• Sábado, 15 de Diciembre de 2018

ENTREVISTA A CONCHA BRU, PRESIDENTA DE AEPUM

"Existe un valioso capital humano que no se está aprovechando"

Para Concha Bru los programas universitarios preparan a los ciudadanos en habilidades que revierten en la sociedad, pero las iniciativas surgidas se conocen poco y existen dificultades para ponerlas en marcha.

Concha Bru, presidenta de la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Personas Mayores, AEPUM.
Concha Bru, presidenta de la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Personas Mayores, AEPUM.

Cerca de 100.000 alumnos de los distintos programas de las universidades de mayores han comenzado el curso 2018-2019. Las universidades trabajan para adaptar la oferta educativa a un alumnado muy heterogéneo y cada vez más exigente.

Concha Bru es la presidente de la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Personas Mayores, AEPUM, constituida por 45 universidades que forman a unos 60.000 alumnos. En esta entrevista nos cuenta los retos y oportunidades que afronta la educación para adultos. 

-¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentan los programas universitarios para mayores?  

-Uno de los problemas fundamentales es que la formación para mayores no está reglada, por lo que no tiene financiación. Los alumnos no son financiables en el sentido estricto de la formación universitaria, con lo cual todos estos programas dependen de convenios, ayudas y de la voluntad de las universidades, con lo que en tiempos difíciles, si hay que prescindir de ciertas partidas presupuestarias, pues esta puede ser una de ellas perfectamente. Por eso estamos continuamente tratando que haya un reconocimiento de estos programas como necesarios dentro del ámbito educativo universitario.

Y derivado de este problema está el de la movilidad del alumnado. Al ser programas de cada universidad es complicado participar en programas de otras universidades a nivel nacional o internacional, algo que cada vez es más demandado.

"El nivel de formación de la gente que entra hoy en los programas es de grado medio y titulados superiores"

 

Otro desafío importante en el que estamos trabajando es que, tras 20 años de programas para mayores, ha cambiado mucho el perfil del alumnado. Antes mayoritariamente eran mujeres con pocos estudios. Ahora la proporción de mujeres y de hombres se ha igualado mucho, y ya estamos en un 60 a 40 o incluso un 50 a 50 en algunos programas.

Y además, el nivel de formación de la gente que entra hoy en los programas es de grado medio y titulados superiores. En muchas clases ya hay un nivel de especialización. Esto nos ha hecho avanzar hacia la creación de nuevos programas de especialización, de postgrado y de máster. El dominio de las tecnologías de la comunicación ha cambiado totalmente y hay mucha gente que ha normalizado su uso. Por tanto los métodos de aprendizaje, las formas de enseñanza, las plataformas... tenemos que adecuarlas a este nuevo perfil.

Ahora tenemos gente más joven, gente de 50 que a pesar de estar trabajando quieren seguir formándose, pero es que tenemos también mucha gente de 80 y más. Nos enfrentamos a un alumnado que tiene diferentes perfiles de género, de formación y de edad, y tenerlo en cuenta es vital para plantear eficazmente la enseñanza, lo que nos está reconduciendo a procesos de adecuación e innovación educativa.

-¿Las universidades de mayores deben jugar también un papel dentro de la formación continua enfocada al mercado laboral?

-De hecho ya lo estamos haciendo. A través de los programas llega gente joven que han salido del mercado de trabajo por diversas circunstancias, y en los programas encuentran la formación en nuevas competencias y habilidades que les permiten reinsertarse en el mercado laboral. Casos de estos hay muchos.

Pero es que hemos conseguido también que gente que ha llegado a nosotros con una idea de jubilación se haya reinventado a sí mismo y haya iniciado acciones para emprender un negocio. Ahí tiran mucho las necesidades que hay en las familias, de ayudar a los hijos, o a otros miembros de la familia, o la colaboración con ongs o instituciones del tercer sector.

Por ejemplo, desde la Universidad de Alicante hemos impulsado una acción de tutelaje de gente que viene a los programas y están ayudando a jóvenes a emprender sus actividades empresariales. Esta es una de las derivadas de los programas universitarios que la gente desconoce.

-¿Por qué es tan difícil comunicar estos logros?

-Es cierto que estas noticias en muchos medios no tienen eco porque piensan que es un programa de mayores, y se quedan en ese estereotipo, porque es indudable que existe una penalización de la palabra y del concepto.

Todavía hay mucha gente que cuando leen mayores piensan en improductivo, inútil, que no interesa y que es un gasto. Nosotros vendemos justamente lo contrario, que son útiles, que son productivos y que contribuyen mucho más de lo que algunos piensan.

"A través de los programas universitarios muchas personas están gestionando su propio envejecimiento"

 

A muchos de los integrantes de AEPUM y de los programas de mayores nos da mucha pena que cuando se piensa en la persona mayor se piensa solo en costes, o en clientes. Habría que abandonar ese estereotipo porque no son clientes, son ciudadanos. Eso sí, con una alta capacidad de gasto en ocasiones y con una muy buena gestión de su economía, y que gracias a ellos están viviendo muchísimas familias.

Por otra parte, a través de los programas universitarios muchas personas están gestionando su propio envejecimiento y no son un coste, porque les hemos enseñado a hacer muchas cosas por sus propios medios para que no tengan que depender, más allá de lo estrictamente necesario, de la sanidad o de los servicios sociales.

Hemos empoderado a mucha gente en aspectos que ellos no pensaban optimizar o seguir aportando a la sociedad. Mucha gente descubre que puede seguir desarrollando actividades o haciendo cosas en su entorno social o colaborativo, con ong o con voluntariado, pero también mucha gente ha vuelto a desarrollar iniciativas o han comenzado iniciativas empresariales. Un gran número de personas están teniendo un gran impacto en su entorno ciudadano, local o social gracias a la formación obtenida en los programas universitarios. Y existe un potencial enorme de ciudadanos formados que están deseando participar socialmente y que no siempre encuentran los caminos. Existe un valioso capital humano en este colectivo que no se está aprovechando.

Desde las universidades podemos canalizar desde el punto de vista de la formación, y orientarles en el camino, pero muchas veces no se ve ni la potencialidad que existe, ni lo que pueden hacer o lo que ya están haciendo, porque eso ya se nos escapa. Pero el objetivo era formar a gente participativa, activa, cívica y con conciencia social, y eso sí se ha conseguido. 

-¿Existen los puentes necesarios para que la participación sea más efectiva?

-Muchas veces no conocemos los caminos para poder llevar a la práctica algún tipo de iniciativa. Tratamos de orientar, pero llega un momento en que no puedes estar detrás de las iniciativas porque tienen un carácter autónomo.

"Para aprovechar este enorme capital humano sería necesaria una colaboración más estrecha y eficaz entre las universidades, las empresas y las entidades sociales"

 

En ocasiones son los propios mayores los que no son conscientes de que pueden, y que lo deben hacer y deben esforzarse para sacar adelante esas iniciativas y propuestas. Tampoco desde las instituciones públicas o privadas se facilita el camino, hay quizás demasiados vericuetos.

Para aprovechar este enorme capital humano sería necesaria una colaboración más estrecha y eficaz entre las universidades, las empresas y las entidades sociales. Esto redundaría en un beneficio, primero, para la propia persona que puede encontrar una actividad que le aporta satisfacción vital, y después, también para la sociedad, que aprovecharía el gran valor que tiene alguien en plenitud de condiciones, con formación y capacitación y con voluntad de contribuir a la mejora de la sociedad.

-¿Qué puede encontrar un alumno o una alumna en los programas universitarios para mayores?

-Primero la posibilidad de adquirir formación de calidad, ya que consigue conocimientos fruto de los últimos hallazgos en innovación e investigación.

Además, estos programas favorecen la formación adaptada, con programas diseñados en función de las necesidades de este colectivo, enfocada al desarrollo personal y a la formación a lo largo de la vida.

Luego lo que significa de socialización, de redescubrir que eres un universitario más y que puedes convivir en un mundo intergeneracional donde, por otra parte, no tienes la presión de conseguir unas calificaciones para obtener un título que te permita trabajar.

Hay otra cosa muy importante, y es que estás conviviendo con gente que tiene tus mismos intereses y descubres personas que te ayudan a reinsertarte en una estructura de amigos o compañeros que se mueven en unos intereses entorno al conocimiento. Los programas han conseguido que la formación y la cultura formen una parte importante del tiempo de ocio de las personas. En vez de estar consumiendo muchas horas de televisión, se abren nuevos horizontes para el tiempo libre, y para estar disfrutando de algo que te llena a nivel personal.

Y también hay que tener en cuenta las oportunidades que te da la universidad en cuanto a actividades de carácter cultural, de extensión universitaria, conferencias, conciertos, teatro, talleres, seminarios... y un montón de cosas que además son gratuitas.