• Jueves, 13 de Diciembre de 2018

LOS LOGROS EN ANIMALES ESTÁN LEJOS DE LLEGAR A LOS HUMANOS

Puedes retrasar tu envejecimiento, y no lo sabes

La investigación ha conseguido avances sorprendentes de los que los ciudadanos no acabamos de beneficiarnos. La combinación de alguno de estos medicamentos como la metformina, con suplementos vitamínicos, cambiarían según algunos investigadores la forma de envejecer; otros sin embargo creen que habría que empezar por cambiar la forma de alimentarnos. Pero el futuro está ya aquí, con un envejecimiento `a la carta´, accesible para unos pocos.

El catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, Manuel Castillo, se cuida. A sus 63 años mide 1,83 cm y pesa 74 kilos. Predica con el ejemplo sus cinco recetas para envejecer mejor. Uno, evitar los factores tóxicos. Dos, adoptar una actitud positiva frente a la vida. Tres, mantenerse activo física y mentalmente. Cuatro, comer menos, y de forma saludable. Y cinco, administrar suplementos e incluso fármacos que mantienen mejor nuestra fisiología y  previenen las enfermedades ligadas a la edad.

 

La mañana en que hablamos con él había tomado Ubiquinol, omega 3, vitamina B, cinc, y cardo mariano, y complementa su alimentación regularmente con otros suplementos alimenticios. Confiesa que utiliza ocasionalmente metformina en dosis bajas, un fármaco utilizado para la diabetes tipo 2 que ha demostrado que aumenta la longevidad. El doctor advierte que la metformina no está indicada para todo el mundo, por ejemplo para personas con carencias renales y puede tener efectos secundarios, como problemas gastrointestinales. Pero afirma que se puede considerar a la metformina como uno de los primeros fármacos antienvejecimiento.

La preocupación del ser humano por mantenerse joven se remonta al origen de los tiempos, en un paraíso terrenal donde Adán y Eva vivían felices eternamente sin morir. Hoy, en un mundo que camina rápidamente hacia sociedades envejecidas, laboratorios y científicos de todo el mundo estudian el fenómeno del envejecimiento de manera global, procurando encontrar mecanismos comunes que permitan actuar en conjunto.

Hay consenso en el objetivo, no se trata de vivir más años, sino de vivir el máximo tiempo posible en las mejores condiciones de salud, de retrasar la aparición de las enfermedades asociadas a la edad. Y también hay consenso en las dos fórmulas que han demostrado sobradamente ser más eficaces: hacer ejercicio regularmente y alimentarse poco y bien.

Pero sería frustrante que tras millones y millones de euros gastados y años de investigación al más alto nivel, lo más lejos que hayamos llegado es al clásico "menos plato y más zapato".

Cambios en la investigación

Las investigaciones en laboratorio han conseguido asombrosos logros con los ratones como principales protagonistas. Les hemos conseguido rejuvenecer, e incluso alargar su vida en un 40% con diferentes técnicas y por caminos distintos, reprogramación celular, genómica, tratamientos con telomerasa, alterando su metabolismo... científicos nada sospechosos afirman que podremos vivir 140 años sin enfermedades, y visionarios menos científicos afirman que la inmortalidad está al alcance de la mano, pero ¿en qué punto estamos?, y sobre todo ¿estamos aprovechando lo que ya se sabe que funciona para retrasar el envejecimiento?

 

"Alargamos la fecha de la muerte, pero no retrasamos el comienzo de enfermedades asociadas al envejecimiento"

 

Jose Luis Trejo dirige el Grupo de Neurogénesis del Individuo Adulto en el Instituto Cajal del CSIC en Madrid, y es presidente del Consejo Español del Cerebro. Trejo alerta de que "el envejecimiento de la población nos puede llevar a un colapso total del sistema sanitario. El sistema va a colapsar, y nos vamos a encontrar con la gente tirada en las calles". En su opinión "se ha malentendido dónde se debía poner el acento de la investigación. Hasta ahora se ha puesto en no morirse, en retrasar la muerte, y eso es un error. Alargamos la fecha de la muerte pero no retrasamos el comienzo de las enfermedades neurodegenerativas u otras asociadas al envejecimiento. Habría que poner el dinero en la investigación que retrase la incidencia de las enfermedades asociadas a la edad, primero por el coste personal, segundo por el coste familiar y por qué no decirlo, también por el coste social", señala.

¿La dieta y el ejercicio son esenciales, pero qué otras cosas sabemos que funcionan?

Los complementos alimenticios funcionan, la suplementación de elementos que nuestra dieta no nos proporciona o que nuestro cuerpo no es capaz de reponer a partir de ciertas edades es eficaz para retrasar el envejecimiento. En este grupo de compuestos están, por ejemplo, el cinc, el magnesio, la vitamina D, el omega 3, el sulforano que contiene por ejemplo el brócoli, los fitoestrógenos como las isoflavonas, los polifenoles, el resveratrol... hay una gran variedad de compuestos que se ha comprobado que benefician la salud y retrasan el envejecimiento.

El problema está en que existe una gran desinformación sobre estos productos y también falta de regulación. Según el catedrático Manuel Castillo "los sistemas de salud están orientados hacia la enfermedad, no hacia la salud. Además, hay un límite en los recursos y estos se emplean prioritariamente a curar las enfermedades. Por otra parte, estos complementos nutricionales tienen un coste elevado que no serían asumibles por el sistema de salud. Y tampoco se fomenta públicamente su uso porque no hay una evidencia científica demostrada suficientemente a través de ensayos clínicos, ya que los efectos son a largo plazo".

 

"En otros países los ciudadanos son responsables con su salud. En España queremos un fármaco milagroso, que no cueste y que sin esfuerzo tenga un efecto claro"

 

Castillo opina que "lo que hay que hacer es que la población tome conciencia de que la salud es responsabilidad de uno mismo. Hay que tomar ejemplos de sociedades como Alemania y los países nórdicos, donde los ciudadanos son mucho más responsables y rigurosos con el control de su propia salud, están mejor informados y en función de esa información adaptan su estilos de vida, y entre ellos, el consumo de estos suplementos. Aquí queremos un fármaco milagrosos, que no nos cueste nada o que los costes lo asuman otros y que sin esfuerzo tenga un efecto claro, y eso por el momento no existe", concluye.

El equipo de Jose Luis Trejo está trabajando con compuestos naturales que han demostrado resultados en la generación de neuronas nuevas en ratones. "El problema de los complementos alimenticios -afirma Jose Luis- es que no están bien regulados, y cada fabricante pone lo que le da la gana, con lo que es difícil determinar las dosis para conseguir el efecto perseguido. Son productos que están en los mercados, pero las cantidades, las dosis, la composición, varían en función de los fabricantes".

 

"Entre dedicar recursos a investigar sobre el cáncer o sobre longevidad, cuyos efectos son difíciles de demostrar, se elige el cáncer"

 

Para Consuelo Borrás, vocal del área biológica de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, SEGG, y profesora de Fisiología en la Universidad de Valencia, "el problema es que no hay apoyo de la industria farmacéutica y no se pueden hacer ensayos clínicos que validen que un producto tiene los efectos deseados sin efectos secundarios. Se sabe que tienen efectos beneficiosos, pero no se financian ensayos clínicos porque son muy caros. Estos productos ya están comercializados, y a la industria farmacéutica no les interesa invertir en confirmar su eficacia. Además, si en los ensayos se buscan mejoras en la salud se necesitan muchísimos más pacientes que si se buscan mejoras para una enfermedad concreta, y sale muchísimo más caro".

Para Consuelo "sería bueno que la administración pudiera financiar alguno de estos estudios, pero es cuestión de prioridades. Entre dedicar recursos a investigar sobre el cáncer o sobre longevidad, cuyos efectos son más difíciles de demostrar, pues se elige el cáncer". Sobre la utilización de estos compuestos asequibles y al alcance de cualquiera en internet o en farmacias y parafarmacias, Consuelo Borrás piensa que "si no nos detectan una deficiencia clara en una analítica lo mejor es llevar una alimentación equilibrada y hacer ejercicio. También son útiles los complejos multivitamínicos, que suplen las carencias de micronutrientes en el organismo a dosis moderadas".

En relación a la metformina, Consuelo Borrás señala que sí ha demostrado que retrasa la velocidad del envejecimiento en animales. "Últimamente se está viendo que casi todos los fármacos eficaces para retrasar la longevidad lo hacen porque son capaces de regular el metabolismo, de interactuar con los sistemas de almacenamiento de nutrientes". A sus 41 años la doctora Consuelo no tomaría metformina, es más partidaria de hacer ejercicio físico y alimentarse bien. "Si no hay ensayos clínicos que lo avalen, yo no me lo tomaría", afirma.

 

"Se podrían encontrar fármacos que reprodujeran los efectos del ejercicio, aprovechables para personas con depresión o problemas de movilidad" 

 

El doctor Jose Luis Trejo es más crítico, los últimos estudios preclínicos que maneja sobre metformina no dan resultados tan claros como parecía, sin embargo piensa que son más prometedores los avances con resveratrol.

"El problema -afirma el investigador- es que las dos intervenciones que se han mostrado más eficaces para envejecer mejor son la dieta y el ejercicio. Y ahí las farmacéuticas no van a invertir, y sería muy importante -reclama el doctor Trejo-, ya que se podrían encontrar fármacos miméticos del ejercicio, que reprodujeran los efectos del ejercicio, y de los que se podrían aprovechar población con depresión o con problemas de movilidad, por ejemplo. Y en cambio ahí no hay dinero".

"La alimentación es un negocio -continúa Trejo-, y no hay interés por las sociedades médicas en que la alimentación sea una intervención antienvejecimiento, porque el 90% de todo lo que se vende en alimentación es envasado. Todo lo que se vende envasado tiene una composición que está manipulada por las grandes empresas. Casi todos los productos tienen azúcar, cuando no es necesario, una anormalmente alta cantidad de sal, etcétera.  No quieren que se les acabe el negocio, y no quieren que se trabaje sobre la dieta".

"Actualmente, el ritmo de vida no nos permite cocinar a diario, con lo que tenemos que comprar los productos envasados que interesa ofrecer a la industria alimentaria. Si realmente quisiéramos hacer de la dieta una intervención, o tendríamos que conciliar mejor vida familiar y laboral, o investigar en hacer dietas antienvejecimiento, pero esto supondría una revolución del mundo de las grandes empresas de la alimentación, y no interesa. ¿Para qué vas a invertir millones en investigación de productos sanos, si ya ganas mucho con el producto que ya tienes? A no ser que cambie la regulación desde Bruselas. Y creo que en Europa es donde se puede cambiar, donde hay que poner el énfasis a la hora de investigar intervenciones antienvejecimiento. No hay que centrarse en vivir más, sino en vivir mejor el tiempo que tengamos" declara Jose Luis.

El futuro es el `envejecimiento a la carta´

Es España de un tiempo a esta parte están proliferando las clínicas que ofrecen tratamientos antiedad. Ofrecen un itinerario especializado a cada cliente, una especie de envejecimiento a la carta, donde prescriben desde qué ejercicio es más óptimo dadas sus características personales, hasta qué alimentación llevar en función de su estudio genético y cómo complementar esta alimentación con suplementos alimenticios e incluso fármacos de distinto tipo. Pero su precio hace que no estén al alcance de cualquiera.

Consuelo Borrás piensa que "que la planificación individualizada es el mejor futuro si pudiera aplicarse a todo el mundo, ya que mientras envejecemos, más heterogéneos nos hacemos. Somos muy parecidos cuando nacemos, pero cada vez más diferentes mientras envejecemos, porque cada uno se relaciona con su ambiente de manera diferente. Para afrontar el envejecimiento creo que falta visión de futuro y un plan estratégico a largo plazo, porque mejorar la salud de la población requiere mucho tiempo" concluye Consuelo.

 

"La planificación individualizada es el futuro, ya que mientras envejecemos, más hererogéneos nos hacemos"

 

Una medicina personalizada se antoja algo muy lejano, casi quimérico dada la situación actual de la sanidad. Pero Jose Luis Trejo se muestra optimista en este punto. "Si el coste de investigar y de hacer estos tratamientos de medicina personalizada se distribuye entre toda la sociedad, son viables. Aunque en un principio haya un periodo en el que solo accedan los ricos, con el tiempo se puede socializar ese coste.

Al final, como casi siempre es el dinero el que más influye. "En última instancia -comenta Jose Luis Trejo- los investigadores tienen que vivir de algo. Si pones mucho dinero en el cáncer, pues habrá muchos investigadores sobre el cáncer y habrá menos en otro sitio. Ahora mismo notamos una falta de dinero y regulación en poner a la clínica productos antienvejecimiento, en comparación con tratamientos  anticancerígenos o cardiovasculares. Nadie investiga la sarcopenia, por ejemplo y es una de las causas de comorbilidad más grandes que existen en el envejecimiento, y eso que prácticamente todo el envejecimiento a partir de una cierta edad cursa con sarcopenia, que genera mayor sensibilidad a otras muchas enfermedades que no se hubieran desarrollado, o desarrollado más tarde, si se hubiera tratado esa sarcopenia" declara.

Tras años de investigación los ciudadanos seguimos sin aprovecharnos de todo lo que se conoce sobre suplementación alimenticia. Si a cualquiera de ustedes le preguntaran qué cantidad de magnesio necesita nuestro cuerpo, o de omega 3, o de cualquiera de los complementos que pueden adquirirse en las tiendas o en internet, a buen seguro tendría muchas dudas sobre qué responder.

Y mucho más lejos parece estar el momento en que podamos usar con seguridad fármacos que retrasen el envejecimiento, aunque ya hayan demostrado su efecto en animales. Mientras tanto, siempre nos quedará el refranero.

Cinco fármacos antienvejecimiento prometedores
Metformina: Unos estudios observacionales hechos en Gran Bretaña en el año 2014 en más 180.000 personas demostraron que “las personas con diabetes tratadas con metformina vivían más que las personas sanas”. Este dato adquiere mayor importancia si se tiene en cuenta que los diabéticos tienen una esperanza de vida 8 años inferior a las personas sanas. Este descubrimiento motivó a que el agente regulador de medicamentos de los Estados Unidos (FDA) autorice el inicio de los estudios clínicos conocidos como “Targeting Aging with Metformin” (TAME). La falta de dinero tiene el estudio paralizado, ya que la metformina no tiene patente.
Rapamicina: Es un inmunodepresor que ha demostrado que elimina las células senescentes. Lo malo es que no se han conseguido mitigar los serios efectos secundarios que produce.
Quercetina y otros medicamentos senolíticos que eliminan las células senescentes. Si funcionaran en humanos podrían retrasar el desarrollo de cataratas, osteoartritis, osteoporosis, pérdida de masa muscular e incluso mejorar la función cardiaca. La quercetina (un flavonoide presente en muchas frutas y verduras) y el dasatinib (un medicamento utilizado contra la leucemia) son compuestos que han demostrado su capacidad para inducir selectivamente la muerte de las células senescentes.
Everolimus (RAD001). Este análogo a la rapamicina ha demostrado que es capaz de rejuvenecer el sistema inmunitario de las personas de edad avanzada. Hoy se utiliza en el tratamiento de diferentes tipos de cáncer.
Inhibidores JAK. Estos fármacos tienen ahora una aplicación terapéutica en el tratamiento de cáncer y enfermedades inflamatorias. Se piensa que podría mejorar la debilidad muscular que llega con el paso del tiempo.
Nicotinamida. Este compuesto, que se encuentra en todas las células del organismo, juega un papel clave en la reparación del ADN. La administración de un precursor –o ‘potenciador’– de este NAD+ podría reparar los daños que tienen lugar en el ADN por el envejecimiento.