• Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

HALLAZGO DE INVESTIGADORES DEL INSTITUTO DE NEUROCIENCIAS

Descubierto un nuevo mecanismo implicado en el alzheimer

El aumento ineficaz de la proteína Reelina, observado en las personas con Alzheimer, se debe a un fallo inducido por la proteína beta-amiloide.

Las científicas Inmaculada Cuchillo (dcha.) y Trinidad Mata junto a Javier Sáez.
Las científicas Inmaculada Cuchillo (dcha.) y Trinidad Mata junto a Javier Sáez.

Investigadores del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han demostrado cómo la proteína beta-amiloide provoca el fallo de otra proteína implicada en la memoria y el aprendizaje. En este trabajo, publicado en FASEB Journal, el grupo de investigación que dirige el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la UMH e investigador del Instituto de Neurociencias, Javier Sáez Valero, ha constatado que el aumento ineficaz de la Reelina, observado en las personas con Alzheimer, se debe a un fallo inducido por la proteína beta-amiloide, característica de la enfermedad de Alzhéimer.

El grupo del profesor de la UMH Javier Sáez Valero estudia los mecanismos moleculares alterados en la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Pionero en el estudio del papel de una proteína denominada Reelina, que podría participar en la pérdida de memoria y la dificultad de aprendizaje, características de la enfermedad de Alzheimer, el grupo de Sáez Valero acaba de descifrar parte del mecanismo por el que esta proteína falla en su importante función. Según ha explicado el investigador de la UMH Sáez Valero, “en estudios previos habíamos demostrado que los niveles de Reelina están aumentados en el cerebro de las personas con enfermedad de Alzhéimer. Posteriormente, vimos que, a pesar de ese incremento, paradójicamente la Reelina fallaba en sus funciones, que están relacionadas con los procesos de memoria y funcionalidad sináptica”.

 En condiciones normales, la Reelina se une a un receptor de las neuronas, denominado ApoER2, para ejercer su función y a la vez mantener su producción en niveles adecuados. El investigador Javier Sáez Valero ha explicado que “en el cerebro de las personas con enfermedad de Alzhéimer, aunque haya más Reelina, ésta no interacciona correctamente con el receptor ApoER2, a causa de la interferencia que provoca la proteína beta-amiloide. Esta interferencia hace que se genere un bucle que permite la sobreproducción de Reelina que no es funcional. En definitiva, falla el mecanismo de autoregulación”.

 Asimismo, los investigadores han descubierto que el mecanismo que controla a la proteína Reelina funciona de manera diferente en las personas portadoras del alelo de la apolipoproteína E, ApoE4, principal factor genético de riesgo de padecer Alzheimer. El ApoE4 parece interferir de forma adicional en el control de la proteína Reelina. El siguiente paso en esta investigación se centrará en ApoE para descifrar si la propensión a desarrollar Alzheimer de los sujetos con ApoE4 tiene que ver con estos fallos en la Reelina que han detectado. El equipo de Sáez Valero considera determinante aclarar estas alteraciones, ya que pueden afectar a la capacidad de la Reelina para proteger al cerebro contra la toxicidad de la proteína beta-amiloide característica del Alzheimer.

Esta investigación ha sido codirigida por la investigadora del Instituto de Neurociencias Inmaculada Cuchillo Ibáñez quien, junto con la doctora Trinidad Mata Balaguer, son las principales autoras del trabajo. También, han participado en la investigación los investigadores Miguel Calero, de la Unidad de Alzheimer del Centro Nacional de Investigación, e Isidro Ferrer, investigador del Instituto de Neuropatología del Hospital Universitario de Bellvitge. Todos ellos son miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED).

 El Instituto de Neurociencias cuenta con el distintivo de Excelencia Severo Ochoa, el máximo reconocimiento que se concede a los centros que demuestran impacto y liderazgo científico a nivel internacional y que colaboran activamente con su entorno social y empresarial. Los Centros de Excelencia Severo Ochoa tienen programas de investigación de vanguardia y altamente competitivos y se encuentran entre los mejores del mundo en sus respectivas áreas científicas. El proceso de evaluación y selección para la concesión de este reconocimiento se lleva a cabo de forma independiente por un comité científico internacional.