• Jueves, 20 de Septiembre de 2018

DE MALASAÑA A LA PUERTA DE TOLEDO

Sigue el rastro del Dos de Mayo

El 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levantó contra el gobierno de José I Bonaparte, hermano de Napoleón. Los madrileñ@s se echaron a las calles para luchar contra las tropas invasoras, entre ellos la joven Manuela Malasaña, que con el tiempo daría nombre a uno de los barrios más populares de la ciudad. Una de las huellas que dejó aquel hecho histórico en la capital, y que os proponemos que sigáis en esta ruta.

Monumento a los capitanes de artillería Daoíz y Velarde, en la Plaza del Dos de Mayo.
Monumento a los capitanes de artillería Daoíz y Velarde, en la Plaza del Dos de Mayo.

Iniciamos nuestro recorrido en el barrio de Malasaña, antes de las Maravillas, y que perdió su nombre en favor de una de sus vecinas Manuela Malasaña. Esta joven de apenas 17 años, hija del panadero francés Jean Malesange que vivía en el número 18 de la calle de San Andrés, se unió aquel 2 de mayo de 1808 a [email protected] jóvenes en la defensa del parque de Artillería de Monteleón, hoy Plaza del Dos de mayo, liderada por los oficiales de artillería Luis Daoíz y Pedro Velarde.

Precisamente el grupo escultórico colocado en medio de la Plaza se les dedica a estos dos héroes de la Guerra de la Independencia, y está realizado por Antonio Solá, cuya antipatía por el gobierno de José Bonaparte le llevó a ingresar en prisión en Roma ese mismo año. Financiada por el cuerpo de artillería, dado que ambos capitanes representados pertenecían a ese cuerpo militar, el grupo estuvo acabado en 1830. La obra fue expuesta en Roma, donde vivía Solá, y posteriormente en el Museo del Prado. Tuvo varios emplazamientos hasta que en 1932, llegó a su ubicación actual.

 

Pocos saben del origen francés de Manuela Malasaña, heroína de los levantamientos del 2 de mayo contra el gobierno de José I Bonaparte.

 

Seguimos la ruta de la revuelta hasta la calle Silva, donde se encontraba el Hospital de la Buena Dicha, hoy Iglesia Ntra. Sra. de la Buena Dicha, en el que fue enterrada Manuela Malasaña, cuyo cuerpo al final de aquella sangrienta jornada del 2 de mayo fue registrado con el nº 74 de las 409 víctimas que produjeron los enfrentamientos. Junto a ella yace otra de las heroínas de aquel día, la vallisoletana Clara del Rey, con calle y plaza en la capital.

mayor_actual_interioriglesiabuenadichaInterior de la iglesia de la Buena Dicha, donde está enterrada Manuela Malasaña.

Fundado en 1564 la entrada principal del antiguo edificio daba a la calle de los Libreros y en la trasera se encontraba el pequeño cementerio de la Buena Dicha. A finales del siglo XIX, tanto el cementerio como el hospital y su iglesia fueron derribados. En su lugar, se construyó entre 1914 y 1917 el actual edificio de la Buena Dicha, administrada actualmente por los Padres Mercedarios. Concertar visitas: 696 71 06 93.

Continuamos por la calle Silva que desemboca en la Gran Vía, frente al Cine Capitol una de sus salas más emblemáticas, junto al Cine Callao, el Rialto, el Palacio de la Música, el Avenida o el Coliseo, muchos de ellos reconvertidos actualmente en teatros donde triunfan los musicales, pero que en su día acogieron los estrenos de grandes producciones internacionales y nacionales. Entre otros, algunos relativos a la Guerra de la Independencia, como Orgullo y Pasión (1957) dirigida por Stanley Kramer y con Cary Grant, Frank Sinatra, y Sophia Loreno Agustina de Aragón (1950) de Juan de Orduña protagonizada por Aurora Bautista y Fernando Rey.

 

Descendemos hasta la Plaza de España y desde allí al Paseo de la Florida, donde se encuentra la Ermita de San Antonio de la Florida cuyos frescos pintara Goya en 1798. Doce años más tarde, en 1814 realizaría Los fusilamientos del 3 de mayo y La lucha de los mamelucos, donde reflejaría los acontecimientos ocurridos en aquellos días en Madrid.

Precisamente cerca de allí, en el Cementerio de la Florida, se encuentran enterrados en una fosa común las 43 víctimas fusiladas, en la madrugada del 3 de mayo, por los soldados del general Murat a los pies de la montaña del Príncipe Pío, episodio que Goya reflejó en el cuadro de los fusilamientos.

mayor_actual_cementeriode la FloridaEn primer plano cerámica que reproduce "Los fusilamientos del 3 de mayo" de Goya, junto a una placa en mármol en recuerdo a los caídos aquel día en el cementerio de La Florida.

Construído en 1796 como camposanto para los empleados del Real Patrimonio, es el cementerio más antiguo de Madrid, levantado siete años más tarde que el de La Granja de San Ildefonso (Segovia), primer cementerio civil de España, siguiendo la Real Orden dictada por Carlos III en 1795, que establecía la obligación de levantar los cementerios en despoblado. 

Con el tiempo terminó cerrándose para dedicarlo en exclusiva al culto de las víctimas del Dos de Mayo, encargándose en un principio su cuidado y conservación a la Real Congregación de la Buena Dicha y a partir de 1840 a la Milicia Nacional -precedente de la actual Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos. 

 

El cementerio de La Florida es el mas antiguo de Madrid, en el yacen los restos de 43 víctimas de los fusilamientos.

 

En 1931 el cementerio se cerró al público prácticamente hasta 1981, año en el que se colocó una reproducción en cerámica del célebre cuadro de Goya de Los fusilamientos del 3 de Mayo, junto a un pebetero con llama, pero tras sufrir algunos actos vandálicos, se cerró de nuevo y desde entonces sólo se abre cada año en la conmemoración del 2 de Mayo.

Desde el Parque del Oeste nos vamos hasta el Madrid medieval, a la céntrica plaza de la Villa, que albergó hasta el año 2007 cuando se trasladó al edificio de Cibeles, el ayuntamiento de la ciudad en la llamada Casa de la Villa.

Construida entre 1645 y 1693, el edificio albergó durante años en su salón Goya el cuadro Alegoría de la Villa de Madrid, que el pintor aragonés pintó en 1809, hoy se exhibe una copia, ya que el original se trasladó al Museo Municipal.

mayor_actual_alegoriaMadrid"La alegoría de Madrid" de Goya, sufrió los vaivenes de la situación política de aquellos años.

El cuadro es un claro reflejo de la época convulsa que se vivió en aquellos años en el país. Pintado durante la ocupación francesa el cuadro exhibía en un óvalo grande la imagen de José I, hermano de Napoleón. Tras la batalla de los Arapiles, el ejército francés abandonó la ciudad y el Ayuntamiento decidió borrar la figura del soberano francés para incluir en su lugar la palabra Constitución. Meses después, José I volvió a Madrid y Goya pintó de nuevo su retrato. Al finalizar la guerra, la Carta Magna fue abolida y los responsables municipales de Madrid encargaron a Goya que incluyera al rey Fernando VII en el cuadro. El retrato que le hizo fue tan abominable que, en 1826, se encargó a otro pintor que rehiciese el retrato del rey, y 23 años más tarde fue sustituido por un dibujo del libro de la Constitución de Cádiz de 1812. Hasta que en 1873, destronada Isabel II, el alcalde de Madrid, el liberal Marqués de Sardoal, ordenó que borrasen los repintes anteriores y que se pusiera en el cuadro un letrero alusivo al Dos de Mayo.

El cuadro de gran tamaño (2,60 x 1,95) muestra a la izquierda una mujer de pié que simboliza la ciudad de Madrid, con un brazo sobre el escudo de la ciudad de Madrid. Con la mano izquierda señala el óvalo en el que actualmente se puede leer 'Dos de Mayo'.

mayor_actual_lafuentecilla"La Fuentecilla", se hizo hueco entre las estrechas calles del madrileño barrio de La Latina.

Nuestro ultimo hito en este recorrido por la ciudad del 2 de Mayo nos lleva hasta el castizo barrio de La Latina. Allí a la altura del 107 de la calle Toledo se ubica la  Fuentecilla, una fuente concebida desde su construcción como monumento conmemorativo de la restitución de Fernando VII `El Deseado´ tras la invasión francesa de las tropas de Napoleón.

Tanto esta Fuentecilla como la cercana Puerta de Toledo, conmemoran ese hecho. El 13 de mayo de 1814, con la fuente inacabada, entra en Madrid Fernando VII; terminándose para el día de San Fernando de ese 1815.

La Fuentecilla tuvo once aguadores y traía el agua del Arroyo del Abroñigal, que surtía otras muchas de Madrid. Sostiene dos figuras en piedra blanca de un oso y un dragón, alusivos al antiguo y moderno escudo de la Villa, y sobre ellos una lápida en mármol blanco con letras en bronce aplicadas: Á FERNANDO VII./EL DESEADO./EL AYUNTAMIENTO/DEL HEROICO PUEBLO/DE MADRID/CORREGIDOR/EL CONDE DE MOTEZUMA.

Estos son algunos de los lugares que hemos seleccionado para recordar aquel 2 de Mayo de 1808, pero por toda la ciudad pueden encontrarse placas, hitos, o estatuas que recuerdan a los héroes de aquellos días, te animamos a buscarlos.