• Sábado, 15 de Diciembre de 2018

SALEN A LA LUZ ARCHIVOS SECRETOS QUE REVELAN COMO LA OPOSICIÓN MONÁRQUICA INTENTÓ ACABAR CON LA DICTADURA

¿Pudo Don Juan acabar con Franco?

Documentos inéditos han permitido a los periodistas Juan Fernández-Miranda y Jesús García Calero, escribir “Don Juan contra Franco”, un nuevo relato sobre los primeros años de la posguerra donde “la gente no estaba quieta y que nada se había detenido, nada se había parado porque Franco tuviera el poder”.

Don Juan, conde de Barcelona junto al rey emérito de niño Don Juan Carlos I en Estoril (Foto: Pepe Campúa).
Don Juan, conde de Barcelona junto al rey emérito de niño Don Juan Carlos I en Estoril (Foto: Pepe Campúa).

El 7 de noviembre de 1948, moría en la prisión de Yeserías el militante monárquico Carlos Méndez González. El entierro se preparó para el día 9 a las cuatro de la tarde, solo unas horas después de que don Juan Carlos I, entonces un niño de 10 años, llegara a la estación de Villaverde (Madrid) procedente de Portugal, donde permanecía exiliada la familia real.

Aparte de la comitiva oficial enviada por Franco, no había nadie más para recibirle. “Son los líderes monárquicos Aranda y Kindelán quienes dan orden de que nadie acuda a recibir al Lusitania Express, pues su deber está en la despedida de Carlos Méndez Gonzalez”, relatan Juan Fernández-Miranda y Jesús García Calero en su libro Don Juan contra Franco.

mayor_actual_JuanCArlos_LasJarillas_fotoPepeCampúaEl fotógrafo Pepe Campúa, fue el único que retrató a Juan Carlos I a su llegada a la escuela de Las Jarillas, cuando pisaba por primera vez España.

Ambos periodistas han construido un relato inédito sobre la oposición que los partidarios de la monarquía realizaron en los primeros años de la dictadura, y la represión franquista contra sus cabecillas y simpatizantes. Todo ello gracias a los informes que la red de espías de la Falange entregaba cada pocos días a Franco, sobre las actividades de los partidarios del conde de Barcelona.

Unos archivos secretos que proceden del despacho personal de Franco y que llegaron a los investigadores a través de alguien del entorno de la familia, “una fuente absolutamente nueva, que da nuevos datos que no estaban en ningún libro de historia, lo que da mucho valor al libro”, afirma Jesús García Calero, uno de los autores.

“Curiosamente en todos los libros que hemos leído de esta etapa, hay citas de alguna cosa sobre la lucha de los monárquicos, por ejemplo en las memorias del general Alfredo Kindelán hablan un poco, o el historiador Javier Tusell habla del pacto de San Juan de Luz, pero nadie había visto todo esto junto. Para nosotros ha sido una gran sorpresa juntar toda esta información, y ver la pelea de toda esta gente, desde que empieza la posguerra, como se van organizando, como van hablando,… ves todo junto y te das cuenta que es un episodio totalmente desconocido, desde luego porque faltaba el mayor cúmulo de datos que era el de los informes de los espías que daban a Franco cada dos o tres días. Entonces la oposición monárquica al Régimen era el problema político número uno en España. El antifranquismo de izquierdas siempre ha sido mucho más conocido, pero en estos años, la oposición que trajo de cabeza a Franco fue la monárquica, que realmente estaba teniendo una ambición muy peligrosa para él”, señala García Calero.

mayor_actual_fotofamiliaAlfonsoXIII_donjuancontraFrancoLa familia real al completo en el exilio.

El relato, entre el ensayo y el reportaje periodístico, comienza con el exilio de Alfonso XIII, y el nombramiento de Don Juan, su quinto hijo, como Príncipe de Asturias, tras la renuncia a los derechos dinásticos de sus hijos mayores Don Alfonso y Don Jaime. Todo ello, mientras en España se combate en una cruenta Guerra Civil, durante la que Franco va tomando posiciones, creando una estructura de gobierno que no pasa por la restauración de la monarquía, pese a los confusos mensajes que hace llegar a la Familia Real.

Acabada la guerra, los monárquicos empiezan a manifestar su inquietud por la permanencia de Franco en el poder, y es precisamente el general Kindelán, quien organizó en Salamanca la reunión que le entregó el mando unipersonal en 1936, el que primero manifiesta su malestar por la situación y le llega a exigir que proclame la monarquía.

Aquello fue el 11 de noviembre de 1942, y tres meses después, Kindelán sería destituido de la Capitanía General de Barcelona, y nombrado director de la Escuela Superior del Ejército, destino sin mando en tropa; corriendo así la misma suerte que dos años atrás había sufrido otro general crítico con el Régimen, el general Antonio Aranda.

La oposición contra Franco la librarán en estos primeros años de posguerra los monárquicos, aglutinando en torno a la figura de Don Juan, a parte del ejercito encabezado por Kindelán, a los tradicionalistas de dentro de España, a la derecha de la CEDA liderada por el exiliado José María Gil Robles, a algunos nobles, incluso a los socialistas de Indalecio Prieto, y los comunistas.

El general Kindelán, que convirtió a Franco en generalísimo, le reclamó cuando acabó la guerra que se fuera y proclamara la monarquía

 

“La primera gran sorpresa que nos llevamos fue comprobar la visión absolutamente miope y falsa que tenemos de la primera etapa de la posguerra, porque lo que había era un hervidero político, donde la gente no dejaba de pensar, de pelear por sus convicciones. Todos sabemos cómo mucha gente que había estado en la guerra, tuvo que exiliarse por sus convicciones tras el conflicto, pero lo que no nos esperábamos era encontrar tantísimos grupos organizados que trataron de decirle a Franco, casi desde el día siguiente del final de la guerra, que le tocaba irse, que él había ganado la guerra, pero que nadie le había votado para que siguiera mandando”, comenta el co-autor de Don Juan contra Franco.

Una oposición que de forma sorprendente surgió entre los altos mandos del ejército “Kindelán, que prácticamente convirtió a Franco en generalísimo, pero inmediatamente después de la guerra se ve como él y otros muchos no están muy contentos con la deriva que Franco está llevando al Régimen, sobre todo, porque es muy personalista, y porque a alguien tan monárquico como Kindelán, no se le escapaba que Franco estaba jugando a ser un poco reyezuelo, con esa idea de que a su mujer le tocaran el himno cuando iba a un acto público, cosa que siempre había sido un privilegio de la reina, cosas así, me imagino que a muchos monárquicos les dejaba muy escamados”.

Con Kindelán a la cabeza se gestó en España una oposición activa contra el Régimen, de cuyas actividades Franco estuvo siempre apercibido por los espías, según consta en los documentos secretos a los que han tenido acceso Fernández-Miranda y García Calero: “Franco empieza a apartar a estos oficiales del mando en tropa directo, de tal manera que poco a poco va conjurando la potencialidad de una posible rebelión. Al fin y al cabo él se ha criado en un ejército que hizo la sanjurjada, que luego hizo el golpe de Estado del 18 de julio y sabe lo que es un ejército con inquietudes políticas. Para limpiarse de esa posibilidad, los va apartando uno a uno, los va modulando poco a poco con la represión, eso incluye también a los civiles, porque a pesar de que son del bando ganador, no les deja ni tener un medio de comunicación, ni decir en público sus ideas, ni se permite citar a Don Juan, salvo para ponerle como un frívolo y un borracho, para denigrarle; en eso aprieta las tuercas terriblemente, y para eso es para lo que emplea la información que le llega de los servicios de espionaje”.

mayor_actual_Kindelan_duquesaValenciaEl general Alfredo Kindelán encabezo la oposición monárquica y María Luisa Narvaez, duquesa de Valencia, fundadora de las Avanzadillas Monárquicas.

Junto a los generales Kindelán y Aranda, el dirigente de la CEA Gil Robles, o el duque de Alba, Jacobo Fitz -James Stuart, entre otros, aparece también el nombre de María Luisa de Narváez, duquesa de Valencia, fundadora de las Avanzadillas Monárquicas, grupo de agitación y propaganda al que pertenecía precisamente el estudiante Carlos Méndez González fallecido en Yeserías. 

“La duquesa de Valencia que es un personaje extremo, fascinante, sobre todo por el hecho de ser una mujer en esos años, de los que tenemos esa imagen de la sección femenina, de una mujer más dócil, de su casa. Ella era la mayor militante monárquica que había en España, no miraba el peligro, la daba igual que la hincharan a multas, perdía propiedades para poder pagarlas, vendía fincas, era incapaz de doblegarse en un interrogatorio, tenía un espíritu absolutamente indómito, y eso la hizo crearse muchos enemigos, también dentro de los monárquicos, porque no se callaba. La llevaron a la cárcel, intentaron arruinarla, y ella en ningún momento dio una señal de debilidad, eso es algo muy llamativo y por supuesto la convierte en un personaje muy novelesco”.

"El pacto que los líderes políticos hicieron entonces a favor de la monarquía y contra Franco, se revela como el antecedente más remoto de la Transición"

 

A la lista de opositores al Régimen, se sumó también Ramón Ruiz Alonso, quien denunciara al poeta granadino Federico García Lorca y que en aquel entonces se puso a trabajar a favor de la causa monárquica, lo que sin duda refleja de alguna manera la complejidad del momento. Según García Calero: “la aportación principal del libro, aparte de los papeles de los espías, es que ilumina la complejidad que había entonces. Estamos acostumbrados a hablar de la guerra civil y de la posguerra, en dos brochazos, de buenos y malos. Y aquí lo que vemos es que si acercas una lupa, ves cosas que no se explican tan fácilmente. Este señor, no deja de ser quien fue durante la guerra y el peso de esos actos que cometió en la participación de la denuncia de García Lorca, no le abandonará nunca. Pero sin embargo, no deja de ser una figura visible de una estructura política muy conocida, la de la CEDA, y cuando Gil Robles que era su líder en el exilio, intenta que se reactiven las viejas estructuras en pro de la causa monárquica, pues este tipo de prebostes, de líderes provinciales se ponen en movimiento y a la orden de la estructura, de la que forman parte. Son un ejemplo de que la gente no estaba quieta y de que desde luego nada se había detenido, nada se había parado porque Franco tuviera el poder”.

Mientras todo esto sucedía en España, en Estoril con la llegada de Don Juan en 1946, se había instalado el cuartel central de la conspiración. Allí el conde de Barcelona creó su Consejo Privado, y elaboró el llamado Manifiesto de Estoril donde se sentaban las bases del modelo que tenía pensado para España, entre otras que el jefe del Estado es el símbolo de la unidad de la patria pero no se identifica con ninguna fuerza política; la integración de la izquierda política y sindical; la separación administrativa entre Iglesia y Estado; respeto a la libertad religiosa; y España como un Estado descentralizado.  

"El éxito de la fracasada conjura contra Franco, fue demostrar que en esa etapa tan temprana, el entendimiento entre los españoles de uno y otro lado era posible"

 

Modelo que según García Calero “Se revela como el antecedente más remoto que hay de la Transición, y lo es evidentemente. Pero lo más interesante es ese puente que se tiende entre los líderes que hicieron aquel Pacto, demostrando que en España, cuando tiran los elementos extremos de la política, acabamos a tortas, y cuando tira una visión más generosa y más moderada, sabemos entendernos, incluso en un caldo de cultivo como era aquel a nueve años de una Guerra Civil, y bajo una dictadura que estaba vigilando y en contra de que esto se hiciera. Y aun así, sin fiarse ninguno del que tenía delante: el monárquico tradicionalista del de la CEDA; el de la CEDA del socialista; ni éstos de los militares…, y aun así, se sientan una y otra vez, hablando de lo que se pueden entender, hasta que llegan a un mínimo pacto para generar esa alternativa política al franquismo”.

Pese a los recurrentes intentos de la oposición monárquica por derrocar a Franco, la conjura fracasó, “sobre todo porque el ambiente internacional giró para apoyar a Franco por la ambición de Stalin. Pero aunque fracasó el éxito de esa conjura fue demostrar que en esa etapa tan temprana, el entendimiento entre los españoles de uno y otro lado era posible. Desde ese punto de vista, aunque no hay relación directa entre esas negociaciones y las de finales de los años 70, hay un nexo de unión y ese nexo es la dinastía de Don Juan y Don Juan Carlos, con toda la complejidad que tiene, porque esto tampoco se puede simplificar.

mayor_actual_donjuan_cedehonoresasuhijoEl 14 de mayo de 1977 Don Juan de Borbón (1913-1993) renunció a sus derechos dinásticos a la Corona de España en favor de su hijo Don Juan Carlos I.

Todos sabemos que Don Juan vio como había perdido y mandó a su hijo a España, que era la única carta que le quedaba, pero eso también fue un coste familiar y personal enorme. Debió ser una decisión muy dura y tuvo que pasar muy malos ratos pensando que su hijo estaba rodeado de sus adversarios. Sin embargo, esos Manifiestos de Don Juan, como el de Estoril, lo que demuestran es que estaba claramente inspirado por las ideas democráticas, por las ideas de reconciliación, y era una exigencia porque Franco le había ofrecido ser en varias ocasiones el monarca del Régimen, y él le dijo una y otra vez que no”.

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Don Juan contra Franco. Los archivos secretos de la última conspiración monárquica (Editorial Plaza & Janés). Juan Fernández-Miranda y Jesús García Calero.