• Miércoles, 23 de Enero de 2019

DIETA SANA, EJERCICIO Y BUENAS COMPAÑÍAS, TAMBIÉN PARA EL CEREBRO

"Pensar en negativo enferma"

El neurólogo clínico Jaime Toro Gómez lleva más de treinta años estudiando el que denomina el más “fascinante y complejo órgano humano”. Parte de esa sabiduría está resumida en el libro ‘El cerebro del siglo XXI’, que escribió con su colega Manuel Yepes Sanz y en el cual busca entregarles a los lectores de una manera sencilla su sorprendente complejidad.

El neurólogo clínico Jaime Toro Gómez.
El neurólogo clínico Jaime Toro Gómez.

-En esta época, en apariencia, somos muy felices. Desde el punto de vista científico, ¿cómo se explica esa felicidad?

-La felicidad, que es distinta al placer, es más compleja de lo que uno se imagina. Para ser feliz se requiere ser altruista, grato, generoso, flexible, compartir con la gente. Diría que en estas fechas, en realidad experimentamos momentos de placer con una carga emocional importante guardados en una estructura del cerebro que se llama hipocampo, ubicado en el lóbulo temporal. Esta es una zona de la memoria.

-¿Cómo funciona eso en el cerebro? ¿Cómo se le comunica al cerebro que es época de fiesta?

-El cerebro tiene unas estructuras que manejan las emociones: el sistema límbico. Y unas células en el hipocampo que registran hechos emocionales destacados, ya sean agradables o desagradables. Estar por ejemplo en la playa viendo un atardecer oyendo música se convierte en un recuerdo. Esta zona tiene células especializadas para captar esos momentos de emociones intensas, que usted puede traer a su memoria frecuentemente y le generan placer.

-¿Cómo se puede ser feliz en tiempos tan difíciles?

-Porque ahora vivimos momentos alegres, de fiesta, de música, de adornos, de compartir con la familia, que impactan al cerebro. Esos son momentos de placer, no de felicidad, aunque sí contribuyen a esta. Para ser realmente felices sí necesitamos resolver muchos problemas estructurales, pues, aunque para ser feliz no se requiere ser rico, los niveles extremos de pobreza no facilitan la felicidad.

-Usted acaba de publicar ‘El cerebro del siglo XXI’, un libro con un lenguaje muy sencillo. ¿Por qué?

El cerebro es el órgano más extraordinario del ser humano; y, pese a semejante dimensión, me preocupa que en los colegios, en las universidades, entre los profesores no se lo conoce bien. Esto implica un problema. Se está enseñando a los niños y jóvenes sin que los docentes conozcan a fondo cómo aprende el cerebro. Por eso quisimos hacer esta modesta aportación.

-Para muchos, el cerebro es un misterio...

-Es un órgano que tiene una capacidad simultánea de generar inteligencia y emociones complejas, almacenar información, tomar decisiones, reaccionar ante diversas situaciones, desarrollar movimientos finos y gruesos y muchas cosas más. Por tratarse de una máquina extraordinaria, es natural que provoque entre la gente muchas inquietudes.

-En su libro habla bastante de cuidar el cerebro. ¿Eso, en breves líneas, cómo se hace?

El cerebro se cuida de manera individual con hábitos saludables como el ejercicio, tener una buena dieta y un sueño adecuado, controlando la hipertensión arterial, no fumando y evitando el alcohol. Pero también socializando: compartiendo con la gente, conversando con los amigos o con la pareja, siempre en una buena onda.

-¿Y los medicamentos?

-Hay cosas que dicen que pueden ayudar, como la Ginkgo Biloba, los antioxidantes como la vitamina C, los vasodilatadores y un montón de medicamentos tanto tradicionales como homeopáticos que se inventan, pero que en realidad no sirven para nada. El cerebro funciona si usted, como le digo, lo cuida con dieta, con ejercicio y hábitos saludables.

-Hábitos entre los que usted mencionó dormir bien. ¿Por qué es tan importante el sueño?

-El sueño es un momento del cerebro en el cual se organizan archivos de memoria, se reparan estructuras, y es cuando más energía consume. Un mal dormir afecta la memoria y produce hipersomnio y cansancio diurno.

-¿Cómo se logra dormir bien?

-Haciendo ejercicio, pero no inmediatamente antes de dormir. Hay que dejar de consumir cafeína y evitar medicamentos o sustancias que puedan producir insomnio.

-Pero ¿qué hacer cuando uno se despierta?

-No es bueno estar en la cama despierto. Se recomienda que usted se levante, se vaya al estudio o a la sala, lea un rato y luego sí intente volver a conciliar el sueño. Quedarse en la cama dando vueltas no es nada bueno, ni tampoco viendo televisión. La cama es para dormir.

-Continúa el ‘boom’ literario de libros de autoayuda que hablan de ‘así se alcanza la felicidad’. ¿Cómo ve este fenómeno?

-No hay una fórmula que se transmita por un libro o un video. Lo real es ser consciente de que compartir con las demás personas, ser altruista, ser grato, trabajar en lo que lo apasione y lo motive, vivir más intensamente el presente y pensar menos en el pasado y en la incertidumbre del futuro son hechos que sí ayudan a la felicidad.

-Habla usted de que es distinta la felicidad del placer, ¿por qué?

-La felicidad es un concepto mucho más profundo. Es algo que no se da por tener instantes cortos de placer. No es tener dinero, prestigio o poder. Es algo más profundo y complejo. Se puede ser feliz siendo pobre o aún enfermo. No obstante, si usted suma habitualmente momentos de placer, cada uno de estos contribuye a la felicidad. El pensamiento positivo es otro elemento fundamental para alcanzarla. Por el contrario, pensar negativo enferma.