• Jueves, 13 de Diciembre de 2018

VARIANTES EN EL ADN FAVORECERÍAN EL DESARROLLO DE AMBAS PATOLOGÍAS

Descubren un vínculo genético entre el alzhéimer y las patologías vasculares

La presencia de pequeñas variaciones en algunos genes aumentaría la probabilidad tanto de desarrollar alzhéimer como niveles altos de colesterol en sangre, característicos de las patologías del corazón y los vasos sanguíneos.

La relación entre la demencia y los factores de riesgo cardiovasculares, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión o el sedentarismo, parece cada vez más evidente. Asimismo, con frecuencia, el cerebro de los mayores con alzhéimer presenta alteraciones en los vasos sanguíneos. Pero ¿existe una relación genética entre esta enfermedad neurodegenerativa y los trastornos cardiovasculares?

A fin de dilucidar dicha cuestión, Rahul. S. Desikan y su equipo, de la Universidad de California en San Francisco, en colaboración con otros investigadores de Estados Unidos, así como de Holanda y Noruega, han analizado el genoma de 1 millón y medio de personas.

Según los resultados, publicados por la revista Acta Neuropathologica, la presencia de pequeñas variaciones en algunos genes aumentaría la probabilidad tanto de desarrollar alzhéimer como niveles altos de colesterol en sangre, característicos de las patologías del corazón y los vasos sanguíneos.

En total, los científicos identificaron 90 regiones del genoma con alteraciones significativas en la secuencia del ADN, susceptibles de provocar ambas enfermedades. Para Desikan y su equipo, estos genes podrían alterar la capacidad del organismo para procesar los lípidos, hecho que originaría el trastorno vascular y la neurodegeneración.

Otros factores de riesgo asociados con las patologías del corazón y los vasos sanguíneos, como el índice de masa corporal, la diabetes mellitus de tipo 2, la enfermedad de la arteria coronaria o la relación cadera-cintura, no presentaron ninguna relación genética con el alzhéimer. Por consiguiente, su influencia sobre la enfermedad podría deberse únicamente al estilo de vida.

De forma interesante, los investigadores observaron que las personas sanas, pero con antecedentes familiares de la enfermedad de Alzheimer, mostraban mayor probabilidad de portar las mutaciones de riesgo descritas en el presente trabajo. Además, la expresión de los genes afectados resultó alterada en muestras de tejido cerebral obtenidas tras la muerte de pacientes con alzhéimer.

De confirmarse el hallazgo, Desikan y sus colaboradores destacan que, en individuos cuyo ADN contenga las variantes de riesgo, la administración de fármacos diseñados a fin de reducir los niveles de colesterol podría retardar la aparición del trastorno degenerativo.