• Jueves, 18 de Octubre de 2018

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. MATILDE FERNÁNDEZ, EX MINISTRA DE ASUNTOS SOCIALES

"La mayoría de los dirigentes sindicales me llamaban `la niña´"

Mayor Actual se une a la celebración del Día Internacional de la Mujer, iniciando una serie de entrevistas con algunas de las mujeres que forman parte de nuestra historia reciente y gracias a cuyo trabajo nuestra sociedad a avanzado en igualdad. La primera de ellas es Matilde Fernández, ex ministra de Asuntos Sociales, durante cuyo mandato arrancaron el Programa de Vacaciones y el de Termalismo del Imserso.

Matilde Fernández, ex ministra de Asuntos Sociales, en la actualidad voluntaria y presidenta del Comité Español de ACNUR.
Matilde Fernández, ex ministra de Asuntos Sociales, en la actualidad voluntaria y presidenta del Comité Español de ACNUR.

Licenciada en Psicología, fue la 1ª Secretaria General de la Federación de Industrias Químicas de UGT (1977), y la primera mujer junto a su compañera de partido Rosa Conde (ministra portavoz), en ocupar una cartera ministerial, la de Asuntos Sociales, en un gobierno democrático. Cargo que ocuparía desde 1988 hasta 1993 en sucesivos mandatos de Felipe González.

En aquellos años (1990) ya hablaban algunos medios del “rápido envejecimiento de la población” con 5,8 millones de personas mayores de 60 años, de las que 917.000 tenían más de 80 años, y de la necesidad de construir más de 100.000 plazas residenciales.

Para dar respuesta a este nuevo reto, un equipo de técnicos del Instituto de Servicios Sociales (Inserso) visitó los programas puestos en marcha en distintos países europeos, y su resultado fue el I Plan Gerontológico Nacional en el que además se contemplaba la asistencia a domicilio, y un sistema de telealarma. Después vendrían el Programa de Vacaciones del Imserso y el de Balnearios.

“Entonces el perfil de los que iban a esos viajes era distinto. Recibíamos cartas dándonos las gracias porque por primera vez en su vida habían conocido el mar; o porque se habían vuelto a enamorar bailando en esos 15 días; o montado en avión por primera vez; ahora esas cosas ya la siguiente generación lo han vivido y lo conocen más”, reconoce la entonces ministra de Asuntos Sociales, Matilde Fernández.

Después de aquello, Fernández continuó su carrera política como diputada y senadora por el PSOE, concejala del ayuntamiento de Madrid y como senadora en la Asamblea de Madrid, su último cargo. Actualmente está jubilada y es voluntaria y presidenta del Comité español de ACNUR.

Con ella hablamos para celebrar el Día Internacional de la Mujer sobre los inicios de su carrera en aquella sociedad patriarcal y en ámbitos tan masculinizados como eran la industria química, (donde empezaría su carrera profesional) los sindicatos y los partidos políticos.

-¿Cuál ha sido la principal dificultad que ha encontrado a lo largo de su carrera?

-Como pertenezco a una generación donde éramos pocas mujeres que estábamos rompiendo `el techo de cristal´, nos encontrábamos por un lado con una sociedad autoritaria y patriarcal; y por otro muy paternalista por las pocas mujeres que estábamos ahí, y esto era una trampa. Parecía que se nos aceptaba, pero era según los criterios que los hombres querían, teníamos que aprender a diferenciar el paternalismo de nuestra reivindicación por la igualdad.

-¿A quien costó más romper con ese paternalismo a las mujeres o a los hombres?

-Claro, las mujeres teníamos que aprender a reaccionar contra lo que hemos llamado en el feminismo la `ley del agrado´, si teníamos un estimulo que parecía que se acercaba a nosotros aunque fuese con paternalismo, nuestra respuesta muchas veces por inseguridad, por ser pocas o por estar muy rodeadas de hombres, era intentar responder con la `ley del agrado´. Y esto a veces paralizaba los avances, o los dejaba en un campo de una relación muy individual y muy personal. Entonces las mujeres lo que teníamos que aprender era a decir “mira, no quiero tu paternalismo y no te voy a estar sonriendo siempre, no voy a estar cumpliendo con la ley del agrado”. Porque ambos son muros que evitan hablar racionalmente de lo que tenemos que construir, que es una sociedad igualitaria, que no lo queremos hacer solo las mujeres, que lo queremos hacer con los hombres, pero estos tienen que asumir la bandera de la igualdad, no la del poder.

"En algún momento tendremos que sentarnos con los hombres a pactar la sociedad que queremos "

 

-En su trabajo en el sindicato o en el partido ¿sufrió también ese tipo de actitudes?

-Piense en Clara Campoamor, lo que tuvo que pasar, y en la marginación que vivió, y es la mujer que más nos ha dado a las mujeres ¡que es el voto! Y lo marginada que estuvo. Los partidos y los sindicatos de izquierdas eran también machistas y estaban llenos de hombres. Cuando llegábamos se hacia con nosotras mucho paternalismo, a mí me han llamado la mayoría de los dirigentes, empezando por Nicolás Redondo `la niña´, ¿sabe lo que significaba? Pero todo eso es una cortina de humo que las mujeres tenemos que aprender a separarla y a decir “esto no vale”.

-Actualmente, se tiende a destacar mucho las virtudes o defectos y el vestuario de una política. Por ejemplo, si se quiere decir que una mujer es dura negociando, también se hace referencia a su aspecto físico, o se hacen cierto tipo de comentarios ¿no se ha avanzado mucho o a pesar de esto?

-Se ha avanzado en que desde aquella cuota que yo llevé a un Congreso del PSOE del 25%, hasta una ley con la democracia paritaria, la presencia de las mujeres es ya en número y en espacio formalmente igual, y los cambios son mas fáciles de hacer, salvo que las mujeres miremos para otro lado. Y es verdad que hay que recordar constantemente que no se nace mujer, como decía Simone de Beauvoi,r sino que se llega a serlo, y eso hay que recordárselo a muchas mujeres, muchas veces. Ahora por ejemplo, cuando vemos en los colegios que los jóvenes miran el móvil a la novia, tienes que volver a ir a los colegios a hacer clases de defensa de la igualdad, porque es verdad que la democracia, la igualdad, la justicia, la libertad son procesos constantes a los que no hay que abandonar nunca, porque si no, retrocedes fácilmente.

La igualdad es como la democracia, que cuando alcanzas una conquista tienes que estar recordándola para que nadie intente tirar para atrás, y a la vez tienes que estar planteando nuevas reivindicaciones para seguir avanzando cualitativamente en ese objetivo de igualdad. Y sí que hay dinámicas de retroceso, pero objetivamente la mayor presencia de mujeres en todos los campos, hace que los argumentos no rigurosos decaigan.

Cuando se dice que algo es más fácil porque está feminizado, pues no oiga, vamos a hacer un repaso de todas las oposiciones de este país. ¿Por qué hay mas mujeres en la judicatura? Porque ahora hay mujeres en estos estudios y es que ganan las oposiciones. Y ¿por qué hay mas mujeres que aprueban los MIR? Porque están más preparadas. Les ha costado más, saben que tienen que luchar mas, pero lo han hecho y ahora no se puede decir que les hayan abierto el camino para llegar a determinados sitios.

-De las causas que defendieron cuando usted empezaba ¿Cuál sigue vigente hoy?

-A mí me gusta recordar algo que decía mucho Victoria Kent, ella hablaba de que avanzar en la igualdad era hacerlo en tres grandes reconocimientos: el reconocimiento jurídico, es decir las leyes son importantes porque cambian las cosas. Segundo, el reconocimiento personal, que implica una sociedad de valores igualitarios, le pongo por ejemplo el que realmente se le pueda decir a un medio de comunicación, yo se lo dije a El País hace años y no gané esa batalla “no se puede poner anuncios de prostitución, porque eso va contra una sociedad igualitaria”, pues es el reconocimiento a cada persona. Y tercero, el reconocimiento social, de tal forma que la bandera de la igualdad sea una bandera asumida por toda la sociedad. Por eso las mujeres feministas, del feminismo político, siempre hemos dicho que nosotras podemos ir por delante unidas haciéndonos fuertes, pero que en algún momento nos tenemos que sentar con los hombres a pactar qué modelo de sociedad queremos. Y eso yo lo defiendo para ganar a la causa de la igualdad a las mujeres y a los hombres, y es fundamental, porque con eso se establecen las prioridades.

-¿Usted cree que esta suficientemente reconocida la labor social y de progreso que hicieron las mujeres de su generación y de la generación anterior, incluidas aquellas mujeres que no tuvieron formación, y una carrera profesional? ¿Cree que debería contarse más con estas mujeres, con sus testimonios para precisamente que la gente joven, tome conciencia de donde venimos?

-En ocasiones ha habido mujeres que se han querido apropiar del trabajo de otras, y como es verdad que nosotras hemos sido más pragmáticas y más ágrafas, pues hay cosas que se pueden contar de muchas maneras, si no aparece una historiadora investigando quién hizo esto, cómo lo hicieron, cómo lo plantearon, cómo lo llevaron al parlamento, a los partidos políticos, a la sociedad… Es verdad que ha habido algunas mujeres que han querido sacar rédito del trabajo de otras mujeres, que lo han socializado más o que no necesitaban ponerse ninguna medalla, pero son pocas. Mayoritariamente con la dictadura y los primeros años de organizaciones de mujeres sí se ha trabajado mucho en la idea de que debemos estar juntas, porque juntas somos más eficaces y mas fuertes. Creo que ese principio de solidaridad entre mujeres existe en el conjunto de las organizaciones de mujeres, más o menos feministas, pero existe. Y desde luego hay que cuidarlo y seguir manteniendo. Me parece muy importante convertir en protagonistas a mujeres que forman parte de la historia y contar lo que se hacía.

"El día que mayores y jóvenes hagamos concentraciones y manifestaciones intergeneracionales, ese día temblará el gobierno, sea el que sea"

 

-Usted fue ministra de Asuntos Sociales, entonces los cuidados de las familias, caían sobre todo en las mujeres, y eso sigue sucediendo ahora ¿no se ha avanzado mucho en esto?

-Esto tiene que ver mucho con el modelo de sociedad sobre el que las mujeres tenemos que seguir trabajando. El pasado año me propuse sacar mi pequeño balance preguntando a sindicatos y a empresas por el desarrollo de Ley de Igualdad del 2007. Cierto es que el señor Rajoy en el 2012 paralizó la negociación colectiva, pero también se podía hacer negociación en las empresas. En la mayoría de las empresas en lo que se ha avanzado es en la conciliación para hacérselo mas fácil a las mujeres, y también un poco para que los hombres no dejen de tomar algún tiempo sin tener problemas luego en el desarrollo de su carrera.

Tras diez 10 años y una Ley que se supone que tenía que avanzar en todas las desigualdades, pues está parada, o por no ser una prioridad de los Comités de empresa en la negociación colectiva; o por no ser prioridad de los empresarios o por no ser prioridad del Gobierno. Según la Ley de Igualdad, todos los ministerios tendrían que presentar anualmente un informe de su desarrollo desde las competencias de cada ministerio ¿Dónde están esos informes? Es decir, una crisis económica puede llevar a que se paralice algo que es una prioridad, ¿y como se paraliza? Descapitalizando el Instituto de la Mujer. Un Instituto que tuvo mucho poder, no solo porque yo o mi sucesora se lo dimos cuando fuimos ministras, sino porque había al frente una Carlota Bustelo, y después una Carmen Martínez Ten, mujeres potentes que daban peso e importancia al trabajo de la mujer. Ahora el Instituto de la Mujer es invisible.

Para avanzar, el dotarse de estructuras es muy importante, y no permitir que el tema se invisibilice, porque entonces tenemos que hacer como Penélope, deshacer el manto de noche para no casarse y esperar que vuelva Ulises. Esta es un poco la historia que cada día las mujeres hemos de recordar de generación en generación, que para que no se repitan las cosas, hay que tener en mente lo que se ha hecho y se debe seguir haciendo.

-Usted está ya jubilada, ¿Qué opina de las recientes movilizaciones de los pensionistas?

-Yo estuve el otro día, y reconocí muchos rostros de personas que habían salido a luchar en otros momentos y por otras causas. La generación mayor es una generación de gente que ha luchado sindical y políticamente por la democracia y esa generación va a seguir saliendo. Y puede tardar mas en salir, porque tiene el sentido de velar por el interés general y lo que le conviene al país, mucho mayor que generaciones más jóvenes. Pero claro, si de pronto dicen que han salido beneficiados de la crisis porque la han sufrido menos (cuando todo el mundo sabe que ha tenido que hacerse cargo de hijos y de nietos); si de pronto la presidenta de la Comisión del Pacto de Toledo va y dice que hay que pensar en ahorrar, o que la salida son los planes de pensiones; pues acaban diciendo ¡esto no puede ser! Son demasiadas mentiras! ¿no? Y salen y saldrán. Y el día que esas personas mayores, nosotros, consigamos que los jóvenes en paro y con salarios de 600 euros y 12 horas de trabajo salgan y hagamos concentraciones y manifestaciones intergeneracionales, ese día temblará el gobierno, sea el que sea.