente en las últimas décadas y cabe prever una progresiva reducción de la brecha de género en pensiones, aunque, mientras estas últimas mantengan su carácter contributivo, la brecha solo puede desaparecer si se alcanza la igualdad plena entre hombres y mujeres en el mercado laboral.

El documento incorpora 7 preguntas sobre la brecha de género en pensiones que reproducimos por su interés.

1. ¿Qué es y cómo se mide la brecha de género en pensiones?

La brecha de género en pensiones es un concepto amplio que pretende medir las diferencias (actuales y pasadas) en el ámbito de las pensiones entre hombres y mujeres. No es acertado hablar de la “brecha de género en pensiones” sin especificar cuál es el indicador que se utiliza para describirla y, en particular, cuál es el colectivo de referencia.

En este sentido, cabe distinguir entre la “brecha de género entre pensionistas” y la “brecha de género en pensiones entre la población mayor”. El primer indicador mide las diferencias de ingresos por pensiones entre hombres y mujeres pensionistas. El segundo, en cambio, ofrece una medida de las diferencias de ingresos por pensiones entre los hombres y las mujeres mayores, teniendo en cuenta toda la población, y por tanto, independientemente de que perciban o no una pensión.

Es decir, el segundo indicador incorpora también información sobre la cobertura de las pensiones en el total de población de mayor edad. En principio, cuanta más diferencia de cobertura en pensiones exista entre hombres y mujeres, y cuanto mayor sea la distancia en el importe de las pensiones entre hombres y mujeres pensionistas, más amplia será la brecha.

2. ¿Es la brecha de género en pensiones mayor en España que en otros países europeos?

La respuesta depende del indicador que manejemos. Si utilizamos el indicador de la “brecha de género entre pensionistas”, España se encuentra por debajo de la media; es decir, presenta un grado de discriminación (34%) menor que países como Alemania (45%), Holanda (42%), Reino Unido (40%), Austria (39%) y Francia (36%).

Ahora bien, si se toma como referencia el conjunto de la población mayor, en lugar de exclusivamente la población pensionista, entonces la brecha de género en pensiones española aumenta significativamente, situándose por encima de la media europea; y ello porque en la actualidad son muchas las mujeres mayores que no cobran una prestación contributiva (carecen de pensión de jubilación propia, por no haber cotizado suficientemente a la Seguridad Social, y/o de viudedad, porque siguen casadas).

3. Entre los nuevos pensionistas de jubilación españoles, ¿cuánto cobran más los hombres que las mujeres?

En 2016, el importe medio de las nuevas pensiones de jubilación para los hombres fue de aproximadamente 1.458 euros, un 29% superior al importe medio de las altas de pensión de jubilación para las mujeres (cifrado en aproximadamente 1.130 euros). De las 307.506 nuevas pensiones de jubilación pagadas en 2016, 189.498 (62%) correspondieron a hombres, y 118.008 (38%), a mujeres. Por tanto, en las nuevas altas al sistema de pensiones de jubilación los hombres sacan actualmente una ventaja tanto en efectivos como en importe de las prestaciones.

4. ¿Se están reduciendo o consolidando las diferencias entre hombres y mujeres pensionistas?

 Atendiendo a la evolución de las altas en el sistema de pensiones contributivas por jubilación, es evidente que las diferencias entre hombres y mujeres se están reduciendo. Por ejemplo, en 2016, la media del importe de las altas masculinas por jubilación ascendió a 1.458 euros, un 22,5% superior a la de las mujeres, que se situó en 1.130 euros (en 2015, la diferencia a favor de los hombres era de 25,5%). En 2006, la pensión media de las altas masculinas de jubilación doblaba prácticamente a la de las altas femeninas (1.108 euros para ellos y 591 euros para ellas). Por tanto, entre los nuevos pensionistas por jubilación, las diferencias en el importe de las prestaciones que perciben mujeres y hombres se reducen progresivamente.

También la evolución del número de nuevas altas en pensiones de las mujeres respecto a las de los hombres muestra una tendencia al alza, pero todavía muy leve; en 2016, el 38% de las nuevas altas en pensiones de jubilación correspondieron a las mujeres, solo 2,5 puntos porcentuales más que en 2006. El crecimiento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo desde los años ochenta del pasado siglo todavía no se ha reflejado en las altas del sistema de pensiones de jubilación.

5. ¿Cómo afecta la demografía a la brecha de género en pensiones?

En la medida en que se mantenga la actual ventaja de las mujeres en esperanza de vida, la Seguridad Social habrá de pagarles durante más tiempo pensiones contributivas a las que hayan causado derecho. Hasta ahora, la mayor supervivencia de las mujeres tenía como consecuencia que percibieran pensiones durante más años, pero estas prestaciones eran de menor cuantía que las de los varones (bien porque se trataba de pensiones de jubilación más bajas que las de los hombres, por las características específicas de sus respectivas carreras laborales, bien porque solo percibían una pensión de viudedad).

En el futuro, dado el previsible aumento del número de mujeres pensionistas por jubilación, del aumento de mujeres pluripensionistas y del importe medio de las pensiones que percibirán, la Seguridad Social asignará un porcentaje creciente de sus recursos a las mujeres, mayor todavía si se mantiene la actual brecha demográfica en años esperados de vida a favor de ellas.

6. ¿Discrimina la legislación española en pensiones por género?

Formalmente, el sistema de pensiones español nunca ha discriminado por sexo (no ha establecido reglas exclusivas para hombres o para mujeres). Sin embargo, ha dado lugar a una desigualdad de género, al favorecer las carreras de cotización largas, continuadas y basadas en los salarios más recientes.

La neutralidad respecto al sexo de nuestro sistema de pensiones se ha mantenido hasta la aprobación del Real Decreto Legislativo 8/2015, por el cual se introdujo un complemento por maternidad en las pensiones contributivas. Este complemento va a contribuir a reducir la brecha de género entre pensionistas, en la medida en que aumenta el importe de las pensiones de las madres trabajadoras con dos o más hijos.

7. ¿A qué se debe la brecha de género en pensiones actualmente existente en España?

 Fundamentalmente, a las grandes diferencias en los comportamientos laborales de los hombres y mujeres que hoy son mayores. El grueso de las mujeres españolas que tienen en la actualidad más de 60 años han dedicado buena parte del tiempo de su vida adulta al cuidado del hogar y de personas dependientes (en particular, hijos). Por tanto, han asumido obligaciones domésticas y familiares que les han impedido participar en el mercado de trabajo; y cuando lo han hecho, han trabajado, por lo general, menos horas y han recibido por su trabajo menores salarios que los hombres. Por ello, muchas mujeres no han generado derechos a una pensión contributiva de jubilación. Acceden solo a una pensión propia cuando pierden a su cónyuge o pareja. Pero, como es sabido, las pensiones de viudedad son más reducidas que las de jubilación. Por todo lo anterior, la mejor manera de combatir la brecha de género en pensiones consiste en reducir las diferencias en el comportamiento laboral y las trayectorias profesionales de hombres y mujeres.