• Miércoles, 23 de Enero de 2019

ENTREVISTA A MARIANO GUINDAL, AUTOR DE “UN HOMBRE CON BUENA SUERTE”, SUS MEMORIAS COMO REPORTERO

“Creo que Sánchez va a ser presidente de España durante una década”

Mariano Guindal es uno de los periodistas más reconocidos de nuestro país. Acaba de publicar sus memorias, “Un hombre con buena suerte” donde a través de su vida personal y profesional, como reportero de primera línea, nos hace un recorrido por los últimos 40 años de historia de nuestro país.

Mariano Guindal, autor del libro "Un hombre con suerte. Memorias apasionadas de un reportero" (Foto: MayorActual).
Mariano Guindal, autor del libro "Un hombre con suerte. Memorias apasionadas de un reportero" (Foto: MayorActual).

Mariano Guindal (1951) es uno de los periodistas españoles de mayor prestigio, un oficio que aprendió de Manuel Leguineche (1941-2014), maestro de varias generaciones de reporteros con el que trabajó en las agencias Colpisa y LID, para las que cubrió algunos de los acontecimientos históricos más importantes de nuestro país: el atentado de ETA a Carrero Blanco, la muerte de Franco, la llegada de Suárez, los Pactos de la Moncloa, la huelga del 14D… Años más tarde continuaría su carrera profesional en La Vanguardia, periódico con el que sigue colaborando, haciéndose cargo de la información económica y laboral, lo que le permitió vivir de primera mano la construcción de la burbuja inmobiliaria, la llegada de la crisis, y sufrir sus consecuencias.

Acaba de publicar sus memorias Un hombre con buena suerte, un reflejo de toda una generación de niños de la posguerra cuyos padres analfabetos llegaron a la ciudad, vivieron en chabolas y se mataron a trabajar para dar a sus hijos unos estudios que les permitieran salir de la miseria. 

Un libro directo, en el que el periodista cuenta con la misma naturalidad sus primeros escarceos sexuales, que los off de récord de Suárez en Arabia Saudí, o la exclusiva del atentado de Carrero Blanco.

mayor_actual_asesinatoCArreroBlando​Aquel 20 de diciembre de 1973, hace justo ahora 45 años, Mariano Guindal trabajaba en Colpisa, desde donde le enviaron a cubrir una explosión de gas a la calle Claudio Coello. Cuando llegó allí, se encontró con un panorama desolador "parecía que había caído un obús", pero el atentado de ETA contra Carrero Blanco. Guindal fue el primer periodista en llegar al lugar del atentado, tenía la exclusiva, pero no pudo darla porque no le creyeron cuando lo comunicó por teléfono a la redacción.

 

El libro está escrito entre resonancias, y tacs, en la MD Anderson Cáncer de Madrid, donde Guindal se trata actualmente de su tercer cáncer; y en el trascurso de algunos de los viajes que ha seguido haciendo pese a la enfermedad: “La última parte del libro es un viaje a la Antártida. Soy el primer hombre que ha llegado a la Antártida en pañales, -comenta Guindal con sentido del humor- tenía una incontinencia fecal explosiva provocada por el cáncer y entonces no llegas al servicio. Podía haberme quedado en casa, donde tenía el cuarto de baño y la ducha, pero dije NO ¡quiero vivir! Y después de la Antártida me fui al Polo Norte, a Islandia, y el libro termina en Reikiavik”.

Llevo 13 años con cáncer, y creo que la única manera de enfrentarse a él, es con una actitud positiva. Siempre digo que soy un hombre con buena suerte porque he sabido gestionar la mala suerte. Pero también y fundamentalmente es un problema de cariño, cuando tus hijos, tu mujer y tus amigos te quieren y te sientes querido, entonces dices “aquí vale la pena vivir”, y quieres vivir. A mí el periodismo ni me ha dado fama, ni fortuna, me ha dado amigos”, señala Mariano Guindal al inicio de esta entrevista sobre su libro.

“El libro era casi una despedida, y luego dije no, quiero seguir luchando, trabajando, tengo a mi hijo adolescente que adopté (le dijeron que tenía cáncer 48 horas antes de ir a recogerlo a China), y he tenido un nieto, Máximo, y esto te llena de vida. Científicamente no está demostrado que tu actitud influya, pero a mí me va bien creer que sí, que si tienes una actitud positiva, las cosas van a ir mejor. Esto es una putada, pero yo quiero seguir”.

Su relación con el cáncer aparece en buena parte del libro, aunque no es un libro sobre la enfermedad, el verdadero protagonismo lo tiene su familia, y el periodismo, una profesión a la que ha dedicado toda su vida, y a la que se ha amarrado como tabla de salvación, en los momentos más duros de la enfermedad.

“A mí el periodismo ni me ha dado fama, ni fortuna, me ha dado amigos”

 

-Pese a que ahora con 67 años sigue en activo, lo cierto es que usted cuenta en el libro como le pre jubilaron con 58 años de La Vanguardia, en plena crisis ¿cómo vivió aquello?

-Eso es muy duro, aunque lo mío fue un despido consensuado, era una pre jubilación. Con 58 años me fui al paro, pero como había empezado a cotizar a la Seguridad Social a los 14 años (desde 1965) me podía jubilar con 60 años con una quita del 5%, por tanto yo me subí al trapecio con red. Pero sí recuerdo aún aquella experiencia, a pesar de que era un privilegiado, me iba dos años al paro y luego la pre jubilación. Siempre he hecho información laboral y económica, y de lo que escribo a esto, no tiene nada que ver.

Ese día me puse mi mono de faena, mi traje y corbata, y ahí estábamos todos igualados y había que hacer cola desde las 5 de la mañana para coger un número para que te atendiesen. Hacía mucho frío, la gente llevaba mantas, eran el año 2009 cuando se destruyeron 800.000 empleos, con lo cual aquello estaba a tope. Ese día había quedado a almorzar con el presidente de Indra, Javier Monzón, en una entrevista que tenía concertada cuando estaba en activo en La Vanguardia. Llegué tarde, a las 15.30 horas a la sede de Indra, porque desde las 6 de la mañana que estaba en la fila del paro, no me atendieron hasta las 15.00 horas, y al finalizar el almuerzo, después de explicarle que venía del paro me dijo: “no me vuelvas a llamar más, porque voy a estar muy ocupado”. Y ahí me di cuenta lo que era estar en el paro.

Si eres periodista y tienes un instrumento, te invitan a comer, te sientan a la derecha, te hacen la pelota para que hables bien, cuando dices que te has prejubilado, que estas en el paro, “no vuelva usted mañana”.  Ahí me di cuenta que estaba parado.

Luego con el tiempo puse en valor a Mariano Guindal, 46 años trabajando de periodista, me pidieron que escribiese un libro sobre la transición de la economía, escribí dos: El declive de los dioses (2011) y Los días que vivimos peligrosamente (2012), sobre la crisis. Empezaron a llamarme de tertulias, a hacer colaboraciones como asesor, ahora estoy en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea); y pasados unos años me dieron una página en La Vanguardia donde todos domingos sigo escribiendo una crónica económica, política; en definitiva me puse a trabajar, y renuncie a mi pensión. Con lo cual llevo cotizados cerca de 50 años, y no creo que vaya a cobrar la pensión nunca. La sanidad me la paga una compañía médica que tenía, puedo trabajar y así no cobro la pensión, y pago mis impuestos.

“A nosotros cada vez que había un desmentido nos temblaban las piernas. Manu (por Manuel Leguineche) nos decía: se gana el prestigio en 40 años y se pierde en 5 minutos”

 

-Usted habla de poner en valor la experiencia, pero cada vez más, no solo en los periódicos, sino en las empresas en general, se expulsa a los trabajadores mayores con experiencia, o se les prejubila como fue su caso.

-Es una torpeza monumental. Hubo alguien que dijo: “miren en España tienen el mejor vino que se pueda tener que es el de Jerez, que es la mezcla del vino añejo con el vino nuevo, el vigor del joven y la experiencia y el poso del viejo, y esa mezcla es lo que le hace al Jerez ser tan bueno”.

La crisis del periodismo español, no es de periodistas, sino en que no hay empresas. Los periodistas tienen que adaptarse y saber de radio, tv, digital, papel, somos multimedia, pero quien realmente sabe es el periodista con experiencia. Un periodista no sabe de nada, pero sí quien es el que sabe, y le llamo y sé lo que tengo que preguntarle. Un joven no tiene esa red de conocimientos, ni contactos, yo se lo puedo aportar. La fórmula ideal es un veterano y un joven, que trabajen conjuntamente.

¿Qué ha pasado en las empresas? Que los veteranos ven a los jóvenes como enemigos, y entonces se producen redacciones paralelas, y eso es una torpeza de gestión, son decisiones mal tomadas. De ahí, que en los periódicos haya una competencia destructiva y que se estén contaminando por las redes sociales, la post verdad son mentiras, y estamos en la mayor crisis que hayamos tenido.

A nosotros cada vez que había un desmentido nos temblaban las piernas, Manu (por Manuel Leguineche) nos decía “se gana el prestigio en 40 años y se pierde en 5 minutos”. La Vanguardia, o The New York Times lo más importante que tienen es su cabecera, 130 años comprobando las noticias, pero las empresas se han gastado mucho dinero en el cambio tecnológico, en las rotativas,… Han invertido en las cosas materiales y han abandonado la materia gris, donde hay que trabajar es en la calidad, la inteligencia y el talento y eso no está en las máquinas.

Cada vez la vida física se alarga más y la laboral cada vez menos, una persona con 50 años es vieja, pero vitalmente es joven. ¿En qué quedamos? Si vivimos cada vez más, nuestra calidad de vida es más larga, si hay que retrasar la edad de jubilación, no los echen ustedes de las empresas.

“Aznar en una entrevista dijo “el milagro económico soy yo ” ¡mentira! El milagro económico fue mi madre, viuda con 32 años y tres hijos, que nos sacó adelante fregando escaleras”

 

-En el libro habla también del milagro económico, y en contra de lo que dijo Aznar, señala que “el milagro económico fueron nuestros mayores”, ¿es una forma de reconocer a la generación de su madre?

-La España en la que yo nací era una España miserable, muy pobre, en el libro cuento mi vida en las chabolas, y hemos llegado a ser la 10ª potencia industrial del mundo. Así que cuando The Walt Street Journal le preguntó a Aznar en una entrevista ¿Cuál era el milagro español?, y él contestó “el milagro económico soy yo”; le digo que es ¡mentira! El milagro económico fue mi madre que se quedó viuda con 32 años y tres hijos, y tuvo que fregar escaleras para sacarnos adelante, y que tuvo que llevarnos a orfanatos para niños pobres, para no caer en la ley de la calle.

Después yo salí y a los 14 años me puse a trabajar de botones, y mi madre fregaba escaleras para ayudarme a pagar el bachiller. Mi madre que era semi-analfabeta y apenas sabía leer y escribir tuvo la intuición de que la única manera de salir de la pobreza era estudiando, y eso ha sido toda una generación. Carlos Solchaga me reconocía que su madre tenía una máquina Singer con la que cosía para todo Tafalla dejándose los ojos para que su hijo pudiese ser economista, y luego fue ministro, pero el mérito fue de su madre.

El mérito de que yo sea periodista, es de mi madre, yo soy un caso de éxito. España es un caso de éxito. ¿Por qué? Porque son los casos de éxito de millones de personas, de esa generación silenciosa que decía atemorizada aquello de “no hables de política que las paredes oyen”. El pluriempleo en mis mayores era lo normal, trabajaban toda la familia como mulas para pagar los estudios al hermano o al hijo porque era el que los iba a sacar de pobres, eso o al seminario, era la forma de estudiar.

Realmente ha sido la gente sin historia la que ha hecho que este país salga adelante y tenemos una deuda de gratitud con esa generación. Realmente el milagro económico español es la generación que nace después de la Guerra Civil.

mayor_actual_sucesosVitoriaMariano Guindal escribió junto al también periodista Juan H. Giménez, "El libro negro de Vitoria", un relato cronológico de los sucesos del 3 de marzo de 1976 en la ciudad de Vitoria, donde los dos reporteros vivieron en primera persona la brutal represión desencadenada contra los trabajadores y los vecinos de la ciudad provocando varios muertos. 

 

-Otro milagro fue el de la Transición. Usted vivió en primera línea la muerte del dictador, la elaboración de la Constitución, etcétera ¿Qué recuerda de aquellas negociaciones, hubo realmente milagro?

-Franco se muere en la cama, y el ejército queda intacto; no hubo ningún cambio en la policía, la policía social seguían siendo los mismos; los jueces que me procesaban por haber escrito El libro negro de Vitoria (1976)*, seguían siendo los mismos; por tanto, no hubo una ruptura.

Lo que hubo fue un cambio generacional acompañado de una crisis económica brutal. En el 73 se desata la crisis del petróleo, llega tarde a España, decían que como Franco se llevaba muy bien con los países árabes, no nos iba a tocar, nos cayó encima, con la desaparición de toda la industria. Y eso fue decisivo para el cambio de Régimen, la crisis económica. Pero claro ¿Cómo se salía de la crisis? Empezaban a negociarse los Pactos de La Moncloa, con Suarez y Fuentes Quintana que los propuso, y eso fue el andamiaje para hacer la Constitución. Ese pacto social es el que se refleja.

Cuando se negociaba esta Constitución el elemento fundamental, el núcleo, era cómo tenía que ser la economía, planificada como querían los socialistas o comunistas, o una economía de libre mercado como querían los liberales o democristianos. Y se formuló un acuerdo que era economía social de mercado. Aquello encajó, nos ha servido, salimos de esa crisis, y en estos 40 años cualquier parámetro que cojas ha sido el periodo de mayor libertad y bienestar de toda la historia de España. Esta ha sido la gran Constitución ¿hay que reformarla? Pues claro, nosotros hicimos una democracia defectuosa, como pudimos, porque fue una ruptura pactada.

“Felipe González dimitió durante unas horas en la huelga general del 14D, pero Willy Brandt y Narcis Serra le convencieron para que la retirara”

 

-Una crisis económica que duró muchos años, y que condujo a la huelga general del 14D de la que se han cumplido 30 años, y que casi le cuesta el gobierno a Felipe González.

-Es que Felipe González dimitió, esto es algo que no se sabe, pero dimitió durante unas horas, pero Willy Brandt y Narcís Serra le convencieron para que la retirara, y lo hizo según le dijo a Serra, porque no había sido capaz de garantizar los derechos básicos de los ciudadanos.

Y es que se pararon hasta los relojes, y el Gobierno no supo garantizar el derecho de los trabajadores que querían trabajar, ni el de los ciudadanos que querían circular: se cortaron las carreteras, a las 12 hicieron un fundido en negro en la señal de TVE, que era la única que había. Los piquetes informativos eran coercitivos, y la huelga del 14D realmente marcó un antes y un después.

Los sindicatos que fueron la punta de lanza contra la Dictadura y nacieron con un prestigio, CCOO y UGT como defensores de las libertades, fueron perdiendo ese capital moral que habían ganado contra el dictador y hoy en día su prestigio está muy averiado.

mayor_actual_huelga14DLa gran huelga del 14 de Diciembre de 1988, provocó la dimisión de Felipe González, que la retiró sin llegar a hacerla pública horas después tras convencerle Willy Brandt.

 

Cuando veo a los sindicatos encabezando manifestaciones pidiendo la igualdad de derechos laborales de la mujer digo: ¡pero que cínicos sois! Habéis estado negociando 40 años de convenios colectivos, el Estatuto de los Trabajadores, de hecho en la negociación colectiva lo de la maternidad y la conciliación laboral se dejaba para el final, el empresario decía sí a la subida de medio punto salarial y lo demás se dejaba aparcado, y los sindicatos firmaban.

Tampoco hay aspirantes mujeres a la Secretaria General de sindicatos, yo en 40 años trabajando con ellos no lo he oído nunca, era como que la mujer puede ser de todo menos Secretaria General de un sindicato, puede ser un prejubilado, el jefe del sindicato, pero no una mujer.

"Sánchez es un superviviente y creo que va a ser presidente de España durante una década"

-Usted ha conocido a todos los presidentes de gobierno que ha habido en la Democracia, y en el libro cuenta como Miguel Sebastián (asesor económico de Zapatero) decía “por Dios que no salga Zapatero” y la sorpresa es que salió, ¿Cree que ahora dicen lo mismo con Sánchez?

-Sánchez es un superviviente y creo que va a ser presidente de España durante una década. Me explico: Manuel Fraga hizo una cosa muy buena que fue coger a la extrema derecha y meterla en el sistema, toda esa derechona que no quería la Constitución, los añorantes del franquismo, él hace la Alianza Popular de los siete magníficos, que eran dirigentes y ministros con Franco y en España desaparece la extrema derecha, ahora aparece Vox pero acepta el sistema. Pedro Sánchez ha hecho lo mismo con la extrema izquierda, cuando aparece Podemos como un movimiento anti sistema, populista, que quiere acabar con esta Constitución para hacer otra, llega Sánchez y los mete en el sistema como socio de gobierno.

Sánchez es un superviviente, es un político hábil, ahora mismo ha convencido a su partido, tiene con quien pactar, ha conseguido captar la mayor parte de la izquierda, cuando Zapatero había dejado al PSOE a punto de desaparecer como pasó en Grecia con el PASOC, por tanto ¡ojo!

Suarez también era un "piernas", y terminó siendo uno de los mejores presidentes de la democracia, cuando llegó al gobierno hubo un artículo que se titulaba “Que error que inmenso error”, eso se pensaba de Suarez.

-¿Incluso en el libro usted asegura que el Rey no le tragaba?

-No, porque pensaba que le podía manipular. Yo le he escuchado decir a Suárez en un off de record en Arabia Saudí, “yo tengo la legitimidad, tengo la soberanía popular ¿al Rey quien lo ha votado? No tiene la legitimidad” y es ahí donde chocan y termina desembocando en el Golpe de Estado del 23 F, que se pensaba era una operación para que todos los grupos parlamentarios se pusieran de acuerdo para hacer una moción de censura a Adolfo Suarez, echarle y nombrar a un presidente de gobierno que era Armada, formado por un gobierno de concentración nacional para salvar al país de la quiebra. Era legal, pero no legítimo, lo mismo que le dicen ahora a Pedro Sánchez. Es legal que sea presidente, pero no ha pasado por las urnas, desde el punto de vista de la legitimidad democrática se le cuestiona.

-Usted comienza el libro contando como sus padres emigraron de Pareja (Guadalajara), como su madre enviudó y tuvo que hacerse cargo de tres hijos, y de cuidar a su padre y a su hermano ¿Hemos cambiado también mucho en esto?

-Era una sociedad más rural, y ahora nos hemos hecho urbanitas, y vivimos más y más solos. Actualmente y desgraciadamente si eres autosuficiente y no eres una carga para tus hijos, eres mejor recibido que si lo eres. Hice hace tiempo una historia de un hombre que le abandonaron en una gasolinera, los hospitales se llenan de viejos en el mes de agosto. Pero uno también se lo tiene que trabajar, si eres una persona que ha creado familia, las posibilidades de quedarte solo son menores que si has sido un egoísta, si no has mirado el futuro, luego vienen las circunstancias personales de cada uno, pero creo que Dios ayuda, a quien se ayuda. Tú la suerte te la tienes que trabajar, no existe, esto es como un juego de cartas, lo que el naipe te quita, el naipe te pone; pues igual, lo que la vida te quita, la vida te pone. Las casualidades no dependen de mí, pero sí las decisiones.

mayor_actual_portadalibro_MarianoGuindal

Un hombre con buena suerte. Memorias apasionadas de un reportero. Mariano Guindal. Editorial Península.