• Domingo, 21 de Octubre de 2018

LAS MUJERES, MUCHO MÁS AFECTADAS

USO pide políticas activas de empleo para parados de larga duración

Hoy hay el doble de parados de larga duración que en 2008, y además, 1 de cada 4 parados tienen entre 45 y 55 años.

Momento de la presentación del estudio.
Momento de la presentación del estudio.

La última Encuesta de Población Activa, que dejaba buenos trazos gruesos en cuanto a la situación del empleo en España, evidenciaba sin embargo que hay una amplia mayoría de parados en riesgo de no volver a reengancharse al mercado laboral.

Según el informe “Paro de larga duración: edad y género”, elaborado por el Gabinete de Estudios de USO, “ahora mismo, hay un 52% de parados que llevan más de un año sin encontrar empleo. Pero es que casi todos ellos, el 37%, son parados de muy larga duración, con más de dos años en el desempleo. Son personas que ahora mismo se encuentran en riesgo de quedar excluidos del mercado laboral, y que necesitan unas políticas activas de empleo que de verdad se correspondan con los puestos demandados”, reclama Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO. Unos porcentajes que tienen detrás personas: 1.780.100 parados de larga duración y 1.274.600 de muy larga duración, sin siquiera subsidio de desempleo.

Esta década de crisis ha coincidido con un proceso de digitalización vertiginoso de los empleos, lo que ha ido dejando apartados de los procesos de selección a muchos trabajadores sin cualificaciones tecnológicas. “Se ve en que hoy hay más parados de larga duración que antes de la crisis, en concreto el doble que en 2008. Y, además, 1 de cada 4 parados tienen entre 45 y 55 años, el tramo de edad al que, por regla general, le cuesta más adaptarse a las nuevas tecnologías. Por ello exigimos un plan eficiente de formación que permita una transición justa a la digitalización de estas generaciones que se están quedando descolgadas. Un plan de formación que debe financiarse, planificarse y ejecutarse directamente desde las Administraciones Públicas, sin derivar fondos a empresas u organizaciones”, concreta Estévez.

“Por desgracia, no hay estudio que elaboremos en el que no sobresalgan datos de brecha de género, y en este caso también ocurre así: salvo entre los parados de uno a tres meses, en todos los tramos de edad hay más mujeres desempleadas que hombres. Y en el caso de las de muy larga duración, suponen 50.000 mujeres más. Hay 300.000 mujeres entre los 45 y los 60 años que llevan más de dos años sin encontrar un trabajo”, denuncia la secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

Conclusiones
Uno de cada cuatro parados están entre los 45 y 55 años.
Hay más mujeres que hombres en situación de desempleo, salvo al inicio de su vida laboral y al finalizar esta.
El 52% de los parados tienen la consideración de parados de larga duración, el 37% de ellos lleva más de dos años en esa situación (en claro riesgo de exclusión social), siendo las mujeres las que están más tiempo en esta situación.
Los parados de larga duración duplican en la actualidad a los que existían en 2008, al inicio de la crisis.
Teniendo en cuenta las variables edad y permanencia en el desempleo, destacan de manera especial los que llevan más de dos años y tienen edades entre los 45 y 55 años. Y, de manera especial, afecta a las mujeres.
En el período 2008/2018, la ocupación a tiempo completo ha disminuido en 1.770.900, mientras que la que se realiza a tiempo parcial se ha incrementado en 468.000.
La ocupación en el sector Servicios representa el 75,39% del total, hay una excesiva dependencia de este ámbito productivo.
 
Algunas iniciativas y propuestas
Puesto que no es lo mismo tener un contrato que tener un empleo, y dado que no es posible acceder al empleo sin un contrato, hay que ligar la contratación al principio de causalidad. Y lo ordinario debería ser que el contrato fuese indefinido, salvo una causa que justifique la temporalidad del mismo. Esto ayudaría a que los contratos se convirtiesen en empleos.
Desarrollar un modelo eficiente de formación para que los parados, especialmente los de larga duración, adquieran nuevas competencias y cualificaciones profesionales, muy vinculadas a los nuevos desarrollos tecnológicos en que estamos inmersos y la rapidez de los mismos.
Esto implicara la modificación y mejora de las actuales políticas activas de empleo, que no deberían subcontratarse en su ejecución, siendo responsables directas de ellas las Administraciones Públicas.
Desarrollar un modelo eficiente de lucha contra la economía sumergida y el fraude en la contratación. Dotar de medios humanos, materiales y legislativos a la Inspección de Trabajo.
Medidas dirigidas a mejorar la conciliación de la vida familiar, profesional y personal, para facilitar la plena incorporación de la mujer al mercado laboral y que no se relegue a las mujeres a condiciones laborales y salariales precarias, cuando no a salir del mercado laboral.