• Sábado, 15 de Diciembre de 2018

ENTREVISTA CON BONIFACIO DE LA CUADRA PERIODISTA Y TESTIGO DE EXCEPCIÓN DE AQUELLOS DÍAS EN LOS QUE SE REDACTÓ LA CARTA MAGNA

40 años de la Constitución: La cara oculta del consenso

Cuando se cumplen 40 años de la aprobación de la Carta Magna, se reedita de nuevo “Crónica secreta de la Constitución”, donde los periodistas que siguieron para El País su elaboración, Bonifacio de la Cuadra y Soledad Gallego Díaz, relatan lo que ocurrió tras las bambalinas en aquellos meses.

Bonifacio de la Cuadra, en la tribuna del Congreso donde pasó gran parte de su vida, como periodista de El País.
Bonifacio de la Cuadra, en la tribuna del Congreso donde pasó gran parte de su vida, como periodista de El País.

40 años después de que se aprobara la Constitución, aún quedan algunas incógnitas por despejar sobre aquel tiempo en los que España se convirtió en el centro de la noticia.

Un proceso que se llevó a cabo bajo un gran secretismo, hasta que el 22 de noviembre de 1977 la revista Cuadernos para el Diálogo publicó el texto íntegro de 39 artículos del primer borrador, cediendo su publicación a El País y La Vanguardia. Precisamente la identidad de la persona que filtró a la prensa este borrador, rompiendo el principio de confianza que se había establecido entre los siete ponentes, es quizá la mayor incógnita que aún queda por resolver sobre aquellos días.

“Una vez terminada la ponencia, se produjo el revuelo de la filtración del primer borrador, y la gente conoció lo que hasta entonces negaban los siete ponentes, que llevaban todo confidencialmente. Esto provocó el inicio de una serie de cenas secretas de madrugada. La primera fue en el restaurante José Luis, al lado del Bernabéu, dirigidas por Fernando Abril Martorell (UCD) y Alfonso Guerra (PSOE). No eran ni juristas, pero tenían la voluntad de empujar hacia una Constitución democrática y forzaron la situación de tal forma, que sacaron de una tacada 25 artículos con los que habían tenido muchos problemas en la Comisión”, recuerda Bonifacio de la Cuadra autor junto a Soledad Gallego Díaz del libro Crónica secreta de la Constitución (Editorial Tecnos).

Ambos siguieron para El País el proceso de elaboración de la Ley de Leyes, convirtiéndose en testigos de excepción de las negociaciones de los siete ponentes que se encargaron de la redacción de la Constitución: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca, por UCD; Gregorio Peces-Barba (PSOE); Jordi Solé Tura (PCE); Manuel Fraga (Alianza Popular) y Miquel Roca (Minoría Catalana).

mayor_actual_padres constituciónLos siete ponentes de la Constitución de 1978.

Una negociación que fue cambiando conforme trataban un tema u otro. Sobre todo aquello hablamos en esta entrevista con Bonifacio de la Cuadra.

-¿La relación entre UCD y PSOE fue siempre así de buena?

-En realidad UCD se puso más fácilmente de acuerdo con los nacionalistas catalanes de Miquel Roca y con el partido comunista, que con el PSOE. Por ejemplo, Gregorio Peces Barba insistía mucho con la enmienda republicana hasta el punto que se asustaron tanto los de UCD que llamaron a Felipe González, que estaba en Rusia, desde donde les tranquilizó, diciéndoles que mantendrían la enmienda republicana y se abstendrían en la monarquía, pero inmediatamente que hubiera una decisión democrática, se mantendrían a favor de la mayoría aunque no fuera la suya. Eso les tranquilizo y realmente así sucedió luego.

Peces Barba era muy peleón, incluso llegó a abandonar la ponencia ante el peligro de que se constituyera lo que llamábamos la mayoría mecánica con los tres ponentes de UCD y Fraga con Alianza Popular. Esto hubiera provocado que se hiciera una Constitución menor, en cuanto a aspiraciones democráticas, en la que a lo mejor no se aboliera la pena de muerte, ni se estableciera el derecho de huelga,…. Frente a ésta, la propuesta del PSOE, que fue la que apoyó el propio Rey que quería una democracia más europea, e influyó para que UCD no se mantuviera en esa posición para salir del paso con una pequeña constitución.

-El tema república/monarquía fue un punto clave para avanzar en el consenso, incluso los comunistas de Carrillo cedieron antes que el PSOE, llegándose a plantear el tema de un Referéndum ¿Por qué no se hizo al final?

-Había miedo a un Referéndum no por la izquierda, porque los comunistas ya estaban convencidos, sino que era la derecha y la ultraderecha los que decían entonces: “No queremos monarquía, ni Juan Carlos, ni Sofía”, porque Juan Carlos no había hecho lo que ellos querían. Cuando Franco le hace Rey, ellos querían que se convierta en una especie de dictadura coronada, de una monarquía que estuviera a favor de un continuismo con el franquismo.

-¿Sobre la Monarquía, por qué se mantuvo la Ley Sálica?

-El otro día me enteré de algo que nosotros no publicamos en el libro y que lo publicó El País, y es que una de las pocas mujeres que había en el Congreso, que era de UCD, había presentado una enmienda en la que planteaba que la sucesión de la monarquía fuera tanto para la mujer como para el hombre. Pero entonces, se planteó que el Rey tenía hermanas mayores, y su padre también, y podían disputarle la Corona, por lo que prefirieron mantener la Sucesión a favor del hombre, que hoy día no tiene sentido.

mayor_actual_padres constitución 4El Rey Emérito Juan Carlos I firma la Constitución de 1978.

-Otro tema que causó mucho controversia fue todo lo relativo a la Iglesia (la educación privada y concertada, la libertad religiosa…)

En el debate constituyente, Gregorio Peces Barba (PSOE) que era cristiano, estaba más en contra que se mencionara en el artículo 16 a la iglesia católica de lo que lo estaba Santiago Carrillo (PC), porque Carrillo se daba cuenta que acabábamos de salir de un franquismo donde los obispos habían llevado bajo palio a Franco, donde la religión lo invadía todo. En esta situación había que mencionar a la Iglesia como se la menciona en el artículo 16 cuando dice “el Estado es aconfesional, pero mantendrá las correspondientes relaciones con la Iglesia católica, y demás confesiones”, uno de los que defendieron eso fue Carrillo, porque se daba cuenta de que esa situación no se podía suprimir, por mucho que él fuera ateo.

Eso tuvo su importancia, porque la Iglesia, cuando se publicó el borrador de la Constitución protestó, porque habían tenido una posición de verdadera hegemonía con el franquismo.

-¿Cuál fue el tema que mayor polémica suscitó?

-Sin duda el de las nacionalidades, la palabra nacionalidades. En el borrador de la Constitución el artículo 2 dice “la Constitución reconoce el derecho a la autonomía de las diferentes nacionalidades y regiones que integran España…”, pero cuando se produjo la filtración a la prensa del borrador, se produjo un lío tremendo, porque había montones de gente, no solo de la ultraderecha, que incluso publicaron artículos en El País en los que decían que ¡cómo nacionalidades!, y entonces se modificó. La redacción final, que es prácticamente un desastre, pone “la constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…y reconoce y garantiza el derecho de las nacionalidades….”, a cambio de mantener la palabra nacionalidades se aceptó que en la Constitución vigente figurara todo ese caudal de patrioterismo.

-Todo esto generó entradas y salidas de la Comisión, portazos, era como un juego de mus… al que al final se sumaron como señalan en el libro dos estrellas: Abril Matorell y Alfonso Guerra

-Sí. En un momento, Peces Barba, el ponente socialista dio un portazo y abandonó la Comisión. Por su parte, Adolfo Suárez, eligió a Abril Martorell para encauzar la situación, organizándose las cenas secretas en las que participaba él y Alfonso Guerra. Pero lo importante es que al final de aquella primera cena, habían conseguido sacar adelante 25 artículos complicados que en la Comisión no lograban ponerse de acuerdo. Ahí se ponían de acuerdo y eso lo trasladaban a la Comisión Constitucional, donde de pronto, los que no sabían de esa cena política, se extrañaban de que se aprobara por la mañana lo que el día anterior no había podido sacarse. Pero poco a poco se fueron enterando de aquellas reuniones secretas.

Sí, ellos tomaron las riendas y lo consiguieron hacer, con discusiones y amenazas, pero iban adelante cumpliendo lo que Adolfo Suárez les decía y lo que el Rey quería.

-Esta es la Constitución que quería el Rey, pero ¿es la Constitución que quería la calle?

-No, en la calle los que más dominaban entonces, que eran los franquistas, estaban contra la monarquía y contra las libertades, que incluían el derecho de huelga, que en el matrimonio no mandara solo el marido… y la extrema derecha, que entonces mandaba mucho, estaba en contra de todo eso.

No es que se hiciera al dictado del Rey, él quería una Constitución democrática, había muchos de Alianza Popular, gente del Opus Dei como Laureano López Rodó, muchos de los 16 de Alianza Popular que querían que el Rey tuviera muchísimos poderes, que fuera un Franco bis, y eso no lo quiso el Parlamento, y el Rey aceptó que no se quisiera. Hay una cosa curiosa. El 11 de mayo del 78, cuando se votó finalmente la monarquía, el único que no la votó fue el PSOE, pero aceptó el resultado de la votación. El Rey llegó a un restaurante madrileño en el que había quedado a cenar con un grupo de periodistas y saludó diciendo: ”¡Felicitarme, me acaban de legalizar!”, porque hacía pocas horas que la Comisión institucional del Congreso, por 23 votos a favor, ninguno en contra y 13 abstenciones del PSOE , había aprobado el artículo 1.3 del proyecto de Constitución que decía “la forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria”.

Creo que fue una forma de darse cuenta, de que no era Franco el que lo había hecho Rey, sino que fue la democracia la que aceptó su reinado.

-Otra cosa que mencionáis es la retirada de la primera línea de negociación de Herrero de Miñón ¿Por qué se produjo?

-Estando Herrero de Miñon las posiciones eran más en la línea de la mayoría mecánica que antes he mencionado de UCD con Alianza Popular, en la que con una Constitución pequeña salíamos del paso y no hacían falta ni los comunistas ni los socialistas. Y ahí, yo creo que Miguel Roca tuvo un buen papel, y el propio Rey y Adolfo Suárez quitaron el protagonismo que tuvieron el entonces ministro de Justicia, Landelino Lavilla y Herrero de Miñón, sustituyéndoles por el vicepresidente del Gobierno, Abril Martorell, y por Alfonso Guerra, del PSOE, en esas reuniones secretas que se produjeron en lo que nosotros llamamos `las tres semanas locas´. Me acuerdo de una reunión en el despacho de Peces Barba que estuvimos vigilantes para ver cuándo salían, y nos engañaron porque salieron todos los ponentes menos el representante del PNV que permaneció escondido en el despacho hasta que nos fuimos, porque no querían que se supiera que había asistido a la reunión. Herrero de Miñón hubiera sido el protagonista de una Constitución más pequeña y con menos derechos y libertades, él era un gran jurista pero de seguirse su criterio, hubiera sido un peligro sobre todo en la parte inicial de la Constitución. Landelino Lavilla era más discreto, pero Herrero se peleaba más, tenía muy mal carácter, a Gregorio Peces Barba le llamaba el diputado Peces, una forma de ridiculizar.

mayor_actual_Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, con el Grupo Parlamentario de UCD tras la aprobación de la Constitución por el Congreso el 31 de octubre de 1978.Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, con el Grupo Parlamentario de UCD tras la aprobación de la Constitución por el Congreso el 31 de octubre de 1978.

-Pese a todo se llegó a un consenso. ¿Sería hoy posible que hubiera un grupo de políticos que se hicieran cargo de algo tan importante como modificar la Constitución?

-Bueno, entonces también se intentó llamar a unos catedráticos constitucionalistas para que elaboraran la Constitución, y Felipe González dijo "nos bastamos nosotros", y no aceptaron que desde fuera intervinieran, y aquí me imagino que tampoco lo aceptarían. Pero el Parlamento está tan dividido, es el grito y la ofensa, si se escupe o no a los ministros... está muy complicado. Aunque entonces tampoco creas que era una balsa, Alfonso Guerra, llamaba a Adolfo Suárez el `truhán del Mississippi´ y decía que en caso de que llegara el caballo de Pavía, que era el ejemplo del histórico golpe militar, Adolfo Suárez se subiría a su grupa, lo que pasa es que cuando se puso enfermo todos le amaban mucho. Pero aunque muchos decían que Adolfo Suárez era un fascista, fue esencial para la democratización del país y para que existiera esta Constitución.

Entonces había sus peleas, pero ahora los posicionamientos son muy complicados, además una Constitución exige un consenso muy fuerte. Es muy difícil, el gran éxito de la democracia actual sería, que fueran capaces de mejorar la Constitución.

-¿En todos estos años no se ha producido ninguna mejora de la Constitución?

-Aznar la mejoró suprimiendo por ley la mili obligatoria, a pesar de que el articulo 22 establece la mili obligatoria; y Rodríguez Zapatero, en el artículo que dice que el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio, sin anular eso, ni cambiarlo, estableció que el hombre y el hombre, y la mujer y la mujer pueden casarse. Esto está en línea de ir hacia una democracia avanzada que no se atenga estrictamente a las cosas que dijo la Constitución que a lo mejor era un poco antigua.

El preámbulo de la Constitución que se encargó a Tierno Galván, que debería haber estado en la ponencia pero el PSOE no se fiaba de él, dice que la Constitución “proclama su voluntad de establecer una sociedad democrática avanzada”.

-¿Qué papel jugo la prensa durante el proceso?

-Los periodistas estábamos allí para contarlo. Es verdad que establecimos muy buenas relaciones con los políticos de entonces, Miguel Ángel Aguilar sugirió que volviéramos a llamarles de usted como una forma de mantener la distancia entre ellos y nosotros, pero nosotros cumplíamos con nuestro trabajo.

Creo que la filtración del primer borrador, perjudico en algunos casos a parte de los enunciados, ya que el revuelo que provocaron algunos artículos como el 2 que ya he mencionado hicieron que la elaboración final fuera más conservadora. La gran aportación de este libro es precisamente ésta, ver lo que se proponía en el primer borrador, y el articulado final que tenemos en la Constitución vigente.

mayor_actual_Cronicasecretatransicion 

Crónica secreta de la Constitución (40 años después). Soledad Gallego Díaz y Bonifacio de la Cuadra. Editorial Tecnos.