• Jueves, 13 de Diciembre de 2018

SOLUCIONES TRADICIONALES PARA PEQUEÑOS PROBLEMAS DE SALUD

Remedios caseros (I)

En 1977 Jean Michel Pedrazzani escribe "Los Remedios de la Abuela", un compendio de soluciones tradicionales a pequeños problemas de salud que pronto se convirtió en un referente de medicina tradicional. Recogemos aquí algunos de los tratamientos caseros propuestos por el autor.

ampollas

Ampollas. Tomar algunas hojas grandes de repollo, limpiarlas con agua fría y cocerlas en medio litro de leche. Dejar enfriar y aplicar la pasta obtenida sobre la parte afectada. La ampolla debe reabsorberse sin que la epidermis caiga, dejando en vivo la dermis.

anginas

Anginas. Exprimir un limón entero en un vaso de agua tibia, azucarar ligeramente y utilizar como gargarismo. También es eficaz hervir durante una decena de minutos tres o cuatro higos secos en medio litro de leche y utilizar el líquido como gargarismo.

Prueba también a hervir un buen pellizco de hojas de salvia secas en medio litro de agua. Se filtra y se utilizar como gargarismo.

caída de cabello

Caída del cabello. Aplastar la carne de algunas nueces hasta obtener una especie de pasta con la cual se untará el cuero cabelludo en el momento de acostarse, eliminándola por la mañana con un lavado del cabello. (Si se desea no man­char la almohada, o no molestar a la persona que duerme con uno, es preferible envolverse la cabeza tras la aplicación.)

También funciona si el tratamiento es prolongado, hervir un puñado de tomillo fresco en un litro de agua, filtrar, y utilizar como loción.

callos

Callos. Cortar una rodaja de ajo lo suficientemente gruesa pero del tamaño del callo. Aplicarla por la noche y sujetarla con un pequeño vendaje. Quitarla en el momento de volver a colocarse los zapatos. La operación debe repetirse hasta la caída del callo.

Otro tratamiento es hacer macerar durante veinticuatro horas varias hojas de puerro en vinagre de vino, y aplicarlas sobre el callo, que se extirpará luego muy delicadamente con un instrumento no cortante y cuidadosamente desinfectado.

comezón

Comezón. Pueden ser calmadas rápidamente median­te la aplicación de compresas embebidas en una decocción de achicoria silvestre (10 gramos aproximadamente por cada litro de agua).

dolor de muelas

Dolor de muelas. Un diente que duele es obligatoriamente un diente enfermo y debe tratarlo el especialista. Pero mien­tras se acude al dentista, algunos pequeños trucos pueden permitir calmar el dolor. Tomar sin tragarlo un sorbo de aguardiente fuerte —50° como mínimo— y bañar con él el diente enfermo. El efecto es rápido, pero muy limitado en el tiempo.

También puedes hervir cinco o seis higos en medio litro de leche durante algunos minutos. Utilizar como baño bucal.

Prueba a echar en medio litro de agua hirviendo un pellizco de hojas y de flores de morera secas. Utilizar como baño bucal para combatir la infección.

esguince

Esguince. Conviene acudir al médico para compro­bar que no haya una lesión más grave ocultándose bajo su aparente benignidad. Si no existe ningún traumatismo profundo, las cataplasmas de perejil son tan eficaces como cualquier otro bálsamo, ungüento o pomada vendidos en farmacia.

Hacer cocer un manojo de perejil en medio litro de vino. Dejar enfriar, luego componer una cataplasma con las hojas de la planta. Renovar tres a cuatro veces al día.

gripe

Gripe. Lo esencial es transpirar abundantemente a fin de eliminar las toxinas. Es conveniente beber en abundancia preparaciones muy calientes, generalmente a base de limón, que es reconocido como un poderoso febrífugo. Durante el día, limón exprimido caliente muy azuca­rado, o ponches compuestos del siguiente modo: el jugo de un limón, una cucharada sopera de ron, agua hirviendo, azúcar o miel a voluntad. Prueba también por la noche, antes de meterte en la cama, un limón exprimido rebajado con una taza grande de café hirviendo muy azucarado.

hematoma

Hematomas. Rallar una manzana cruda con su piel; aplicar en el lugar del golpe, ya sea envolviéndola en una gasa ligera, ya sea directamente sobre la epidermis. También puedes asar una manzana al horno, pelarla, y aplicar la pulpa sobre el moratón.

hemorragia

Hemorragias nasales. Introducir en la fosa nasal correspondiente un peque­ño tampón de algodón embebido en jugo de limón; o puedes proceder del mismo modo con jugo de ortiga; es eficaz también aplastar algunas hojas de tomillo o de serpol secos y aspirarlas como si fueran rapé.