• Viernes, 16 de Noviembre de 2018

POR LA RIBERA DEL DUERO Y LA RIOJA

Un viaje de vinos, alondras y mariposas

Esta ruta os llevará a conocer a Jesús y a Miguel Angel, dos viticultores, que hacen de su oficio una herramienta para promocionar la fauna y la flora de su terruño. Uno intentando salvar de la extinción, con botellas de vino, a la Alondra Ricotí, y otro ayudando a clasificar las cientos de mariposas que revolotean entre sus vides.

Jesús Lázaro, vicicultor y propietario Bodegas KiriosJesús Lázaro, viticultor y propietario de Bodegas Kirios (Foto: MayorActual)

El camino en esta fría mañana presenta las vides peladas, y la tierra se tiñe de marrones y grises, hace semanas que acabó la vendimia y esta pertinaz sequía empieza a notarse en el campo. Vamos de viaje a Adrada de Haza (Burgos), donde nos recibe Jesús Lázaro propietario de Bodegas Kirios.

La Alondra Ricotí, es la culpable de que hayamos elegido su bodega para esta visita enológica. Y es que esta ave incluida en el Libro Rojo de las aves de España (2004)  está en peligro de extinción, pero diez machos (sólo se contabilizan estos) habitan en el Páramo de Corcos, una zona esteparia y prácticamente despoblada que linda con el pueblo de este viticultor. Siendo uno de los pocos lugares de Europa junto a territorios de Soria y Guadalajara, y del este de la península donde nidifica esta ave.

paramo okPáramo de Corcos (Burgos) uno de los pocos lugares en Europa donde nidifica la Alondra Ricotí (Foto: MayorActual)

Un animal que pese a su pequeño tamaño, de apenas 36 cm, tiene tanta importancia como “el lince ibérico, el urogallo o el oso pardo”, según nos cuenta Jesús, que ha decidido convertirla en imagen de uno de sus vinos y crear una Fundación para luchar por su supervivencia. Una vinculación que no es baladí, ya que la sobre explotación agrícola y la roturación de las tierras que amenazan el hábitat de esta especie, han sido y son una amenaza también para la fertilidad de los suelos y los cultivos.

Así que este viticultor de tanto oír hablar a los ornitólogos que se reunían en su bodega después de sus visitas a la zona, sobre el riesgo de desaparición de esta especie, decidió hacer algo sobre el tema. “Lo primero que vi es que el principal problema era la propiedad de la tierra, y entonces les sugerí sacar un vino el, Kirios Adrada Ricotí, cuya imagen fuera esta ave (este año hemos sacado 4.000 botellas), de tal forma que de cada botella que se venda, un euro irá destinado a la Fundación para su conservación. Este dinero servirá para comprar fincas que permitan asegurar la zona donde habita, de tal forma que si en 20 años hemos conseguido 100 Hectáreas ¡tampoco sería tanto! De momento vamos a comprar ya una Hectárea”, nos cuenta Jesús.

Además, y para recuperar este terreno yermo se propone conservar el pastoreo en la zona, una actividad que se remonta a la Edad Media, por aquí pasan varias cañadas y muestra de ello son los numerosos restos de cabañas y de chozos que hay en el Páramo, y que poco a poco están empezando a reconstruir desde la Fundación. Un paisaje para disfrutar del silencio y de la soledad, hay un sendero que permite recorrer el Páramo de 7,5 km a pie o en bicicleta, y altamente recomendable si lo que se busca es una experiencia reconfortante para la vista y el espíritu.

chozos paramo 0kEl pastoreo ha sido una de las actividades tradicionales en la zona. En la imagen uno de los chozos que se están recuperando (Foto: MayorActual).

Antes de acabar la visita en la Bodega de Jesús, nos acerca a conocer la ermita de Ntra. Sra. de la Cueva en Hontangas (s.XVII), construida sobre una cueva donde se dice apareció la imagen de la Virgen, está considerada la más antigua de la zona.

Esta es nuestra última parada antes de llegar de nuevo a Adrada de Haza, donde nació este viticultor hace 50 años, y donde hace 21 años comenzó a dedicarse a la agricultura ecológica. En el año 2001 funda junto a su mujer Maite Perera, su bodega considerada una de las primeras Bodegas Biodinámicas de nuestro país, recuperando además viñedos antiguos dentro de la D.O. Ribera del Duero y sobre todo manteniendo su vinculo a la tierra, escuchándola, observándola, intentando preservarla frente a la sobreexplotación que se está haciendo de ella.

De todo esto y sobre la vida en el pueblo, la historia de la Comunidad de la Villa y Tierra de Haza, su cultura, podrán charlar los visitantes con Jesús y su familia, ya que son los que atienden directamente a todo el que quiere visitarle. Un buen vino, una buena comida y una buena sobremesa. Puedes ver aquí toda su oferta de Enoturismo.

El vino de las mariposas

SOJUELA
REPORTAJE SOBRE CÓMO SE HACE EL VINO SUPURADO
28-01-2017 MIGUEL HERREROSMiguel Angel y su mujer Irantzu, propietarios de Bodegas Ojuel. En primer plano `las colgaderas´donde se tienden los racimos de uva que se utilizaran para la elaboración del vino Supurao (Foto, Bodegas Ojuel).

Abandonamos la Ribera del Duero, para irnos hasta Sojuela en el corazón de La Rioja, para encontramos con Miguel Ángel Martínez, propietario de Bodegas Ojuel. Este joven viticultor de 34 años, nació en Logroño pero a los 21 años decidió regresar al pueblo de sus padres y hacerse cargo de las viñas que durante años habían trabajado sus abuelos.

Sólo por este viaje ya sería noticia, pero es que además descubrió un día trabajando en las viñas a la Zerynthia rumina, una especie de mariposa difícil de encontrar por estas latitudes y a la que acabó por convertir en imagen de sus vinos blancos, de los tintos es la Zygaena rhadamanthus (Gota de leche). Pero esto de poner mariposas en las etiquetas de sus vinos “No se trata de ponerlas por que sí. Sino que se trata de dar un significado al origen del vino, señalar el lugar de donde procede. Entonces la mariposa que más se ve en el viñedo de donde he sacado ese vino es la que pongo en la etiqueta”, nos cuenta Miguel Ángel.

Pues ambas especies de mariposas diurnas, son dos de las 111 que hay catalogadas en ese término municipal de poco más de 15,15 km2, y que suponen casi el 50% de las que hay en la Península Ibérica y Baleares, donde se diferencian en total 226 especies. Esta concentración de mariposas en este pueblo de apenas 200 habitantes, se debe sobre todo, al desnivel de su término municipal (entre 600 y 1400 metros de altura), la gran variedad de ecosistemas y una agricultura respetuosa con el medio ambiente.

Algo que empezó con la afición del médico del pueblo, ha acabado por implicar a toda la comarca, creándose el Proyecto Lepisojuela, que ha permitido editar la Guía visual de mariposas diurnas de Sojuela. Las nocturnas, están en estos momentos trabajando para su clasificación, y son un atractivo más para todo aquel que vaya a Sojuela y quiera apuntarse a una de estas salidas.

El que no falta a ninguna es Miguel Ángel, entusiasta y optimista, lo mismo se apunta a identificar mariposas nocturnas que a reconstruir neveras, tan frecuentes en su pueblo, y que eran lugares donde se almacenaba la nieve que en verano vendían como hielo a las ciudades, y que servían para conservar alimentos o les daban un uso medicinal.

Con ese mismo espíritu de recuperar la riqueza popular que había en los pueblos, Miguel Ángel se ha embarcado en un proyecto de recuperación etnográfica enológica, elaborando el primer vino Supurao de la D.O. de La Rioja. Un vino muy ligado a la historia de los pueblos y muy vinculado a la cultura popular y a la economía de subsistencia. “Cuando llegaba octubre las uvas que recogían las familias las ponían en lo que llamaban `las colgaderas´, y las iban comiendo, y por San Anton (27 de enero), la gente las descolgaba y de forma comunitaria, igual que se hacía la matanza, cada una aportaba las uvas que tenían, y con eso elaboraban un mosto que se dejaba fermentar en frio y al cabo de unos días se obtiene un vino dulce”.

Un vino con muchas tradiciones muy bonitas, como que el padre elaboraba Supurao el día que nacía una hija y se consumía el día de su boda; o también se utilizaba para celebrar el bautizo del primer nieto, del primogénito. También era un vino que se les daba a los niños pequeños con la nata que salía de hervir la primera leche de la vaca y que se ponían en pan con este vino.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABodega. (Foto: Bodegas Ojuel)

Y es que según nos cuenta Miguel Ángel “lo mismo me da hablar del vino, de las neveras o de las mariposas, se trata de darle a todo lo que hago un significado de mi pueblo, de un lugar concreto. Se trata de recuperar estas cosas de pequeña producción pero con un valor muy importante”.

Pero este joven viticultor no para aquí, su próximo proyecto recuperar `el arrope´, un producto que utilizaban ya los moriscos, y que se obtenía con la uva racima (que son las uvas sin vendimiar), se pisaban y con el mosto que obtenían lo reducían para que no tuviera alcohol, hasta convertirlo casi en un sirope que utilizaban en repostería, etcétera. También de aquí se obtenía el turrón de los pobres, ya que si se seguía reduciendo se convertía en azúcar al que se añadía nueces u otros frutos secos. De momento `el arrope´ solo lo distribuye a algunos restaurantes de la zona, y se ofrece como degustación a los visitantes.

Si te interesan las mariposas, la cultura popular, quieres ver los neveros, ver `las colgaderas´, probar el Supurao o el arrope, puedes contactar con Miguel Angel y su familia, ellos se encargarán de enseñarte las viñas, las bodegas y si quieres podrás acompañarles a ver mariposas. Contacta aquí.