• Martes, 11 de Diciembre de 2018

VACACIONES EN UNA ISLA DESIERTA

Robinsones del siglo XXI

En ocasiones dan ganas de dejarlo todo y perderse en un isla solitaria. Esta es la idea que hay detrás del negocio que ha creado Álvaro Cerezo, un malagueño que te propone pasar tus vacaciones en una isla desierta.

David Glasheen lleva viviendo 20 años en una isla desierta del norte de Australia.
David Glasheen lleva viviendo 20 años en una isla desierta del norte de Australia.

Hace unos días saltó a la prensa la noticia de dos "deshaucios" particulares. La primera nos contaba la historia de Masafumi Nagasaki, un japonés de 82 años al que rescataron de la isla en la que había estado viviendo sólo y desnudo durante 29 años. Este Robinson Crusoe asiático decidió a los cincuenta y pocos años dejar su trabajo de fotógrafo y vivir en esta isla desierta a 2.000 kilómetros de Tokio.

Desde entonces ha vivido de los que cazaba y recolectaba, y de las compras que hacía en una isla cercana gracias a una pequeña cantidad de dinero que le proporciona una hermana. La noticia se ha dado a conocer a través de un video que publicó Álvaro Cerezo, un malagueño que pasó unos días con Masafumi, y que ha hecho de las experiencias en islas desiertas su forma de vida.

Álvaro Cerezo se sentía atraído desde pequeño por las experiencias de los náufragos, y su pasión era viajar a islas desiertas y recrear sus peripecias para sobrevivir. "La gente quiere escapar, vivir algo totalmente diferente. Cuando viajaba con mis amigos muchos querían volver a las islas, así es que me lo planteé como negocio". De eso hace 10 años, y ahora su empresa, Docastaway, que se traduce como "sé un náufrago", ofrece exactamente eso, perderse durante unos días en una isla desierta.

Se ofrecen dos tipos de experiencia, una de confort, donde se ofrecen alojamientos con todas las comodidades, pero con la particularidad de evitar cualquier tipo de contacto con otras personas, en islas desiertas y en contacto directo con la naturaleza virgen. Lo más caro es llegar a los diferentes destinos, islas remotas de Indonesia o Filipinas. En algunos destinos se tarda hasta tres días en llegar, ya que las islas están situadas lejos de las capitales. Una vez allí, los precios no son desorbitantes.

Por ejemplo, en la isla de Flora, en Filipinas, te puedes alojar en cabañas de bambú por 85 euros la noche, y se incluyen las comidas, los vuelos locales y las excursiones. En este caso la isla se comparte con un número reducido de visitantes.

Docastaway

Una da las propuestas con más demanda es la de la Isla del Lago Azul. Una isla desierta perdida en un rincón de Indonesia y rodeada de aguas transparentes de azul turquesa y coral. Hay que llegar a Kuala Lumpur o Yakarta, y desde allí la empresa se hace cargo de todos los traslados hasta la isla. Sin luz eléctrica, y absolutamente desierta, un lugar de ensueño para vivir una experiencia inolvidable. Su precio, 185 euros por persona y día.

Aventura en solitario

Pero la opción más insólita que ofrece Docastaway son las aventuras en solitario. Experiencias de auténticos robinsones, donde te dejan en una isla desierta, y tú eliges hasta qué punto quieres vivir una experiencia extrema de supervivencia. Un teléfono de contacto será tu único asidero con la empresa, por si surgen problemas o decides que no lo puedes soportar. A partir de ahí, a buscarse la vida. Deberás proporcionarte el alimento, cazar, recolectar cangrejos u otros moluscos y crustáceos, pescar, encender fuego... todo lo necesario para sobrevivir en una isla desierta por tus propios medios. El primer día y antes de partir hacia la isla se le proporcionara a los náufragos las materias primas y utensilios necesarios para cocinar sus alimentos. También se les proporcionará un fusil de pesca para intentar conseguir un aporte extra de marisco o pescado, mientras son observados por las abundantes aves marinas de la isla, fragatas, los charranes blancos, los morus, los piqueros y las tiñosas menudas, y todo por 195 euros por persona y día.

Un 20% de las experiencias extremas fracasan, y hay que ir a buscar a los viajeros que no han soportado la prueba, pero hay otras personas que encuentran en este tipo de viajes exactamente lo que buscaban, y repiten la aventura en diferentes islas.

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La vida en solitario, escapar de la rutina, de los problemas cotidianos o del tedio de una vida que no nos satisface no es fácil. Pero hay personas que lo han conseguido. Como David Glasheen, un hombre de negocios australiano que hizo fortuna en la bolsa y la perdió en el crack bursátil de 1987. Esto desencadenó una crisis vital que hizo que en 1993 decidiera dejarlo todo y perderse en la Isla Restauración, al norte de Australia. Y aprendió a vivir de manera diferente, construyó una casa, plantó vegetales y hoy fabrica incluso su propia cerveza. “He aprendido mucho en estos años, especialmente a tener en cuenta sólo aquellas cualidades que de verdad merecen la pena, como la honestidad, el respeto y la confianza. Las cosas sencillas…”, declaraba en una entrevista al diario británico The Telegraph. Ahora, las autoridades australianas quieren desalojarlo de la Isla, aunque él sigue luchando para evitarlo. “No sé qué hare a partir de ahora. No tiene sentido hacer planes. Mañana puedes estar muerto”.