• Viernes, 16 de Noviembre de 2018

LA SANIDAD PÚBLICA NO FAVORECE UN DIAGNÓSTICO TEMPRANO

¿Problemas de memoria, o demencia? La decisiva frontera

Detectar cuanto antes si existe un deterioro cognitivo leve es clave para mantener y mejorar la calidad de vida, y prevenir que evolucione hacia una demencia.

"Mi madre siempre ha sido muy despistada, pero de un tiempo a esta parte nos tiene preocupados. Se le olvidan muchas cosas, no solo los cumpleaños y cosas así, sino lo que ha estado haciendo por la mañana, o te repite una pregunta a la que le has contestado hace un rato. La hemos llevado al médico y nos dice que son cosas de la edad, pero no sabemos si puede tener algo más serio y no queremos dejarlo pasar".

La preocupación de Montse no es infundada, y su caso es muy habitual. Los despistes de su madre, que vive sola en casa a sus 86 años, son motivo de inquietud para sus hijos y para sus amigos, que notan que algo está empezando a fallar en su cabeza, pero que no saben muy bien qué hacer.

Cuatro Señales de alarma

Rosa López Mongil es geriatra y coordina el Grupo de Alimentación y Nutrición de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. También es la autora del método de estimulación cognitiva Entrenando día a día, nueve libros indicados en prevención y tratamiento no farmacológico de las demencias, un útil y práctico manual que no se encuentra fácilmente (y que algún avispado editor debería reeditar). Esta experta en el tratamiento del deterioro cognitivo apunta cuatro señales que nos alertan. "Un signo de alarma es que la persona deja de llamar por teléfono. Recibe las llamadas de amigos y familiares, pero ella ya no llama a los demás. Otra señal de atención es que la persona deja de utilizar transportes públicos que antes usaba; deja de coger el autobús, el metro o el tren que antes cogía, o deja de conducir cuando antes lo hacía. El tercer signo de alarma es cuando la persona deja de interesarse por tomar a sus horas la medicación prescrita. Y un cuarto signo de alarma es que la persona puede tener problemas para gestionar su economía; ya no se preocupa de si recibe la pensión, de los recibos que la pasan por el banco, de las vueltas que le dan en la compra, u otros problemas con el dinero. Si una persona tiene alguno o varios de estos síntomas a lo largo de un año, el riesgo que tiene de desarrollar demencia es altísimo", explica Rosa.

Para Rosa, estos signos son definitivos, pero hay otros que también alertan y pueden presentarse antes, "como ver la tele sin prestar atención a lo que dicen; dejar de hacer ejercicios de estimulación que antes hacían como sopas de letras, crucigramas o sudokus; o si deja las clases de gimnasia o las actividades fuera de casa; si deja de hacer excursiones o viajes, o salir al cine o al teatro. Y también si se perciben cambios en la forma de ser de las personas, en su carácter".

También hay que prestar atención a las pérdidas de memoria, aunque no todas las demencias cursan con pérdidas de memoria. En este caso lo primero que se pierde es la memoria episódica, es decir, la que responde a preguntas formuladas con qué, cuándo, dónde y cómo, por ejemplo qué has comido hoy, dónde estuviste ayer, cuándo viene tu hija a verte...

El deterioro cognitivo puede durar hasta 10 años hasta que degenere en demencia, pero no tiene por qué ser así en todos los casos. La detección de un deterioro cognitivo leve en sus primeros momentos es esencial para la realización de tratamientos eficaces que retrasen o eviten la aparición de una demencia. “En el momento en el que la persona no es capaz de manejar las finanzas, de tomarse solo la medicación y tiene dificultad para utilizar el transporte público o interpretar un documento, habrá que tomar medidas”, explica el presidente de la SEGG, José Antonio López Trigo. Y es fundamental detectarlo precozmente con el fin de proceder a su abordaje específico y así prevenir el paso a la demencia, puesto que, asegura López Trigo, que en el 50% de los casos es evitable.

"En el 50% de los casos es evitable pasar de deterioro cognitivo a demencia"

 

¿Pero qué debemos hacer si percibimos que un familiar tiene despistes que van más allá de lo normal? Para Francisco José Sáez Martínez, médico y responsable del Grupo de Trabajo de Cronicidad de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, SEMG, "el proceso más sencillo es la realización de una serie de test de evaluación, el más utilizado en España es el Mini Mental Test o Test de Lobo, donde se miden valoraciones en la memoria, y otras pruebas como la escala de Barthel", que valora actividades de la vida diaria que puedan haber sido afectadas por un deterioro cognitivo leve y que puede que no tengan relación con la memoria. En función de la puntuación de estos test, que realizan los médicos de familia o las enfermeras de atención primaria, se puede derivar a un neurólogo.

Resulta pues determinante conocer si se actúa bien en España para detectar precozmente el deterioro cognitivo. Carmen Flores, presidenta del Defensor del Paciente, cree que no. "A nuestra asociación llegan muchas quejas de personas que han ido al médico de cabecera reiteradas veces o incluso al especialista, y no les han hecho pruebas para detectar esa patología a tiempo. Llevamos mucho tiempo ya en nuestra Sanidad donde prima el gasto sobre el diagnóstico. Y es al menos sospechoso, que haya médicos que no haya forma que manden a un paciente a realizar alguna prueba diagnóstica."

"Llevamos mucho tiempo ya en nuestra Sanidad en donde prima el gasto sobre el diagnóstico"

 

Ante esta situación poco se puede hacer, aunque Carmen recomienda que "antes de ir a un centro privado, se debe dejar constancia por escrito en los servicios de atención al paciente con copia sellada, de que no se le ha derivado a ningún especialista o que no se le han practicado pruebas diagnósticas recomendadas para problemas de deterioro cognitivo, fundamentalmente una resonancia magnética. Y que debe acudir a un centro privado asumiendo los gastos y reservándose el derecho a una denuncia posterior. Generalmente el paciente no recupera el dinero, porque los costes judiciales son superiores a los gastos médicos, pero es una forma de dejar constancia de nuestro desacuerdo", concluye Carmen.

Francisco José Sáez no cree que el problema sea de dinero. "El problema que tenemos los médicos de familia es que en atención primaria no se nos permite solicitar una resonancia magnética para detectar la evolución de una demencia. Si los test previos salen positivos, se deriva el caso a neurología, con la lista de espera que eso comporta. Ahora en España estamos entre 45 y 90 días de demora para primera consulta en neurología, con lo que estás aplazando tres meses el diagnóstico. Cuando llega al neurólogo éste solicita la resonancia que tarda también entre uno y tres meses según la Comunidad Autónoma, y esto alarga mucho la consecución de un diagnóstico temprano".

"En los hospitales no existen recortes para la realización de este tipo de pruebas. La resonancia magnéticas ahora se han abaratado bastante. Al principio tenía una indicación muy restringida, ahora la resonancia se indica, yo creo que incluso con bastante alegría. Las sociedades científicas de primaria pedimos que se haga un catálogo por indicaciones, es decir, si tenemos un paciente que tiene un Mini Mental Test que te indica que puede tener una demencia lo lógico sería pedirle directamente la resonancia. En España si estás en el hospital, incluso siendo médico de familia no tienes ningún problema en pedir una resonancia, pero si estás fuera del hospital es prácticamente imposible que lo solicites", explica Sáez.

En diagnóstico en la sanidad pública tarda más de seis meses

 

Un problema de procedimiento en un tema crucial como es el diagnóstico temprano. El doctor Sáez lo tiene claro, "habría que cambiar el abordaje de la demencia. Los médicos de familia y los geriatras estamos trabajando para que prevalezca el diagnóstico y el tratamiento temprano. Está demostrado que los tratamientos del deterioro cognitivo son mucho más eficaces al principio, y se mejora la calidad de vida de una persona muchos años, porque no es lo mismo comenzar una demencia con 85 años que con 90".

En este mar de dudas Montse ha encontrado una alternativa para su madre. La Fundación del Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas, Cien, que lleva adelante el Proyecto Vallecas de investigación sobre el Alzhéimer, se dio cuenta de el problema que existía a la hora de diagnosticar de manera temprana un deterioro cognitivo en la sanidad pública. Decidió poner en marcha un servicio que realiza los test previos y la resonancia magnética, con lo que se tiene un diagnóstico preciso en menos de un mes. Los Amigos de la Fundación pueden disponer de este servicio de manera gratuita, para el resto las consultas con el médico y con el neurólogo cuestan 45 euros cada una, y la resonancia, 260 euros, con lo que el diagnóstico sale finalmente por 350 euros.

Tengo deterioro cognitivo, ¿qué puedo hacer?

 

Si ya se ha diagnosticado un deterioro cognitivo es momento de ponerse a trabajar, y se pueden hacer muchas cosas que retrasen el avance del deterioro. El objetivo es evitar la demencia, o postergarla lo más posible en el tiempo. Por ejemplo, señala la doctora López Mongil, "lo primero de todo es estudiar los factores de riesgo cardiovascular, si tiene la tensión alta o riesgos de isquemia (falta de riego sanguíneo). También es importante ver si la persona tiene sobrepeso u obesidad y si tiene una vida sedentaria. Y también analizar si tiene altos el colesterol y los triglicéridos. Hay que corregir en la medida que se pueda esos desequilibrios. Para ello es esencial una dieta mediterránea adecuada y una actividad física regular que requiera cierto esfuerzo, por ejemplo andar deprisa, o barrer la casa o subir escaleras de manera regular, todos los días".

Otra acción fundamental el la estimulación cognitiva, es decir, hacer actividades de distintos órdenes en los que la persona tenga que hacer un esfuerzo cognitivo. Para Rosa López lo ideal sería un programa organizado de actividades cognitivas variadas.

La medicina también ayuda. Ya existen medicamentos que han demostrado su eficacia en estadios tempranos de deterioro cognitivo. Por ejemplo el Tebofortán, cuyo principio activo es el ginkgo biloba, y actúa sobre el sistema vascular del cerebro, aliviando y mejorando notablemente las sensaciones de inestabilidad, de vértigos y mareos asociados al deterioro cognitivo en etapas tempranas. Además, tiene la ventaja de que está indicado para deterioro cognitivo leve y demencia. Lo malo es que pero no entra dentro de los medicamentos que paga la Seguridad Social.

Otro medicamento que ha demostrado su eficacia es la quetiapina, pero está validado para el tratamiento de demencias, con lo que no se puede prescribir a los pacientes que no estén diagnosticados de demencia. Este requisito disminuye su eficacia, ya que su uso obtiene mejores resultados en estados tempranos de deterioro cognitivo.

Tanto médicos de familia como geriatras abogan por avanzar en un diagnóstico temprano primero, y también en la investigación y aplicación de tratamientos y medicamentos que han demostrado su eficacia en estados tempranos de deterioro cognitivo, lo que redundaría en la mejora de calidad de vida de los pacientes y en un ahorro considerable para el Estado y las familias, puesto que el cuidado de una demencia, que no se puede curar, tan solo mejorar los síntomas, es mucho más costoso social y económicamente, que el tratamiento de un deterioro cognitivo leve.