• Sábado, 15 de Diciembre de 2018

MARC SIMÓN SUBDIRECTOR GENERAL DE LA FUNDACIÓN BANCARIA "LA CAIXA"

"En el sector social caes en un error cuando quieres dar lo mismo a todo el mundo"

El subdirector general de la Fundación Bancaria "la Caixa" cuenta a MayorActual sus líneas de actuación con trabajadores vulnerables y sus programas para combatir la soledad no deseada.

Marc Simón, subdirector general de la Fundación Bancaria "la Caixa" y Cristina Segura, directora del Programa de Mayores.
Marc Simón, subdirector general de la Fundación Bancaria "la Caixa" y Cristina Segura, directora del Programa de Mayores.

Marc Simón participó en el I Encuentro de Economía Senior celebrado en Segovia el 21 y 22 de noviembre, exponiendo a los asistentes los programas que desde la Fundación desarrollan para intervenir en problemas como el desempleo en colectivos vulnerables o la soledad no deseada.

-¿Han notado un mayor grado de compromiso social en los perfiles de los voluntarios más jóvenes?

-Bueno, nuestro voluntariado sale de los centros de mayores. Las personas que salen con 60 o sesenta y tantos años del mercado laboral seguramente están participando del voluntariado, pero de otra manera. Pero creo que sí existe esa sensación de que hay que devolverle algo a la sociedad y de colaborar para que mejore. Sobre todo las personas que se han prejubilado jóvenes están muy abocadas a poder hacer tareas de voluntariado, aunque nosotros no los tenemos porque no entran en nuestros centros de mayores aún.

Nosotros queremos un voluntariado que tenga sentido para la comunidad. Cuando nació el voluntariado estaba dirigido a atender a personas mayores, ahora está mucho más abierto y los voluntarios están mucho más contentos cuando hay que hacer una tarea más intergeneracional, como ocurre en el programa de aulas informáticas dentro de centros penitenciarios, que tiene una recurrencia muy importante y con experiencias muy ricas.

-¿Cómo forman a sus voluntarios?

-Hay distintos tipos de formación. Hay una formación básica y luego otras específicas que dependen de la actividad que tengas que hacer. Diseñamos un material formativo completo para cada programa, que incluye unos criterios de selección, porque hay que ver la idoneidad de que alguien haga una actividad determinada para que le vaya bien a esta persona y a quien lo vaya a recibir. En toda labor de voluntariado hay una faceta muy personal, de aportar lo que llevas dentro. Por ejemplo, a alguien que haya tenido una pérdida hace poco, no le puedes poner a hacer una acción de acompañamiento. Por tanto hay que tener muy en cuenta tanto la formación, como las condiciones para ejercer ese voluntariado.

Ahora estamos con un tema muy bonito que es el de lograr una mayor empleabilidad a las personas que llegan a nuestro programa Incorpora, que son en su gran mayoría personas que tienen poca formación. Lo que vamos a hacer es formarles en nuestras aulas de mayores con personas voluntarias de los centros en competencias digitales básicas, porque ahora hasta para ser una camarera de piso se necesita saber manejar una tablet para saber a qué habitación tienes que ir.

-¿Y para los parados mayores de 50 que están formados?

-También nos ocupamos de este grupo. Lo que intentamos es no cortar la búsqueda de trabajo por su cuenta a una persona que se queda sin empleo, porque pensamos que es lo que se debe hacer. Si esa persona no consigue empleo pese a todos los esfuerzos dedicados a ello, el programa empieza a actuar. Primero hay una parte que es de intermediación. Dotamos de recursos a más de 400 entidades de toda España para que puedan tener un prospector laboral. Estos prospectores visitan diferentes empresas y entre los participantes en el programa se selecciona a los candidatos más adecuados para cada puesto disponible.

Y luego tenemos una línea que incide en personas de mayor edad que es la de auto ocupación en dos frentes: montando un negocio, o haciéndose autónomo. Hay veces que de manera autónoma sí consigues una contratación. El otro día salieron unas cifras que indicaban que hay países como Holanda donde la contratación de autónomos ya representa más del 70% del total. Probablemente vamos hacia modelos que se parecen a esto.

Intentamos darle inteligencia a la red. En el global hay una parte de personas que pueden emprender, pero no son todas. Estas 400 y pico entidades que trabajan con nosotros detectan a las personas que pueden llevar adelante una idea de negocio y las encaminan a 43 de estas

entidades que actúan como puntos de red, con un técnico especialista que acompaña a la persona para tirar adelante con su idea. En casi dos años que llevamos con el programa, y con la colaboración de MicroBank, que permite financiaciones de pequeño importe, se han creado cerca de 3.000 microempresas con una morosidad muy pequeña. La ventaja de MicroBank es que los proyectos vienen de Incorpora, y ya han seleccionado a una persona que puede ser capaz de sacar adelante un negocio aunque no tenga garantías para presentar un aval.

-¿Son estos programas exclusivos para los clientes de La Caixa?

-No, no. Lo que hace la Obra Social es intentar devolver a la sociedad aquellos beneficios que obtiene de una actividad empresarial que durante muchos años ha sido la bancaria y ahora viene también de otros sitios, como del gas, o hasta hace poco de autopistas, etcétera. Lo que sí mantenemos es que hacemos una devolución a la sociedad en los lugares de donde nos proviene algún ingreso. Pero en nuestros programas sociales nunca tienes preferencias por ser cliente o no.

-¿Qué estáis haciendo para combatir la soledad no deseada?

-Una de los programas que estamos desarrollando es Siempre Acompañados. Pensábamos en un programa que impactase en la comunidad. Hoy en día no hay programa que no contemple dos cosas. Una es que tenga una vertiente comunitaria. Es la comunidad quien tiene que aguantar todas estas iniciativas. Y por otra parte, hay que individualizar. El sector social tiene algo que no ayuda a veces, y es que todo lo que hagas seguramente será bueno, pero caes en un error cuando se lo quieres dar a todo el mundo. No todo el mundo necesita lo mismo, y los recursos son finitos. Si yo consigo dar a cada uno aquello que necesita, seré más efectivo.

De la mano del proyecto de intervención comunitaria intercultural hemos ido promoviendo que la comunidad se vaya empoderando, hemos construido redes que incluyen a todos los interesados en que mejore un entorno, incluida la administración, nos sentamos y se comparte hacia donde tiene que ir todo. Con la construcción de este tipo de estructuras conseguimos crear conciencia de que la soledad es un problema en el que la comunidad puede ayudar. Si entre todos conseguimos detectar estas situaciones, podremos hacer mucho para que las personas puedan vivir más años autónomas. Después de detectar estas situaciones, lo que hacemos es acercar las personas a los centros, porque acercándolas a los centros les damos esa comunidad que no tienen en sus domicilios.

La directora del programa de mayores de la Fundación, Cristina Segura, añade que "esa red lo que permite es abordar situaciones de mucha más complejidad con rapidez porque estás en una mesa trabajando con aquellos que tienen recursos para poder contribuir. A la soledad se le pueden añadir otras problemáticas que a raíz de que tu intervienes, también se pueden solucionar.

Se trata de poner en el centro a la persona y a partir de ahí ver qué necesidades tiene y de qué recursos disponemos para cubrirlas. Pero la implicación de la comunidad no puede ser a corto plazo. Tienes que ir generando esa sensibilidad en la gente y esto conlleva un proceso. Siempre acompañados se puso en marcha en Girona, Tortosa y Terrasa, y allí ves que ya existe esa sensibilidad, que ha calado en el barrio. En los comercios, en los centros de salud... los vecinos y los profesionales saben que si ven a una persona mayor que pueda estar en esta situación les pueden informar ¿sabes que hay esto? ¿sabes que puedes ir aquí? respetando siempre el espacio de cada uno.

Tenemos más detectado el aislamiento de aquella persona que vive sola y por dificultades funcionales se queda aislada. Hay otra soledad que es más compleja, que tiene que ver con la pérdida, y también con la percepción que tú tienes de tu vida, donde te surgen preguntas como ¿por qué estoy aquí? ¿qué sentido tiene mi vida?, algo que también te puede pasar a los 68 años después de una carrera profesional cuando llegas a casa y te planteas ¿y ahora qué? Detectar este tipo de soledad cuesta más.

También a través de los centros de mayores muchas personas te dicen que vienen para no estar solas, pero la detección sí es difícil en muchos casos, ya que reconocer que tienes un sentimiento de soledad, incluso teniendo hijos, no es fácil", concluye Cristina Segura.