• Jueves, 13 de Diciembre de 2018

Sin un animal preparado, las Intervenciones con Animales pueden fracasar

Cuando hablamos de Intervenciones Asistidas con Animales (IAA) siempre debemos tener en cuenta tanto a las personas como a los animales que se incorporan para conseguir objetivos terapéuticos, educativos, sociales. En este articulo Raúl Hueso nos habla de la necesidad de trabajar con animales preparados para este tipo de intervenciones, para garantizar la seguridad y la consecución de los objetivos de la IAA.

En una sesión de IAA como mínimo encontraremos a cuatro protagonistas, que deberán acabar la sesión con ganas de volver a repetirla: el/la terapeuta que dirige la sesión o [email protected] en IAA; el/la [email protected] en comportamiento y bienestar animal o té[email protected] en IAA; el destinatario o destinataria de la sesión que puede ser individual o grupal; y un animal, que seguramente es el único que no ha decidido estar en esa sesión, por lo que con más razón todavía debemos velar porque disfrute de ella para que quiera repetirla.

El bienestar animal debe estar completamente garantizado, al igual que el/la paciente debe tener garantizada una calidad asistencial libre de incomodidades, dolencias o perjuicios innecesarios, el animal en una sesión de IAA no debe verse afectado por ella más allá del cansancio y estrés que le va a suponer.

Todo trabajo conlleva estrés, pero un buen equipo de profesionales de IAA diseñará y desarrollará las sesiones para que el estrés sea el mínimo posible para el animal.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguirlo?

 

Los animales que participan en proyectos y sesiones de IAA deben ser:

-Debidamente seleccionados, tanto para que sus características morfológicas y de comportamiento sean adecuadas para las IAA en las que vaya a participar, como para que su bienestar sea el más óptimo posible.

Por ejemplo, si vamos a llevar al animal a sesiones grupales donde alguien puede tropezar con él no debe ser un perro pequeño que puede salir perjudicado en un despiste.

-Debidamente educados, para que nada de lo que se vaya a encontrar en su participación en las IAA no le genere miedo, incomodidad, reactividad, agresividad…

Los animales de IAA deben estar previamente educados para que todos los estímulos que se vayan a encontrar en el trabajo les resulten agradables o como mínimo neutros. Cosas como muletas, sillas de ruedas, edificios de todo tipo…

-Debidamente identificados, para que todo aquel que se relacione con el animal mientras esté trabajando sepa que es un animal específico para esa intervención, sepa que entidad asume y garantiza su trabajo y bienestar y pueda consultar sobre su comportamiento, protocolo sanitario o de bienestar. En todo momento irá acompañado de su técnico que se responsabilice de su comportamiento y bienestar, así como de resolver tantas dudas o cuestiones como sean necesarias sobre el animal.

Un perro no es un animal de IAA si está solo en un centro sin un equipo de profesionales que vele por su trabajo y su bienestar.

-Estar bajo un protocolo veterinario específico para IAA, para garantizar su salud y la de los participantes en las sesiones en las que participe. Protocolo que va mucho más allá del control veterinario obligatorio para un animal de compañía, doméstico o de granja.

Los animales de IAA tienen una estrecha vigilancia médica, con al menos dos estudios completos anuales, y sus técnicos deben estar en posesión de certificados que lo demuestren y presentarlos en las entidades a las que acudan a trabajar.

-Animales con un comportamiento equilibrado y predecible, sin miedos y sin reacciones hacia otros animales o hacia las personas. Comportamiento equilibrado de forma natural, no condicionado al manejo de ninguna persona ni a otro tipo de control.

Ningún animal de IAA debe mostrar rechazo hacia una persona que se le acerque, al contrario, debe disfrutar de ello y para que esto suceda su entrenamiento debe estar libre de cualquier castigo e incomodidad asociada a las personas.

Un animal que se comporta libre y naturalmente es un buen animal de IAA, no aquel al que se le debe estar dando órdenes durante toda la sesión.

Todo animal de IAA debe estar bajo un protocolo de bienestar animal individualizado y específico para cada uno de ellos, diseñado y evaluado por el equipo de profesionales de IAA con los que forma equipo.

Esto es muy importante y es un punto donde encontramos algunos de los mayores problemas en el intrusismo laboral en las IAA, y que nos encontramos en muchas ocasiones, provocando muchas veces que un buen trabajo no sea contratado porque siempre conllevará más costes, pero también más seguridad y calidad.

Cinco realidades sobre el bienestar de los animales de IAA:

 

  1. Todo trabajo para un animal implica poner en riesgo su bienestar, por lo que debemos llevar a cabo los protocolos adecuados, para el animal nunca es gratis su trabajo, siempre tiene un coste.
  2. Un animal con falta de bienestar es un animal que no puede garantizar que sus reacciones sean seguras hacia las personas con las que interactúa.
  3. Una persona que trabaja con animales y no garantiza su bienestar pone en riesgo a las personas con las que trabaja.
  4. Quienes contratan o promueven la interacción de personas con animales con carencias en su bienestar ponen en riesgo a las personas y a los animales.
  5. Una situación de riesgo para una persona o un animal en una IAA cerrará las puertas a que los usuarios de ese centro puedan beneficiarse de un trabajo profesional.

¿Pero qué significa bienestar animal?

En 1979 se declararon “Las 5 libertades del bienestar animal”, con el objetivo de mejorar la productividad de la industria ganadera, entendiendo entonces que animales más felices conseguían productos cárnicos mejores.

Estas libertades son: Libre de hambre, sed o malnutrición; libre de incomodidad, malestar físico y/o térmico;  libres de lesiones, dolor o enfermedad; libre para expresar sus comportamientos naturales y normales de su especie; y libre de miedo, angustia, temor y estrés. 

En ningún caso son aceptables estas situaciones, un animal que no tenga garantizado estos aspectos es una bomba de relojería y le afectará a nivel físico, emocional y conductual, pudiendo aparecer reacciones agresivas hacia él mismo o hacia otros animales o personas.

 

Pero además de estas cuestiones, hay otras a tener en cuenta a la hora de trabajar con animales en IAA y en las que podemos fijarnos o preguntar sobre ellas:

 

-La edad del animal. Los animales de IAA no deben trabajar ni antes de su desarrollo ni en su etapa geriátrica. Por ejemplo en un perro hablaríamos de unos 10 meses para comenzar a trabajar siendo el protagonista de la sesión, y no más de los ocho años de edad.

-Su educación, se ha de llevar a cabo de forma amable y respetuosa, prohibiendo el castigo emocional y físico.

-Su comunicación debe ser respetada y tenida en cuenta en todo momento, tanto fuera como dentro de las sesiones. Si el animal muestra cualquier señal de incomodidad se acabó la sesión, no está disfrutando y por lo tanto continuar no es lo adecuado.

-Los proyectos y las sesiones deben ser diseñadas siempre pensando en el bienestar del animal. 

-Cada sesión de trabajo debería conllevar al menos una hora posterior de reducción de estrés para el animal, para que pueda recuperar el estado de bienestar óptimo para garantizar su calidad de vida.

-Y por supuesto, muy importante, todas las sesiones deberían ser evaluadas para estudiar el bienestar del animal.