• Jueves, 13 de Diciembre de 2018

UN PROGRAMA COMUNITARIO EN BARCELONA ATIENDE A MÁS DE 1.000 MAYORES EN RIESGO

"Radares": detectar la soledad e intervenir

El programa Radares nació hace 10 años en el barrio de Gracia de Barcelona y ahora está implantado en 35 barrios, sigue creciendo y tiene prevista su implantación en otras ciudades.

Las farmacias y los comercios de los barrios forman parte de la red de detección.
Las farmacias y los comercios de los barrios forman parte de la red de detección.

En 2008 Rosa Rubio dirigía los Servicios Sociales de su distrito, en el barrio de Gracia de Barcelona. Su trabajo en el ayuntamiento le había permitido vivir de primera mano casos de personas mayores que fallecían solas en sus domicilios sin que nadie se diera cuenta de ello. "El barrio de Gracia no es un barrio marginal, no se trataba de gente sin recursos o con graves riesgos de exclusión social. Ello me hizo pensar que había que hacer algo y así comencé a elaborar el proyecto", nos cuenta Rosa, creadora y directora en la actualidad del proyecto Radars. Lo que empezó con una iniciativa experimental donde colaboraban dos trabajadores sociales, ahora es una de las experiencias más importantes de intervención ante la soledad de las que se desarrollan en España.

El proyecto Radars consiste en la creación de una red de prevención y de acción comunitaria dirigida a detectar y prevenir situaciones de riesgo de las personas mayores, y a intervenir buscando paliar los efectos negativos de la soledad no deseada. El programa combina la capacidad de acción de los servicios sociales del ayuntamiento con la participación activa de las entidades, los servicios, los vecinos y las vecinas y la comunidad en general.

De los dos trabajadores sociales con que empezó, ahora el proyecto cuenta con la participación de 1.217 comercios, 523 farmacias y 1.563 vecinos, que se configuran en una red de radares que atienden en la actualidad a 1.015 personas.

Voluntarios como Ramona, que a sus 83 años participa en el programa, "ayudar a otras personas mayores me llena más que pasar la tarde jugando a cartas", comenta Ramona, que tiene entre sus tareas llamar de vez en cuando a las usuarias para charlar un rato. Para Ramona "una llamada te recuerda que hay alguien que piensa en ti", y esto tiene mucho valor.  "Son muchos años, por el camino vas perdiendo gente y es doloroso, pero te das cuenta que todavía puedes hacer algo para los demás, entregar algo de ti", comenta Ramona durante un encuentro de participantes en el programa.

Hoy Radars se ha consolidado en un proyecto de ciudad que presente en todos los distritos y funciona en 35 barrios. Para 2019 está previsto que funcione en 53 barrios de la ciudad. Otros ayuntamientos como el de Xabia, en Valencia o el ayuntamiento de Madrid se han interesado por el proyecto para ponerlo en marcha en sus ciudades.

La red

En la conformación de la red de apoyo participan los vecinos, los comerciantes y las farmacias del barrio, que tienen un contacto directo y cotidiano con las personas mayores del barrio. Si detectan cambios de rutina, de comportamiento o cualquier señal de que algo no anda bien en relación a alguna persona mayor, se ponen en contacto con el programa y los servicios sociales del ayuntamiento actúan, contactando con la persona mayor y evaluando su situación.

Los mayores que quieran participar en el programa se apuntan y son incluidos como usuarios. A través de una plataforma de seguimiento telefónico que atienden grupos de voluntarios, se realizan llamadas a las personas atendidas, con el objetivo de hacer un seguimiento de su situación y facilitar la vinculación en la red social del barrio.

Cualquier persona puede participar como voluntario en el proyecto, y en función de sus capacidades y disponibilidad se le otorgan diferentes tareas. Pueden realizar llamadas de seguimiento, sensibilizar y promocionar el programa entre comerciantes y vecinos, o realizar alguna actividad puntual con los usuarios.

Los voluntarios reciben talleres formativos sobre el programa y sobre las actuaciones a desarrollar con los usuarios y usuarias, porque gran parte de personas atendidas son mujeres.

Además, el programa habilita un espacio de encuentro e intercambio entre vecinos/as, personas voluntarias, servicios y entidades del barrio donde se planifican las estrategias y acciones que se llevarán a cabo en el marco del proyecto.

Por último, también se desarrollan actuaciones de detección puerta a puerta. Se trata de una tarea realizada por voluntarios de Cruz Roja que visitan los domicilios de zonas del barrio que presentan mayores indicadores de sobre envejecimiento y personas que viven solas, con el fin de conocer la situación de las personas mayores e invitarles a participar, y promover al mismo tiempo la implicación de los vecinos y las vecinas en la red.

Aunque parezca lo contrario, la creación de una estructura semejante no es muy costosa. "No se trata de un programa caro", explica Rosa Rubio. "Los costes son reducidos, porque todo es voluntario. Si acaso, los materiales de difusión (folletos y carteles), algún café en los encuentros entre los participantes, o los gastos de alguna actividad puntual. Pero el seguimiento y la formación se realiza por técnicos del ayuntamiento, y el resto de actividades son voluntarias".

Radars es un proyecto de intervención social que funciona, y ha conseguido integrar a varios elementos de la comunidad que no sólo realizan una labor de apoyo y detección de soledad no deseada, sino que contribuyen a la cohesión del barrio y a generar un sentido de pertenencia y participación muy enriquecedor para todos los miembros de la red.

Para participar en el programa o ampliar información puedes llamar al teléfono 93 619 73 11 o a través del correo [email protected].