• Viernes, 16 de Noviembre de 2018

UN FRACASO SOCIAL ESCONDIDO BAJO LA ALFOMBRA

La burbuja invisible de la soledad

La soledad no deseada es un grave problema que acarrea funestas consecuencias para la salud física y mental de quienes la sufren. Mientras crece el número de personas que viven solas, no existen datos fiables sobre cuántas personas que viven en soledad precisan recursos o apoyos sociales.

Un tweet del magistrado Joaquim Bosch ha saltado a los medios, y el problema de la soledad no deseada de los mayores está de nuevo de actualidad. "Cada vez me pasa más, como juez de guardia, encontrarme con cadáveres de ancianos que llevan muchos días muertos, en avanzado estado de descomposición. No sé si está fallando la intervención social o los lazos familiares. Pero indica el tipo de sociedad hacia el que nos dirigimos". El magistrado, requerido por los medios, amplió sus opiniones al respecto. “Hace una década lo veías de manera muy esporádica: personas que morían solas, en avanzado estado de descomposición”, explica Bosch. “Ahora nos encontramos con más casos. Igual son cuatro o cinco cada mes. No me atrevo a cuantificarlo, pero ya no es un hecho puntual”. El magistrado llamó a otros compañeros, a forenses y a funerarias. La respuesta, siempre la misma: todos le confirmaron que cada vez lo veían más.

Aunque el número de hogares en los que vive una persona mayor de 65 años sigue en aumento, determinar si esa persona sufre o no de soledad no deseada es difícil. Incluso es difícil determinar con exactitud qué es la soledad no deseada, y hasta qué punto una persona que vive en estas circunstancias precisa de apoyos sociales o de las administraciones para seguir adelante.

Para Javier Yangüas, doctor en psicologia y experto en gerontología, "los ciudadanos no somos conscientes de los problemas que causan la soledad no deseada. Y la sociedad tiene que responder a los problemas que genera la soledad, tiene que crear estructuras, servicios, etcétera, pero también creo que es el propio individuo el que tiene que hacerse cargo de su propia soledad y gestionarla".

"Además, continúa Javier, a parte del sufrimiento que la soledad genera, las personas en situación de soledad tiene más riesgos de padecer enfermedades tanto psíquicas como físicas, aumenta la obesidad, consume  más fármacos, tiene peor función, y unas consecuencias parecidas en términos de salud a las que ocasionan las situaciones de estrés crónico. Además, la soledad a veces está teñida de una sensación de fracaso y que al final de la vida uno este solo es muy injusto. Que tu llegues al final de tu vida y te encuentres con que estás solo, es una especie de fracaso general, a no ser que quieras estar así".

El profesor y miembro del Grupo de Investigación sobre Envejecimiento (GIE-CSIC) Antonio Abellán, opina que "en España no hay un problema de soledad tan acuciante como en otros países de Europa, pero vamos a ello. La tendencia en que sigan creciendo los hogares donde viven personas solas, pero están creciendo los hogares donde viven parejas, ya que los hombres ahora se mueren menos. En todo caso, sería conveniente que ayuntamientos, comunidades o administración central desarrollen estrategias para abordar el tema. Sí hay organizaciones y entidades que actúan directamente contra el problema de la soledad, pero son casi testimoniales frente al número de mayores que viven en soledad".

mayor_actual_soledadLa secretaria de Estado para la soledad, Tracey Crouch, visita un centro de mayores.

Otra de las noticias que han puesto de actualidad este tema es la decisión del Reino Unido de crear una secretaría de Estado para abordar el problema de la soledad, que afecta a nueve millones de británicos, según un estudio reciente. Tracey Crouch, diputada tory de 42 años, será la secretaria de Estado que dirigirá un departamento del Gobierno con responsabilidad en las políticas relacionadas con la soledad. El informe realizado por el Gobierno británico, concluye que la soledad está a menudo asociada a enfermedades cardiovasculares, demencia, depresión y ansiedad, y puede ser tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día. Hasta 200.000 personas mayores en Reino Unido no han tenido una conversación con un amigo o un familiar en más de un mes. El Gobierno solo, advierte el informe, no puede resolver un problema que requiere una “acción concertada”. “Los empleadores, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil, las familias, las comunidades y los individuos tienen un papel que desempeñar”, añade.

Y en España qué hacemos

¿Sería razonable plantear una figura similar en el gobierno de España? Parece complicado. Para empezar, en nuestro país no hay ningún estudio realizado a nivel nacional que analice la prevalencia de la soledad no deseada y su incidencia en la población. Según Javier Yangüas, "hay quien confunde soledad con aislamiento y como hay cuatro millones y medio de personas que viven solas, pues eso es la soledad, y no es eso. Para hacer un mapa de la soledad habría que ir a las casas donde viven esas personas y preguntar si se sienten solas y en qué medida. Y eso es complejo, se necesitan recursos y además la soledad es algo complicado de medir y objetivar. Porque no hay una, sino muchas soledades, causadas por motivos distintos (pérdidas, enfermedad, falta de relación…..) que necesitan intervenciones diferenciadas". 

También muestra su escepticismo al respecto el demógrafo y experto en poblaciones del CSIC Julio Pérez Díaz, "hay que tomar medidas para atender problemas de vulnerabilidad vinculados la soledad no deseada, que es un fenómeno que está creciendo sobre todo en las ciudades", sin embargo, soy muy escéptico en cuanto a grandes planes y estrategias nacionales sobre algunos aspectos relacionados con el envejecimiento que luego quedan en nada", concluye Pérez Díaz.

El pasado viernes 19 de enero, el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Mario Garcés, anunció en Zaragoza la presentación en las próximas semanas de un proyecto para ayudar a las personas mayores que viven solas. Garcés explicó que desde el Imserso se ha diseñado, en colaboración con las asociaciones de mayores de toda España, “la primera Estrategia de Mayores, cuyo objetivo es que no vivan solos. La soledad lleva aparejada una especie de decadencia tanto moral como social, y eso lo tenemos que romper”.

Lo cierto es que la Estrategia Nacional sobre Personas Mayores que señala el secretario de Estado menciona algunas recomendaciones recogidas por los miembros del Consejo Estatal de Personas Mayores en materia de soledad, pero no contiene ningún capítulo específico sobre soledad en ninguna de las seis áreas de actuación que contiene el documento.

Para Javier Yangüas, "para hacer una estrategia a nivel nacional necesitamos investigar, tener datos, tener evidencia de lo que hay, abordar el problema en su complejidad, tener interlocución con los distintos actores sociales implicados, elaborar una estrategia global y transversal y consensuarla con ayuntamientos y comunidades autónomas".

Mayte Sancho trabaja el tema de la soledad desde varios frentes. En su condición de directora científica del Instituto Matía, y como presidenta de la fundación Amigos de los Mayores en Madrid, "este tipo de proyectos nacionales no sólo se está haciendo en Reino Unido, también en Francia se está desarrollando el proyecto Mona Lisa, que es un proyecto de Estado a través de la creación de redes de apoyo en los distintos departamentos. En España lo que se está haciendo es a través de iniciativas sociales y civiles, que tienen poco apoyo. A mi entender, continúa Sancho, las estrategias lo que deben de hacer, entre otras cosas, es coordinar intervenciones, con un planteamiento colaborativo con la iniciativa social. Las administraciones públicas tienen que tomar medidas, y a lo mejor no solo desde las políticas sociales, sino que deben ser medidas transversales también", concluye Mayte Sancho.

Buenas prácticas

Los ayuntamientos también se mueven atajar el problema. El Ayuntamiento de Avilés implantó en 2010 un programa preventivo y de apoyo para las personas que optan por quedarse en sus casas y no acudir, por ejemplo, a una residencia. Primero estuvo destinado a los mayores de 90 años, después se amplió hasta los que pasan de 85, de 80 y, el año pasado, a los que tienen más de 75. Ahora, el área de Promoción Social va a dar un paso más y en 2018 quieren llegar a parejas mayores de 80 años. "Muchos de ellos no requieren nada de nosotros, pero lo que queremos es que conozcan los recursos de Servicios Sociales para cuando los necesiten. La gente, en general, está muy bien", asegura Yolanda Alonso, concejala de Promoción Social. La edil socialista afirma que el programa es, sobre todo, preventivo, aunque también les sirve para detectar posibles situaciones de riesgo y desamparo "que requieren de intervención y apoyo".

Una de las organizaciones que trabaja directamente para paliar la soledad de las personas mayores es la Fundación Amigos de los Mayores. Su programa Grandes Vecinos pone en contacto a una persona mayor que se ha detectado que tiene síntomas de soledad con personas que viven cerca de ella y que están interesadas en compartir tiempo y actividades en el barrio. A diferencia de otros programas de acompañamiento, donde un voluntario visita unas horas a la semana a una persona mayor, en Grandes Vecinos hay más flexibilidad para cada participante, pues son varios a cada gran vecino (persona mayor) se le asignan varios vecinos (voluntarios), de manera que siempre haya alguien pendiente de la persona mayor. Se genera así una red de vecindad alrededor de la persona mayor. Las actividades se organizan en función de las necesidades y las posibilidades de vecinos y grandes vecinos, y los participantes tienen más libertad para participar en el programa.

El programa de voluntariado de Unión Democrática de Pensionistas, UDP, forma a personas jubiladas para acompañar a personas mayores que viven situaciones de soledad. Se desarrolla en varias provincias españolas y alcanza a unas 5.000 personas.

Estos y otros programas desarrollados por ong se sostienen con subvenciones y donaciones, por lo que su estabilidad y consistencia dependen de la concesión o no de las mismas. Esto impide realizar estrategias de intervención a largo plazo, o planificaciones de crecimiento de los programas a más de un año vista.

Otra iniciativa que actúa sobre el problema de la soledad no deseada es el programa de la Fundación Bancaria La Caixa "Siempre acompañados", coordinado por Amaya Cilveti y en el que  Javier Yangüas es el director Científico. "El programa se estructura en tres ejes de intervención, explica Yangüas. Primero se interviene con la persona, tanto para facilitar la superación de la situación de soledad a base de intervenciones psicoeducativas , como para empoderar a la persona y que sea capaz de gestionar su propia soledad con un mayor conocimiento. Luego hay otra vía de intervención comunitaria, para restablecer las redes comunitarias que han desaparecido o para crear otras nuevas. Y otra vía de trabajo es la sensibilización, porque el de la soledad es un problema invisible al que hay que sacar a la luz. Además en el Programa de Mayores que dirige Cristina Segura de la Fundación Bancaria La Caixa, hay otro programa que se ha puesto en marcha con los Amics de la Gent Gran que se llama "Vida en Compañía" que pretende habilitar los centros de mayores con espacios de lucha contra la soledad", concluye Javier. 

El presidente de la SEGG, Jose Antonio López Trigo, reflexiona "la soledad es un marcador de fracaso social. La sociedad tiende a ocultarlo, a no visibilizarlo porque es parte de nuestro fracaso como sociedad, al igual que la pobreza".