• Lunes, 22 de Octubre de 2018

¿Influye el entorno en el desarrollo de las demencias?

Dentro de los factores que determinan la calidad de vida, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el entorno donde vive una persona mayor es un recurso fundamental: por un lado lo referente a la parte física de estos entornos, pero también el  vínculo emocional que las personas desarrollamos con el hogar que habitamos a lo largo de nuestra vida, nuestro barrio, nuestros vecinos etc.

En el mundo, existen hoy en día 46 millones de personas diagnosticadas de demencia, y se estima que en 2050 alcanzarán los 135 millones. Se calcula que cada cuatro segundos se diagnostica un nuevo caso de demencia y, de ellos, un 70% de los casos, se trata de la enfermedad de Alzheimer.

Nuestra sociedad se está enfrentando a múltiples y profundos cambios durante las últimas décadas: los cambios demográficos y el envejecimiento de la sociedad, las transformaciones en las estructuras familiares, el nuevo rol de la mujer, la modificación de las preferencias a la hora de envejecer de las personas, los cambios de los modelos de atención a las personas mayores etc.

Ya desde las investigaciones comenzadas en los años 70 se evidenció que los entornos influyen sobremanera en la calidad de vida de las personas, y desde los años 90 se lleva investigando qué papel pueden jugar los entornos dentro de las terapias no farmacológicas para las personas con demencia, comprendiendo qué elementos de los entornos producen bienestar y cuáles provocan conflictos, reducen la capacidad de disfrute y coartan las habilidades que aún pueden mantener estas personas.

La teoría Ambiental de Lawton (1984), ya determinó que el entorno tiene especial influencia en las personas en situación de dependencia y en las personas que sufren deterioro cognitivo. Los problemas asociados a las demencias, hacen que las personas que las padecen sean más vulnerables a las influencias ambientales, ya que éstas tienen muchísimas dificultades para interpretar todo lo que les rodea, lo que les genera gran confusión y angustia. Cuanto menor es la competencia de una persona, la influencia del entorno sobre sus capacidades es mayor.

Concluimos por tanto que es necesario diseñar entornos que favorezcan la máxima autonomía e integración de las personas, su bienestar físico y emocional. Entornos que maximicen las capacidades de las personas, es decir, entornos facilitadores o integradores. Es necesario humanizar los espacios, que su diseño influya de forma positiva en la evolución de las personas con demencia. De aquí se extrae el concepto de arquitectura terapéutica: “se debe encuadrar el diseño de espacios como parte de las intervenciones psicosociales de forma que contribuyan el bienestar de las personas”.

mayor_actual_recursoentornoterapeuticosPersonalizar los espacios para que las personas con demencia puedan moverse con mayor facilidad en su entorno.

Un entorno pensado, diseñado y ejecutado adecuadamente para dar respuesta a las necesidades específicas de las personas que lo habitan y/o utilizan puede llegar a ser una herramienta muy útil para aminorar los síntomas asociados a las demencias, como la deambulación, desorientación, agitación, retraimiento social y otros.

Se considera que hay ciertos factores ambientales determinantes a la hora de diseñar un entorno para personas con demencia. Estos factores se pueden resumir de la siguiente manera:

-La escala humana y ambiente hogareño.

-La personalización y sensación familiar.

-Promover la interacción social.

-Posibilitar la privacidad y control personal.

-Dotar de sensación de confianza y seguridad.

-Maximizar la orientación, tanto espacial como temporal.

-Proveer una equilibrada estimulación sensorial.

-Prever senderos para la deambulación.

-Apoyar las habilidades funcionales de las personas.

-Poner la tecnología al servicio de las personas.

Estos aspectos deben ser de aplicación tanto en los hogares de las personas como en los centros residenciales, sin olvidar que el eje de todo planteamiento tiene que ser la propia persona, su historia de vida, sus preferencias, sus gustos, sus necesidades.

Es trabajo de todos, administración pública, gestores de centros, profesionales del cuidado, profesionales del diseño, cuidadores, trabajar para poder desarrollar y mantener estos entornos terapéuticos de forma que se conviertan en un instrumento de intervención más que favorezca la calidad de vida, refuerce las habilidades y capacidades de las personas con deterioro cognitivo y ralentice la pérdida de las mismas.